Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

sábado, 4 de mayo de 2013

Nísperos de Benimaclet



Todavía quedan cruces de mayo en algunos rincones de Benimaclet, que por algo es algo de pueblo; y como todos los viernes, un mercadillo, como los muchos que se levantan en calles y plazas, prácticamente convertidos en multinacionales de baratijas, calcetines, zapatos, ropa interior, gafas..... probablemente originarios de Canton. De vez en cuando, un puesto perdido de algún artesano, normalmente de bisutería, cada vez menos. 
Este blog tiene un público lector en donde abundan los lectores de lejas tierras, de manera que les explicaré que Benimaclet era un pueblecito aledaño a Valencia, absorbido por la extensión de la ciudad hacia Alboraya, otro pueblecito. Mientras Alboraya se convertía en un manhatan venido a menos, eso sí, con plantaciones de chufas, las mejores del mundo, al menos al par con las egipcias, Benimaclet pudo guardar algunas calles, rincones, casas.... de como había sido y todavía se puede pasear.

A Alboraya se va uno a las horchaterías –la de Daniel la más grande y frecuentada– a disfrutar de esa carta de gollerías que le han crecido a la horchata con fartons (ahora se toma con agua de cebada, con helado, con granizado de limón....) 

Benimaclet guarda todavía, sin embargo, la gracia de su plaza, de algunas callejuelas limpias de casas bajas, de ventanas y puertas enormes, a veces llenas de flores. El rapsoda ha recogido unas cuantas muestras de todo y luego se ha ido parando en las fruterías, casi todas regentadas por magrebíes, que se han traído los restos de la huerta a precios inverosímiles.


mer adillo de los viernes



No en balde Valencia es, como lugar, "la horta". Me fijo especialmente en las alcachofas (a un euro), las naranjas (tres kilos un euro), las berenjenas, las cebollas..... y ahora ya, los nísperos, esas perlas frutales de amarillo mate a las que tan bien les sienta el sol del Mediterraneo. Se pueden encontrar desde un euro a dos euros el kilo. Así en la famosa frutería que, como cuentan los vecinos, llevó Almodóvar a la gran pantalla. También se puede esperar debajo del muro blanco a que venga el viento y caigan los más maduros. 



1 comentario:

  1. ¡Qué bonito el pueblo! Y los precios de las frutas y hortalizas casi de saldo. Esas naranjas aqui cuesta el kilo alrededor del euro.
    Las chufas y la horchata es típica de ahí. No me gustan,creo recordar que saben muy dulces, no?
    A mi familia llegó un valenciano que un día descubrió Galicia y nunca más volvió a Valencia. Ahora reposa en el atlántico.
    Bicos.

    ResponderEliminar