Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

lunes, 23 de junio de 2014

El tiempo es luz (Noche de San Juan)

Amanecer conserva su costumbre
de llegar a mi mesa de trabajo:
primero la ilumina tenuemente
con un gesto de luz casi esbozado,

desde el azul con que se fue la noche
alcanza no sé cómo los dorados
y resuelve con haces amarillos
despertar lo que estaba arrinconado;

en los libros se posa, en los papeles,
en los versos que estuve trabajando,
en las plantas que al sol puse cercanas,
finalmente me llega hasta las manos.

El tiempo es luz, la luz de amanecida.
La noche de san Juan cumplo los años.



alcanza no sé cómo los dorados

7 comentarios:

  1. De verdad? Felices sueños en esta corta noche!
    Te regalo los cielos del Retiro que tengo en el blog.

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  2. Felicidades en tu setenta cumpleaños. Te recomiendo una película, si no la has visto: Venus (no sé cómo ponerlo en cursiva en este cuadrito), de Roger Michell. Me ayudó a comprender que no cambiarás jamás.

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  3. No me acuerdo si he visto "Venus"..... Esas afirmaciones tan generales casi nunca son ciertas, anónim@: en muchas cosas no se cambia, pero en otras tantas se está cambiando continuamente, tanto de conducta e ideas como en actitud, juicio y detalles. El cambio procede de las experiencias –cada vez mayores– y de las expectativas –cada vez menores–, pero también de la profundización en los propios sentimientos y en la generosidad con que vas juzgando casi todo, también a uno mismo. Y finalmente, en este sermón, aprendes a desechar o a tratar como tal lo circunstancial y a quedarte con lo que realmente sirve. Creo.

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  4. Hay otra luz que hiere y no acaricia, que no anuncia oropeles agarrados a las paredes, sino sólo otro día sin luz ni pan. Luz que, colandose por los agujeros de los paneles de cartón-piedra, acaricia las sienes de los pequeños habitantes dormidos. Probablemente nadie les ha dedicado una nana preliminar consoladora, ni han tenido sueños de contenido alimenticio que luego contarse. Ni ganas de despertar. Seguirán malviviendo intentando una y otra vez desentenderse de esa luz tempranera enamorada del hambre infantil. Lo siento, hoy tenía que hablar con alguien de esto.

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    1. Y aquí puedes –y debes– hablar de eso también. Sin embargo, no podemos –yo al menos no puedo– ir ciego para todo lo demás, es casi una cuestión de supervivencia. Tema largo y complicado, sobre el que creo que hay muchas páginas en este blog.
      Y para todos los que habéis felicitado al rapsoda que decía en versos que era su cumpleaños, muchas gracias.

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  5. Feliz cumpleaños al rapsoda.
    Muy lindos versos, como siempre.

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