El investigador anduvo por allí, husmeando en los fondos de esa biblioteca, porque a ella fueron a parar los del monasterio de Uclés, después de la desamortización; y en Uclés sufrió Quevedo destierro y prisión. Lo más importante de esa documentación es de carácter musical: el interesado puede ver el catálogo reciente.
El escaso –escasísimo– personal de la biblioteca me atendió maravillosamente, sin embargo, y hasta vi un viejo catálogo de manuscritos, con autógrafos musicales de Iriarte, por ejemplo (un canon a tres voces), un ejemplar de Cerone y otro de Juan del Encina, entre otras cosas; aunque la perla estuvo en la consulta de los viejos libros musicales del s. XVI, la mayoría franceses, y en descubrir que por allí andaba un viejo amor fallido, de ojos claros, cosa que no debería aparecer en esta referencia de una nueva biblioteca; pero hay tantas cosas que no deberían aparecer: la nueva guerra en Palestina, la burbuja inmobiliaria, la corrupción en la universidad.... Hojeaba un precioso impreso de 1571, que capta mi mac, con letras de poetas franceses del siglo XVI. Y así sorprendido, no sé si por el manuscrito o por los ojos claros, me pillé canturreando y transcribiendo un soneto amoroso de Ronsard, que fui transcribiendo del manuscrito, a la espera de que volvieran a sobrevolar –sin mirarme– aquellos ojos, cosa que no ocurrió:
sy je trepasse entre tes bras
je suis plus aise que les dieux
le ciel le veut, dame,
de plus en plus mon pauvre coeur
un jour passé a l'ombre
amour me tue
laissons mon coeur laissons....
[El arranque es el del soneto XVI, de los añadidos en 1553 a Les Amours, pero más parece materia ronsariana que texto fiel; ¿lo habrán identificado los estudiosos del país vecino?, probablemente].
Si tuviera más personal, la biblioteca podría cuidar y catalogar mejor sus fondos, y todo el mundo cantaría versos de Ronsard por la calle.
¡Cuántas posibilidades perdidas por haber ocupado nuestras vidas con la burbuja de las inmobiliarias y el desaguisado de los bancos, en vez de la burbuja de las canciones y el alivio de los versos!
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