Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

miércoles, 6 de agosto de 2014

Viajes, la imagen de la luz se ha desbordado


El viajero (I)

El cuaderno de viaje preparado
sin muchas cosas más –las necesarias–:
que recojan las hojas lo que pierde
el pensamiento, cuando ya se cansa;

y que entonces no vengan los recuerdos
ni estorbe como suele la esperanza
cuando sienta que cruzo los instantes
que tejiendo se quedan la nostalgia

del lugar que jamás hemos cruzado,
–nunca allí reposó nuestra mirada–,
ni el hueco donde anidan los olvidos,
que elaboran amores y distancias.

El viaje que se emprende es el de vuelta
nadie supo jamás donde se acaba.

Barcelona

Palanca (Venecia)
El viajero (II)

En el rincón de la tristeza estás,
a donde voy de vez en cuando para
reprocharte que te hayas ido tanto
y no podamos conversar un poco.

Noches de luna llena en Barcelona,
por las calles del barrio del Raval,
sin querer acostarme todavía
para que no te acerques tan lejana.

Y la tormenta de verano sobre
Venecia, nos dejó en Palanca sin
poder movernos del embarcadero,
refugiados en una plazoleta,

en donde una vez más te reproché
no habernos protegido de la lluvia.

Venecia
II El viajero (III)

Estoy en “la otra fila” de Raynair,
acabo de ponerme un grueso jersey
y de sacar otros efectos más
para que mi equipaje pese menos

de los diez quilos, sin pagar excesos.
La “fila prioritaria” ya ha embarcado,
la de quienes pagaron algo más.
Barcelona-Venecia, una hora y veinte.

Los vuelos son inolvidables, cercan
al pasajero todos los percances
en medio de una orgía mercantil
desaforada que no se acaba nunca.

En Venecia me espera Monteverdi,
mientras Quevedo escucha madrigales.
 
"la otra fila" de Raynair 
Tatiana Bubnova me lo enseñó, en Venecia
El viajero (IV)


no serenan      los días      todo fluye
que todas las raíces se arrancaron
la niebla que se extiende en los caminos
nada en el horizonte se ha dejado

ya no hace falta huir     ni protegerse
la imagen de la luz se ha desbordado
de lo que quieres cada vez te alejas
llevarás el silencio que has guardado

distancia en la distancia     y en los ojos
tan lejos todo lo que estuvo al lado
otra voz    otras tierras    otras gentes   
los versos que jamás has recitado

volver a una región desconocida
que ni siquiera sueños visitaron

Cádiz, Isla Cristina
Asturias




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