Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

domingo, 29 de abril de 2012

Hortelano era Belardo


jazmín de inverno
Cada época tiene sus trucos para atraernos. A finales de abril florecen las deutzias, las glicinias y los lilos, salen las primeras rosas y se llenan de botones la mayoría de los árboles, aparecen las primeras flores silvestres; mientras que otras plantas, extrañamente, aguardan tenazmente enramadas como si estuvieran secas, tal la buganvilla o la hierba luisa, hasta el punto que parecen haberse secado, lo que no es cierto, si uno se aproxima, a la hierba luisa, por ejemplo, observa las minúsculas hojillas brotando tímidamente. Se escalonan unas y otras, pues apenas queda algún testigo floral del jazmín de invierno y de las azaleas, muy ajadas ya.


Lilos en flor
Las lilas duran poco, se ajan pronto; como esta tierra está muy cerca del mar, me dijeron que no crecerían fácilmente, sin embargo, al abrigo de un muro y en un rincón, junto a un granado, han crecido y florecen, y huelen, y hoy estarán en la mesa de trabajo perfumando papeles.
El arce dorado
La glicinia, que se ha empeñado en entrar en el hórreo, con la secreta intención de derribarlo, volverá a sufrir una poda, como dicen los manuales de botánica, “severa”.
Violeta silvestre
Abril y mayo son, sin embargo, el momento de mayor esplendor del arde dorado, que alcanza la pureza de un color imposible cuando el solo riega su copa, extendida como mano protectora.
En esta tierra donde termina españa todo crece vertiginosamente, hasta el punto de que hay que luchar constantemente a favor de las tijeras en puertas, escaleras, tejados y ventanas.
Mientras, el mar, en la ría, la bahía, la playa....
La ría de Cedeira








1 comentario:

  1. No hay duda, tendrias que haber sido jardinero...aun
    que ya lo eres!

    ResponderEliminar