Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

miércoles, 9 de noviembre de 2011

"En un lugar por donde nadie pasa...."


En un lugar por donde nadie pasa,
entre las zarzas y las malas hierbas
una semilla que brotó a destiempo
el aire tibio del otoño espera;

el tallo verde todavía ignora
si será flor o si de rama seca,
sueña que luz entre sus hojas cuaje
gota de savia que el calor alienta;

y mientras duda, se estremece y alza
breve botón que con la noche tiembla,
prepara aromas y dispone estambres
de fondo rosa y de figura incierta.

La soledad ha germinado vida
en un lugar a donde nadie llega.

8 comentarios:

  1. Vos sabrás explicar el porqué, pero estos versos tienen el ritmo del otoño. Del otoño verdadero, no del que está más cerca del invierno que todo lo mata, sino del otoño que transforma.

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  2. Bellos versos, aplicados al otoño o a su cuerpo ... quién sabe, a su sensibilidad seguro.

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  3. Gracias, Julia; gracias, anónimo. El ritmo, Julia, y perdón por andar con criterios métricos o técnicos, que no deberían asomar, es el de un sáfico puro, es decir, que apenas debe sonar más que de fondo.

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  4. Tinta china negra y acuarelas pintan bien el cuadro de tu hermoso otoño. Me gustaría más estar en la primavera austral, pero no logro desenredarme de un par de finas líneas negras... me enredaron el pecho.

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  5. Bellaluna, no hay que dejar el campo –y sobre todo el natural– para que sea también y solo propiedad de quienes ya tienen y gobiernan todo. Aunque sería tema de charla larga –que no concluiría en nada–, seguiré haciendo mío todo lo que pueda. Ese otoño no es "mío". LOs ginkos de Montsouris estarán preciosos, ¿los ves cuándo pasas en moto cerca? Adivino por lo que dices que muchas veces las cosas te empapan, aunque parezcan acuarelas. Esas líneas en tu pecho, negras... que no te acorralen y que sigas siendo como eres.

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  6. Nada de perdón, Pablo, de hecho esas criterios técnicos es lo que te pedía. Saber los nombres no destruye la magia. Y ahí se ve con esto de que el sáfico "apenas debe sonar más que de fondo" la traducción tan adecuada de lo que es el otoño: un estar sin estruendos, o algo así, que se percibe pero no se termina de asir.

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  7. No entendí un otoño en propiedad, sino una percepción personal subjetiva. Propia. El otoño no es de nadie, siquiera de todos. En realidad el otoño es un estado de ánimo. Parc Montsouris está muy cerca de mi trabajo (Bd Auguste Blanqui), a veces paseo a la hora de comer. Deben ser los extraños árboles con hojas de abanico... no distingo un abeto de un cerezo.

    Besos

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  8. Me olvidaba, Bellaluna, de que sabes distinguir muy bien, aunque los árboles de montsouris no los distingas (hay muchos ginkos, con hojas de abanico, como dices), porque te entregas mucho más a lo esencial, que además de crecer, siente y piensa. Otoño, tiempo en declive, quietud... son remansos, como dormir unas horas cada día.
    Beso

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