En las nuevas urbanizaciones –feotas, cuando no mastodónticas, para aprovechar el negocio de los pisos–, hacia la zona de Alboraya, pero también a la espalda de la avenida de Blasco Ibáñez, o en muchos suburbios, los horribles cubos de las constructoras desaparecen en los remansos verdes, en donde los olivos se hablan con los magnolios y los muchos árboles tropicales, creando plazoletas que serán alivio de los calores y remanso de los vecinos, porque si algo parece claro en esta ciudad es que hay que vivir "fuera", salir a a la calle, disfrutar del frescor de la mañana y de la intensidad de la noche.
Y sin embargo, la vieja arquitectura de Valencia era tan hermosa como muestra la casa de la Malvarrosa, probablemente destinada al derribo, señera en una esquina vecina al mar.
Y para el mar se han recuperado... los turistas. Bien está.
Y sin embargo, la vieja arquitectura de Valencia era tan hermosa como muestra la casa de la Malvarrosa, probablemente destinada al derribo, señera en una esquina vecina al mar.
Y para el mar se han recuperado... los turistas. Bien está.
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