Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

domingo, 20 de mayo de 2012

Poesía actual: "Ready", de María Salgado

El campo de la poesía actual es un hervidero, al menos el que bulle en Madrid y en los lugares por donde paso; estos días precisamente me he perdido un recital múltiple en Madrid, la lectura o representación de otros textos –del que voy a dar noticia ahora–, etc. No se puede acudir a todo. Convendría decir, sin embargo, que se trata casi siempre de actos de liberación, creación, reunión colectiva no solo interesantes, probablemente necesarios como triaca contra todo lo que, desde otras instancias, significa control, dominio y sometimiento.


En uno de esos lugares María Salgado iba a colgar de un alambre de ropa, con sus pinzas, los versos que acaba de publicar en Ready (Madrid: Arrebato Libros, 2012), un centenar de páginas de versos, que confieso haber leído –no tengo otro modo de hacerlo– desde perspectiva esencialista, para empezar. La lectura esencialista es la de quien percibe sobre todo el sustrato de la creación, el impulso esencial, sus raíces, que son casi siempre obvias: "querer decir", a partir de la cual se barrunta una retórica (¡que poco les gusta el término a los nuevos poetas!, vamos a enmendarlo:) un lenguaje artístico. Yo no quiero decir como se dice, lo que quiero es no decir, y "lo" quiero que se escape de sus fronteras verbales y se encarne en otros quehaceres y actitudes. Pero siempre es querer decir lo. Y eso nos enseña cualquier libro, cualquier texto, probablemente cualquier actividad.
María Salgado quiere decir "lo" al margen, lejos, fuera; ensaya porque piensa que se podría hurgar en todo lo que pasa y determina nuestro modo de decir y leer, y porque quizá en esos escorzos pueda encontrar –de hecho lo atisba, lo encuentra fugazmente– "lo".
"Lo", por otro lado, merodea por campos reconocibles, entre los cuales la imposibilidad de llegar a "lo" –tradicionalmente: una poética, metapoemas– asoma constantemente, como asoma el cruce de la negación y el esplendor, de emoción e injusticia, de coloquialismo y culturalismo, de frase hecha y silencio. Y hasta se construyen los largos poemas nominales, falsamente objetivos (en el sentido de que no dicen nada, solo designan), de rancio abolengo, recuperados poéticamente por Blas de Otero, en lienzos narrativos de carácter lista de teléfonos por Bolaño.... Y críticamente; bueno críticamente se vuelve ahora a reinterpretar todo el objetivismo barroco (los bodegones, por ejemplo), como una clara señal ideológica (así en el reciente volumen colectivo de Natalie Peyrebonne y Pauline Renoux-Caron, Le milieu naturel...., París, 2011, en donde José Ramón Marcaida habla de la "polifonía de las cosas"). Polifonía de las cosas. Qué bien le conviene el sintagma a buena parte de los versos de María Salgado.

El caso es que en ese proceso desbocado para decir"lo" cada libro anula al anterior y, probablemente, nace ya fugitivo, quemado y ciego de futuro.
Aunque María Salgado no suele conceder efluvios, cada vez hay mas "pathos" comprimido en formulillas que aparecen sorprendentemente y detienen los versos. Resulta que el "pathos" no es un sentimiento burgués insolidario, sino una respuesta casi animal que no se pude constreñir, ni siquiera se pueden ahogar con esa inmensa red de referencias histórico-culturales de ideología muy clara, aventadas pocas veces por el dramatismo de la eternidad –está la muerte y la escasez del tiempo– y casi siempre por las circunstancias históricas.
Me doy cuenta de que poco a poco me adentro en un terreno crítico en donde quizá tampoco es posible construir un discurso coherente, lógico, tradicional, a partir de estos textos. Habría que plantearse al leerlos lo mismo que María Salgado en los versos y construir el pantano con los mismo problemas, vacilaciones y rupturas. Con las notas que he tomado, bien se podría intentar. Pero a lo mejor solo se puede y se debe romper, disentir, quebrar, huir...


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