Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

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miércoles, 2 de noviembre de 2011

El Conde de Gondomar notifica la muerte de Luisa de Carvajal

No me he olvidado de esa extraordinaria figura que es Luisa de Carvajal, no, quien emprendió el camino del Quijote  y se fue a convertir herejes a Inglaterra, cuya documentación –y textos– se conservan, en su mayoría autógrafos, con sus poesías; muchos publicados en la BAE. De hecho, asistiré a una reunión de hispanistas franceses en París, el próximo enero, para hablar de ella con mis colegas galos, en el contexto de una reunión sobre herejes, magos, inquisidores y demás gentes que vivieron en las fronteras de la religión durante el tiempo de Cervantes, con el que comparte tiempo y espacio antes de viajar a Flandes primero, a Inglaterra luego. 
Mientras tanto, voy a dar a conocer algunos documentos sencillos. La noticia que va aquí, extraída de entre otras muchas de la Biblioteca del Palacio Real de Madrid, es la notificación del Conde de Gondomar, embajador español en Londres, de que la "señora Luisa de Carvajal" ha muerto. 
Seguirá enseguida una viñeta sobre la condesa de Castellar, corresponsal habitual de Luisa de Carvajal, que tenía a gala corresponderse con toda la aristocracia española: la condesa de Miranda, mujer del presidente del Consejo Real; Rodrigo Calderón; etc. A la condesa de Castellar llega hasta a pedirle dinero. Bueno, ya lo veremos, pues la noticia se inscribe en un panorama más amplio, el de la fiebre conventual en los años de la picaresca y la corte en Valladolid (1600-1606).
Transcribo los párrafos de referencia (la letra, de amanuense profesional, es muy limpia):

".... a mi señora Luisa de Carvajal le ha cumplido dios lo que deseaba, que era morir en Inglaterra y mártir, porque hoy ha espirado de una larga enfermedad, o muchas, causadas todas de su gran abstinencia y penitencia. Hanos dejado en grandísima ternura y soledad, y por otra parte, con muy gran consuelo de la paciencia con que sufría sus achaques y las persecuciones que tuvo en este reino, y la alegría y contento con que acabó su vida y su muerte ha sido cosa rara. El padre maestro fray Diego de la Fuente, mi confesor, y el padre Miguel Valpolo, que lo era desta sancta señora,que es aquí cabeza de los padres de la Compañía, y gran persona, estos dos padres asistieron continuamente, así en enfermedad y muerte, y toman muy a su cargo escribilla, que pienso que será mucho de ver y de grande edificación, de que enviaré copia a vuestra excelencia.
Murió mi señora doña Luisa en el cuarto que tenía en esta casa en que yo vivo, y así hemos hecho junto al altar mayor de mi capilla un arco donde depositalla, por no enterralla en las iglesias con los herejes y por conservar esta reliquia en mi casa y podella llevar a España cuando me vaya. si place a Dios.......

El cuerpo "incorrupto"  –embalsamado, se quiere decir- de Luisa de Carvajal está hoy visiblemente depositado en la sala de reliquias del monasterio de la Encarnación, en Madrid.


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