Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

jueves, 23 de julio de 2015

La montaña de la belleza dormida (Kunming)


El viajero ha de acostumbrarse a la exageración: el tren tarda 18 horas,  el autobús "urbano" recorre 20 kms., los días de fiesta pueden aparecer 50.000 personas en el parque.... Todo va por guarismos exagerados, de manera que no me extrañó que la exageración se hiciera también con el tiempo, para hablar de siglos y de milenios que nosotros no soportamos en nuestra pequeña historia. 
Recorrió en efecto el 73, el autobús urbano, sus más de 20 kms. para llevarme desde el centro de Kunming –por 1 kuai, 0,15 cms. de euro– a las orillas del lago Dai, donde me dieron la bienvenida varios eucaliptos milenarios, dos de los cuales tienen su leyenda, con poesía incluida, que si puedo añadiré aquí. Los eucaliptos jalonan la rivera de esta parte del lago, en la que también hay hermosos plátanos (el "árbol francés", le llamaban, porque lo trajeron los galos), y lius, muchas veces las raíces hundidas en el agua, además de otros árboles semitropicales. Nada exóticas las plantas, las más familiares que uno pueda pensar, por un sentido práctico de los chinos. 

Es una pena, porque el agua de tan hermoso lago parece muy contaminada; de cerca no se puede ver.  Es de enorme extensión, el viajero solo va a visitar la parte que lleva a la montaña del Oeste, en donde están los templos taoístas y budistas; he intentado ir hacia el este, pero la orilla del lago está en construcción y, después de varios kilometros, hube de volver. En la zona que yo visito se encuentra un hermoso museo, que llaman de las Nacionalidades, y que es un hermoso museo de antropología.... lamentablemente vacío. Lo contaré, si puedo, porque en esta primera parte del viaje por Yunnan no estoy encontrando facilidad para este tipo de comunicaciones, de hecho ha pasado casi una semana sin que pueda asomarme a esta pantalla (utilizo una vpn para hurtarme a la censura china, que normalmente no me deja abrir el blog ni usar el correo de gmail).

El paseo al pie de las montañas del Oeste es delicioso, bordeando el lago, y dio su poema, que publiqué en Facebook y puede ir como final de esta entradilla. 
Lo que iba buscando era acceder al Templo de los tres puros  (¡vaya nombrecito!), que ha de estar en la Montaña de la belleza dormida, que trepa por uno de los costados del monte y va dejando caminos imposibles, templetes, oratorios, etc. Habría monjes anteaño, ahora solo quedamos los turistas, para admirar valles, paisajes y escaleras que trepan hasta los 400 escalones, después de haber ascendido en un funicular hasta una primera base. Las cabinas del funicular son de seis y, como estamos en china, los cinco que fuimos nos hicimos amigos para toda la vida. Los dos caballeros me ayudaron muchísimo y uno de ellos me hacía fotos sin parar, como si yo fuera uno de "los tres puros"; las dos damas, turistas de Sanghai, muy amables también, pero a quienes se les notaba el sabor de la ciudad, me invitaron a ir con ellas el día siguientes –habían alquilado un coche– a las pintorescas terrazas del norte, que ahora, claro, no tienen color. Unos y otros intercambiamos el wechat.



Los templetes son pequeños, coloridos, muy típicos (tejados, porches, decoración....), normalmente aprovechando esbozos de cuevas y semejantes. Sería absurdo que intentara explicar su historia y valor, que uno de mis acompañantes me explicó, mitad en inglés y mitad en mandarino; a mí me ha resultado claro que los más del pueblo chino tienen creencias muy materiales, lo que les da una cierta naturalidad de vida y les aboca a un mercantilismo feroz. Y bien sabe dios –con minúscula– que es compatible la falta de sentimientos religiosos con el acendramiento de la condición humana.


La subida fue para mí, como otras veces, un festival de escenas y tipos. No vi a ningún occidental (alguno habría perdido), de manera que todo aquello era genuino, desde las familias que subían enteras hasta el "tea times" de la que reproduzco en la foto, haciendo estación en uno de los templos taoístas. Porque esta esa también zona de te, de hecho se vende y toma una de las variedades más conocidas, la del "te prensado", que se compra en una especia de sacos redondos.

Fueron muchos kilómetros, quizá unos 20, de subidas, descansos, admiraciones y sorpresas. Unas seis o siete horas, suficiente para poder apreciar rasgos mayores que, normalmente, pasan desapercibidos. Por ejemplo, en la anterior entrada, fuera se quedaron las ilustraciones de los "dormidos", que engavillaré en otra nueva.

Porque ahora tengo que dar noticia sucinta y cortar esta, que ya se ha hecho demasiado extensa.
El viajero, que ha hecho un extraño trayecto en avión (Madrid, París, Sanghai, Kunming....) tiene pensado desplazarse dentro de unos días a otra ciudad, Dali, desde la que recorrerá parte de la zona; para hacer lo mismo, diez días más tarde, desde otra ciudad Lijiang, que se ha consagrado como "patrimonio cultural de la humanidad" (¿quién hará estas cosas?) y me dicen que está atiborrada de turistas.... chinos.





La tarde azulaba cuando volvíamos, yo en mi 73 también; pero no quiero terminar sin dejar el matiz histórico o literario, si se prefiere, al copiar este poema, en uno de los templos, que pediré que me traduzca alguno de mis buenos discípulos chinos, cuando puedan.



















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