Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

domingo, 9 de septiembre de 2012

El Ateneo de Madrid




La foto que abre esta entrada es la del techo del salón de actos del Ateneo de Madrid, uno de los lugares emblemáticos de nuestra historia cultural reciente, que se conserva, como todo el salón, y como el Ateneo en general, maravillosamente. No sé cómo estarán las "tripas" (fontanería, luz, etc.); pero en la angosta entrada de la calle del Prado, número 20, después de subir las ceremoniosas escaleras de época, se abre uno de los espacios más interesantes de Madrid.


Conservo mi diminuto carnet de estudiante, en una de las épocas gloriosas del Ateneo, y recuerdo muchas de sus actividades, desde los "cines" de los lunes por la noche (allí vi, por ejemplo "A bout de soufle", 'Al final de la escapada') hasta le peluquería y sus salas de estudios, incluido el "gallinero", en las que uno no podía entrar más que sigilosamente y mantenerse con respeto religioso. Abiertas hasta la madrugada, para estudiantes de todo tipo, entre los que era veta curiosa la de los opositores. Supongo que habrá muchas historias, relatos, recuerdos y batallitas; no voy a añadir la mía.


He acudido varias veces durante los últimos años: una exposición-lectura de María Salgado, varios actos político-sociales.... La última ocasión, para la lectura del manifiesto en defensa de la enseñanza y la educación públicas –hice entrada en este blog sobre aquello. De esas ocasiones las fotos que ahora aparecen, una de ellas, muy temprano, con una de las salas de estudio casi vacía, lo que es raro.
También acudí el año pasado para repasar el estado y funcionamiento de la biblioteca –una de las tareas que llevo a cabo sistemáticamente en la corte– y me encontré con lo que me temía: funcionamiento mínimo y algo precario, enmendado por el entusiasmo y buen hacer de dos bibliotecarias –en concepto de "encargadas", sin otorgarles el título de "bibliotecarias de carrera". Un folleto explicativo y un cierto aire desangelado en la sala de pasos perdidos que precede al salón de actos, la de las revistas y periódicos, el viejo bar de semisótano, etc.



Y sin embargo, los fondos de la biblioteca son sumamente importantes: libros y revistas guarda –sobre todo de comienzos del siglo XX– que es imposible encontrar en otros lugares. Sé y recuerdo que su fondo histórico ha sufrido algún tipo de expolio; no sé cómo llegó a solucionarse, pues dejé de ser socio al ausentarme de Madrid, durante mis primeros años de profesor lejano.

Y sí, también recuerdo una "batallita", entre muchas, allá por el año de 1980 u 81, organicé la primera reunión de la Asociación Internacional de Hispanistas del Siglo de Oro, durante el mes de julio (¡qué calor!) y lo hice, con mis alumnos y colaboradores –yo había llegado como catedrático a la Universidad Autónoma de Madrid. Fueron los cinco ponentes Cristóbal Cuevas, Elías L. Rivers, Alberto Blecua, Francisco Rico, Jaime Moll.... Mis datos son imprecisos: hubo más de quinientos colegas allí y de allí salió formada y firme la AIH.


Me dicen que otra vez se está quedando sin socios y sin fondos, que la contribución de la Comunidad de Madrid ha fallado.... http://ecorepublicano.blogspot.com.es/2012/09/cierre-del-ateneo-de-madrid.html

El Ateneo madrileño es parte importante de la historia de este país; y los responsables de la cosa pública –si es que los hay– deberían pensar en solucionar su situación. 
En los periódicos de días pasados aparece la noticia de que Cospedal va a suprimir los sueldos de los diputados y que Feijoo va a reducirlos a la mitad (a los diputados no a los sueldos). Me da igual de dónde salga la iniciativa –los dos son PP– y si tiene o no detrás otras razones; pero esta es una medida que proviene del clamor general y tal y como se ha anunciado tiene mi aplauso. El corsé de la política no debe impedirnos la opinión justa y la libertad de pensar. No gastar en lo que decimos que no y sí invertir en lo que pensamos que sí. 
Y a ver si de ahí salen fondos para el Ateneo. Creo que basta con el sueldo de dos diputados o con las dietas de tres concejales.


7 comentarios:

  1. Un pequeñísimo apunte sobre los sueldos de los diputados y demás cargos públicos. La única manera de permitir el acceso a dichos cargos a cualquier ciudadano es el que sean cargos retribuidos. De otra manera solo podrían acceder a la política los miembros de las clases más pudientes y ociosas. Otro tema es la cantidad a cobrar... Pero insisto, sin sueldo nos gobernarían otra vez Romanones y sus colegas

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No estoy de acuerdo, Pedro. El recibir un sueldo al ejercer un cargo electo lleva directamente a la corrupción, con una celeridad proporcional a la diferencia entre los ingresos como político y los ingresos como ciudadano de a pie. Además, anula la independencia al tener que supeditarse al jefe del partido que permite ir en las listas y ser elegido. Solamente las personas independientes económicamente, que no pudientes u ociosas, garantizan que sus decisiones (acertadas o equivocadas) no estarán mediadas por el dinero. Es difícil corromper económicamente a una persona que no ambiciona más dinero que el que ya tiene y gana por sus propios medios.

      Eliminar
    2. Más de acuerdo con Pedro que con anónimo: de todas formas, una parte pequeña de la solución sería el votar listas abiertas; así un diputado vigilaría al otro y no se instalaría la servidumbre con tanta facilidad. Los políticos en grandes ciudades tienen mucho trabajo y no creo que les diera tiempo a hacer una profesión honrada en el tiempo libre.

      Eliminar
  2. En todas las soluciones hay problemas, desde luego, que se deben paliar; por ejemplo, que esto sea una reducción y no una anulación; que se encuentren fórmulas para la reducción, etc. Lo que yo digo y me parece indudable es que la medida va en la dirección que todos piden. Que sean hábiles en solucionar el abuso, de la misma que son hábiles para mantenerlo.
    Brazos, Pedro

    ResponderEliminar
  3. El edificio, ya de por si,parece ser digno de que lo conserven y no lo abandonen que luego restaurarlos salen muy caros.
    Otra cosa, un país necesita cultura como nosotros el oxígeno.

    ResponderEliminar
  4. qué placer poder espiar El hermoso Ateneo desde el nuevo mundo!
    A pesar de los pesares y la desidia, airoso conserva su prestigio.
    Si internet no me miente en lo que he leído en sus famosas tertulias un grande grande que todavía nos acompaña, Agustín garcía Calvo, brindaba allí sus charlas que presumo habrán sido joyitas imperdibles.
    Lo que hubiera dado por atrapar una de ellas!!
    abrazo Pablo acá es el día del maestro

    ResponderEliminar
  5. Sí, si, por allí anduvo; y también antes por la Vaquería, hasta llegar a la calle Desengaño, en donde le tuve por profe de latines, el año que le expulsaron, que yo estudiaba entonces en la Complu, de donde me fui a Salamanca con la quema. Batallitas.
    Lo curioso es que hace muy poco apreció otro artículo suyo de oipinión en el País, de donde sin duda le había ahuyentado. Era aparentemente inocuo, sobre creencias, pero ya se veía que estaba cambiando el periódico y la situación.

    ResponderEliminar