Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

domingo, 10 de marzo de 2013

Luis Vives se quedó de piedra


Ha llovido toda la noche, pero por la mañana el aire frío de marzo se llevó los nubarrones más oscuros y jugo a dejar el cielo entre blanco y azul, algo frío, pero también algo primaveral, y eso nos ayudó a dar la clase prometida en las escaleras de la Biblioteca Nacional de España, a media mañana, con una concurrida representación de alumnos, que prestaron su entusiasmo y buen hacer para que la clase fuera, como es normal, francamente bien. 


Leímos el manifiesto, organizamos el lugar y pasamos una hora y media con nuestro guión –poesía, teatro, rap, discusión y preguntas–, más o menos como suelen ocurrir las cosas en el aula de la UAM, aunque vigilados de cerca por el servicio de seguridad de la BNE –que no dejó entrar a la televisión, que nos grabó desde la verja– y con la curiosidad de algunos espectadores más. Cuatrocientos clases, nos dijeron, se estaban dando o se iban a dar a lo largo del día en varios lugares de Madrid.
No nos hacemos muchas ilusiones sobre la incidencia de una acción como esta en la realidad socio-política del país, sobre todo en el campo de la enseñanza y de la universidad; pero quienes allí estuvieron y contribuyeron con su participación activa o con su presencia a cumplir con lo de "la universidad en la calle", en defensa de la universidad pública, hicieron lo que en estos momentos pensaban que había que hacer y, probablemente, lo que estaba al alcance de su mano. 




Luego, el detalle de la clase: entre lúdico, festivo, filológico y teatral.... Con las carencias de un sonido acribillado por la circulación del paseo de Recoletos, las incomodidades del suelo mojado, a veces las ráfagas de aire frío, etc. todo suplido por el trabajo de quienes más y mejor se comprometieron: Ariadna, Spela, Pilar, Munir, Julio, Mariana, Andrea, Bea... todos, en definitiva, los que allí estaban representando modestamente cómo el Comendador de Ocaña (Luis, Javier) muere por la espada de Peribáñez (Sergio, Tomás) para lavar la deshonra de Casilda (Eva, Raquel). Versos de Lope en una mañana limpia y fría del marzo madrileño. Luis Vives y otros sesudos varones se quedaron de piedra viéndonos llegar a la biblioteca y ocupar sus escaleras durante un par de horas.


3 comentarios:

  1. Me he acordado de vosotros cuando esta mañana he visto que hacia buen tiempo, no llovía, qué bien... me hubiera encantado ser una de esos espectadores curiosos. No he podido llegar, pero me alegro de que haya ido bien. Muchas gracias por ocupar esas escaleras durante dos horas.

    ResponderEliminar
  2. Enhorabuena por la iniciativa y gracias por compartirlo en el blog. Abrazos,
    José

    ResponderEliminar
  3. Que no se apague esa esperanza que va de la mano de gente como vosotr@s.
    Gracias.

    ResponderEliminar