Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

martes, 3 de abril de 2012

Luces del Mediterráneo


A veces miramos los lugares como nos enseñaron a mirarlo los clásicos. Y el Mediterráneo puede mirarse como llevaron a palabras Gabriel Miró o Azorín, entre otros, como un estallido de luz que cuaja en colores muy distintos según el tiempo, la hora del día, el lugar. Lo del lugar tiene mal apaño, pues los altos muros de cemento que han invadido la costa son como un telón de boca que señala el fin de tierra tan hermosa: hay que ir a los pueblos, al campo, lejos de la invasión de las inmobiliarias y de los negocios –y hay que leer Crematorio, de Chirbes, una enorme novela–. 
Este profesor que escribe tuvo la suerte de haber trabajado en IES (entonces se llamaba Instituto de Enseñanza Media) en una ciudad pueblerina de la costa, mi primer destino, y de haber paseado entre naranjos mirando al mar. Es una experiencia que depura el cansancio e inyecta vida. Ahora, si alguna vez vuelvo por aquí, reencuentro esas sensaciones cuando miro desde las playas al mar o cuando me alejo de las grandes aglomeraciones, para buscar almendros, naranjos, granados, palmeras, pitas, campos de frutales.... que siguen siendo el campo de Levante, con huertas, acequias –que se han cambiado por sistemas más sofisticados– casas de tejados planos (hay que recoger el agua), bancales que se van ganando a las laderas, tierra blanca o roja que no sujeta las aguas....
Las cuatro fotos del mar son de cuatro luces: amanecer, día, esplendor y noche. El sol se levanta por el horizonte del mar y durante un par de horas va cambiando constantemente el color de las cosas hasta alcanzar la plenitud.




No hay comentarios:

Publicar un comentario