Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

domingo, 1 de diciembre de 2013

Una lección de historia, sobre Quevedo

Veo que en mi departamento, facultad y universidad organiza unas jornadas sobre la corte y el Barroco durante el s. XVII, la próxima semana. No sé muy bien título ni otras características, porque nadie me ha dicho nada; pero abre el encuentro Lía Schwartz, luego sigue Aurora Egido y la primera comunicación –sobre Quevedo– es de Isabel Pérez Cuenca, alumna mía que fue y a quien dirigí la tesis doctoral sobre los manuscritos de Quevedo en la BNE.... Luego sigue el encuentro con charlas de variada lección, en un programa organizado por mi antiguo alumno Mariano de la Campa y mi colega Antonio Rey. De manera que, aunque sin vela en el entierro –además andaré de trabajos de campo–, sí que parece oportuno aderezarlo con algunos datos quevedianos, recogidos al paso, por ejemplo para dar noticia de un nuevo manuscrito de Quevedo, de nuevos autógrafos, de nuevos libros de su posesión, etc. 
BNE, R. 28463
A veces colegas y alumnos me preguntan que si voy a actualizar una biografía que publiqué en el 98 (1998) y, al contestar que no, me preguntan que si es que no hay datos nuevos. Sí, sí que los hay, y bastantes y hasta curiosos. En este mismo blog he publicado uno de los pocos –nuevo– que documenta su prisión en San Marcos, y una enorme documentación original; y en nuestra revista http://www.edobne.com/manuscrtcao/ dos concienzudos investigadores han puesto orden a su biblioteca, de la que siguen apareciendo ejemplares. Nadie ha recogido todavía –es otro ejemplo documental– el batiburrillo quevediano que se encuentra en los papeles de la RAE, del que se encargará el buen hacer de Mercedes Sánchez, que es quien mejor conoce la historia de los autógrafos de ese fondo, en donde yo creo que nadie sabía que allí estaban, por lo que ha de ser de su procedencia y saber la cartela que explica la exposición de ese fragmento en la que se exhibe ahora en la BNE con motivo del 300 aniversario de la RAE.  Nadie se ha asomado, tampoco, a la correspondencia entre Rodríguez Moñino y Crosby –por ejemplo–, en la que el hispanista norteamericano cuenta sus tempranos viajes a España, su búsqueda de libros y documentos quevedianos, su intercambio de correspondencia con José Manuel Blecua a propósito de la edición de la poesía de Quevedo (estamos antes de 1963). Allí se cita el paradero de muchos papeles de Quevedo. Otros más andan queriéndose vender de la herencia de la última poseedora del legado, una Mendizábal –recién fallecida– que ya había vendido –a la fundación F. de Quevedo– parte sustancial de los papeles del escritor, ahora repartidos entre Archidona, La Torre, la fundación F. de Quevedo, la RAE....




El universo quevediano es enorme y no se puede intentarlo reproducir tal y como era, porque la acumulación de material nos ahogaría. Hace falta en algún momento saltar a la teoría, volver a nuestro tiempo, y saber despreciar y elegir al mismo tiempo los datos con los que organizar la teoría, la imagen asequible, para moverla mentalmente. Ese salto a la teoría nos libera de la erudición como tarea ciega y engrandece la función de la investigación histórica.


Ilustro esta entrada con imágenes de un manuscrito desconocido nuevo, en el fondo Campomanes de la FUE (Madrid). Desconocido: no lo recoge Jauralde, tampoco en la exhaustiva recensión de Perinolas de Fernando Plata (en su artículo del homenaje a Crosby).

3 comentarios:

  1. Pues teniendo en cuenta que las jornadas se organizan en su facultad y departamento, creo que alguien debería haberle dado vela en el entierro.

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  2. Si yo también lo creo, anónimo; pero el departamento de Filología y la universidad de Letras de la UAM se mueven y regular por razones y órdenes ajenas a conocimientos.

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    1. Pues es lamentable. ¡Qué pena de país este nuestro!

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