

![]() |
Ganimedes (MNP) |
La exposición –ya lo he dicho– resulta espléndida; la tarea del comisario, Joaquín Roses, se revela como la de un excelente conocedor de la vida, la obra y la época de Góngora, para cuya componenda y ornato se han traído joyas del Instituto Valencia de don Juan, del Fine Arts de Boston (el retrato de Velázquez), del Museo Lázaro Galdeano, de la fundación March, del Tyssen, de la fundación García Lorca, de la Residencia de Estudiantes).... En algunos casos con piezas desconocidas (¡esos autógrafos de Cernuda!) o que son difíciles de contemplar (¡el retrato de Pedro de Valencia!), incluyendo piezas de colecciones privadas. Excelente. Aunque no deja de haber elementos perturbadores en medio de tanto tesoro, quizá por ese mismo prurito de situar en la onda de Góngora todo lo que suena a bueno, por ejemplo la edición de Rubén Darío. Quien quiera saber lo que Rubén Darío pensaba de Góngora que lea su Iniciación melódica, y que no se rasgue las vestiduras.
Todo ello ha ido a parar a un soberbio catálogo, cuyos cuarenta euros no alcanza este investigador, de manera que lo he ojeado en el mostrador, con envidia, a ver si alguien se apiada y me lo regala. Prometo leer los trabajos de Carreira, Mercedes Blanco, Laura Dolfi, Amelia de la Paz, Melchora Romanos, Joaquín Roses.... Todos no están, porque no caben todos, pero en la bibliografía de Carreira –generosa y cumplida– sí que están casi todos.

En fin, una de las investigadoras, Amelia de la Paz, ha exhumado –qué poca gracia les hará– casi al mismo tiempo –y esta vez me he gastado los diez euros– el documento autógrafo del AHN en el que don Luis delata al inquisidor Reinoso, que tenía sus deliquios con una María cordobesa. Buen documento, más que por lo que dice por la escasez de autógrafos de Góngora, del que siguen faltando los poéticos. Eso sí, me temo que, por muchas vueltas que demos al asunto, no vamos a salvar la virginidad moral de don Luis: yo ruego a los colegas gongoristas que no lo intenten, como cuando lo hicieron con la "mierda" –perdón– de sus composiciones, que nos pringamos todos. El documento estaba donde tenía que estar, desde luego, guardadito en un legajo del AHN; lugar de donde yo mismo he extraído, por referirme tan solo a los últimos dos o tres meses, autógrafos inéditos del padre Mariana, Arias Montano, los Argensola, Diego Hurtado de Mendoza, Zurita, etc. Eso sí, yo no los he sacado en el telediario de las nueve, los he expuesto sencillamente en este blog. ¿Por qué necesitará Góngora de esos gestos desmesurados, ostentosos? ¿Por qué se necesita llamar la atención una y otra vez sobre su obra?
¡Viva Grecia!
No hay comentarios:
Publicar un comentario