Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

viernes, 18 de noviembre de 2011

Paseos nocturnos por Santiago



La lluvia es la que da pasos por las calles de Santiago, y la que deja las calles húmedas y las fachadas de las casas de un tono gris oscuro, que contrasta con los cuadros de balcones y ventanas iluminados, los que sugieren la intimidad protegida. Las calles tiene austeros y convenientes rótulos de tono piedra, con la letrería perfilada en rojo. Y en Santiago, como en toda España ahora, reaparecen tiendecitas de artesanos, muchas de ellas,  por su contenido o por su origen, asiático, africano, oriental.... El viajero ha comprado chocolates artesanos –muy caros–, pues la tradición de productos “coloniales” (chocolates, cafés, especias, etc.) sigue siendo más abundante, mejor surtida, que en el resto de la Península.
Ha habido en la Universidad de Santiago de Compostela una reunión de quevedistas a las que hemos acudido, convocados por Alfonso Rey y su prestigioso equipo de investigadores, otros tantos de las universidades españolas (Huelva, Córdoba, Vigo, Madrid....) e italianas (Pisa, Siena, Trento, Nápoles....) En su momento di a conocer el programa en este mismo blog. Muy interesante.
Son las jornadas de mañana y tarde: terminamos pasadas las ocho de la tarde. Santiago nos ha regalado un tiempo maravilloso: lluvia el día que llegamos; nieblas por las mañanas; luz de otoño luego. El otoño del norte es más largo y los numerosos arces, liquidámbares y plátanos han pintado toda la ciudad, que sigue manteniendo un centro histórico recoleto y animado por la vida estudiantil. El frescor de la noche contrasta con las largas sesiones académicas. El viajero recorre iglesias, fotografía plazas, se embelesa con fuentes y gárgolas, adivina la historia que le cuentan las placas conmemorativas, borrajea versos que recuerda o que le vienen.... y concede al cuerpo su dosis de cansancio físico antes de ir a descansar.
La niebla es cada vez más espesa. La ciudad se está quedando vacía. Al bordear el convento de los franciscanos, la callejuela se queda desierta y solo la luz de las farolas, ámbar, identifica la fina lluvia que está cayendo, como una sutil red de tejido luminoso.

2 comentarios:

  1. Yo estuve en Santiago este agosto. A diferencia de lo que ocurre en tus fotos, estaba abarrotado de fanáticos.

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