Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

sábado, 2 de febrero de 2013

De formas culturales y junturas sociales

No sé muy bien a dónde nos va a llevar la oleada de corrupción que se ha convertido en el pan nuestro de cada día; es posible que siempre haya existido, es probable, pero amasada, por un lado, con el impresionante desarrollo de los medios de comunicación y, por otro, con el envío a la degradación de millones de personas, por ejemplo con el paro, los despidos y los "ajustes", produce una situación nueva en la que no sé si es piadoso encontrar elementos positivos. Uno hay, aletargado, que de vez en cuando asoma con fuerza: reaparece, en efecto, al fondo el viejo tema de "la lucha de clases", sobrevuela incluso por encima de artificios ideológicos, como los intentos nacionalistas que tratan de saltárselos a la torera; los expedientes siempre anuladores de la "religión", que llevan a esferas irracionales lo que se pretenda entender; y desde luego por encima de las razones "de ingeniería económica" con que la clase política intenta argüir por qué todo está como está, desastrosamente. 



Sin embargo el buen sentido de las gentes se va a lo que constituye su propia vida y lo que cada día ve: los sueldos vergonzosos de consejeros, banqueros, políticos, empresarios de altos vuelos, etc.; los despidos siempre de los más humildes; la diferencia cada vez mayor en el tren de vida de la sociedad en la que vive; el desparpajo con que se lucen coches, viajes, prebendas, gajes.... mientras se reducen sueldos, prestaciones, medicamentos, servicios en hospitales y escuelas. El alza poco disimulada y abusiva, mediante argucias, de los precios en servicios indispensables para aprovechar los resquicios de la pésima organización social (la gasolina, la luz, los transportes, los teléfonos....), sin que nadie sea capaz de controlar el asalto diario a la economía –que empieza a ser supervivencia– de las clases inferiores. Y en ese contexto, de vez en cuando, para aderezar el pastel, duques, empresarios (Bárcenas, Marsán...), políticos (decenas), ayuntamientos y comunidades, etc. organizan el asalto a los bienes públicos. De vez en cuando, algún juez consigue sacar a relucir trapos sucios, pero ¿cuántos seguirán ocultos?
Una enorme corriente de indignación, de solidaridad con los que sufren; una toma de postura firme ante las mentiras de todo lo que huela a oficial ("noticias, periódicos, TV, declaraciones....") Y la contemplación del circo político, en el que va a ser difícil distinguir entre unos y otros: el espectador les contempla como marionetas. 
Ojalá en el camino hacia la revolución no haya salvadores.

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