Jardines de Luxemburgo |
El Panteón, en obras |
Alrededores de la rue Monge |
Final de la Rue de La Seine |
Casa de Hungría en París |
En medio de los cuales, uno depositó alguna vez su propia vida y allí la tuvo, para que se impregnara de su belleza y fuera zarandeada por el tiempo, como es ley de vida. Imposible ya que París no sea historia, en donde sentir también cada vez el latido minúsculo de nuestra propia existencia.

Es una ciudad preciosa y, sin embargo, ya nunca podré olvidarme de su descripción horripilante de terror en Historia de dos ciudades. Veo calles, plazas, parques bonitos y, sin querer, pienso "¿sería aquí?".
ResponderEliminarBueno, ya se sabe, todo puede ser utilizado o visto desde perspectivas múltiples (desde el horror, la miseria, la muerte, la soledad, el aburrimiento....); pero París ofrece una primera opción positiva, para que lo veamos desde la belleza, la historia, la gracia, etc. Quienes frecuentan otras perspectivas y cultivan otros géneros quiebran aquel denominador común, con el que a veces juegan a contrastar.
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