Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

miércoles, 7 de marzo de 2012

Los autógrafos de Arias Montano

Hace poco Isaías Lerner nos envió para la revista VOZ Y LETRA, que dirijo para la editorial Arco-Libros, dos hermosas cartas autógrafas de Benito Arias Montano, que se encuentran depositadas en la Morgan Library de Nueva York: su letra es armoniosa, humanista desde luego, menuda, muy controlada en su disposición y trazado. Escritas desde Flandes y sobre sus asuntos, a veces trasluce una queja que, sin duda no podía ser más fuerte, sobre los males de las guerras, que tan lejos debían de estar de sus quehaceres de estudioso de lenguas antiguas, por ejemplo.


Luego, en el Archivo del Instituto de Valencia de don Juan, en el palacio de Osma en Madrid, he tenido ocasión de leer bastantes más cartas autógrafas suyas sobre asuntos diversos; otras creo recordar que había en la biblioteca Zabálburu, también de Madrid; pero aun más me interesaron las cartas cruzadas entre el Gobernador de Flandes, Zúñiga, Granvela, etc. cuando muy a veces y muy lateralmente se referían a Arias Montano. Hay un momento en el que Zúñiga comenta —las cartas están cifradas en muchas de sus partes más comprometidas– que le enerva Arias Montano y que es el que más daño hace con su sensibilidad ante la violencia y su simpatía por las gentes de allá. Obviamente no lo dice así y el investigador no puede ir apuntando esas citas literalmente –ya dije que las cartas están cifradas–, pero sí recuerdo la imagen que me provocó su lectura y cómo me reconcilió con este fiel servidor de Felipe II, enviado a los Países Bajos, en época de guerras y crueldades, con sus libros y sus clásicos ante los ojos y, supongo, en el corazón. Sobrevivió, como todos, a la desazón de los tiempos. Hizo lo que pudo quizá. Le ayudaría el conocimiento y la lectura, como a mí me ayuda cuando se preguntan en el departamento de la UAM que qué es esto de la Biblioteca Nacional que hago con mis alumnos, y me niegan los dineros que se reparten, que pocos eran los que me llegaban.
Me sirve este comentario para dar noticia de un extensísimo autógrafo suyo, que me ha sobrevenido cuando casaba los seis o siete expedientes para obtener el hábito de Santiago de los Villamedianas, pues en uno de ellos el es el encargado de gestionar el expediente y tomar declaración a los testigos, entre otros trámites. Al leerlo uno cae en la cuenta de que es lógico que sea así, porque  Benito Arias Montano era también, claro, caballero del Hábito de Santiago, y él abriría el sobre sellado con las instrucciones reales para cumplimentar aquel trámite.

3 comentarios:

  1. Don Pablo:
    Me va usted ha perdonar, se lo ruego, por dirigirme así, tan a lo bruto, y
    pedirle cosas a saco. Menos educación tendría si no me presentara en la
    primera línea. Me llamo José Antonio de Haro y vivo en Palma de Mallorca.
    Me dirigí con anterioridad al señor Carlos Fernández quien también me habló
    de su excelente labor, comprobando en su blog personal las excelentes
    referencias que realiza usted a Benito Arias Montano. Mi interés por este
    primer bibliotecario de la RBE pasa por varios frentes. El primero su
    indiscutida erudición. El segundo, su talante. El tercero por su interés
    por los libros entonces heréticos, obras hebreas
    mayoritariamente prohibidas por la Iglesia.
    Todo empezó cuando cayó en mis manos un comentario del padre Sigüenza,
    discípulo de Arias Montano, quién escribía sobre él señalando que aquellos
    libros "de mano y de mas importancia, por lo que en ellos se verá, que se
    embiaron á san Lorenço para que alli los tengan a gran recado en la
    Sacristia con las cosas mas preciosas estan señalados en la margen primera,
    del Cathalogo, con esta señal infinito (símbolo matemático) igual a cinco. ∞=5". Yo, por más que indago no he visto ese símbolo en ningún sitio. ¿Existe? ¿Lo ha visto usted? ¿Qué significa?
    Tenga mi más sincera gratitud por dedicarme unos minutos y, si le fuera posible, contestar. Con unas línea me hace feliz.
    Un saludo muy cordial.
    *Antolín O.S.A. P.G.Catálogo de los Códices Latinos de la Real Biblioteca del Escorial. Vol. I. Madrid, 1910.P. IX.

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  2. Estimado colega, sé de su interés porque el propio Carlos Fernández me transmitió su pregunta, primero, y me dio la contestación, después: de manera que es a él –que se mueve con las fuentes adecuadas– es a quien debemos remitir esta contestación: el garabato dice infinito igual a cinco, es decir, el infinito igual a la pentalfa, a la estrella de cinco puntas o pentágono regular estrellado que detiene al diablo; es garabato de raíces judaicas, para el que Carlos remitía a otra fuente: http://conocimientoygnosis.blogspot.com/2011/07/benito-arias-montano.html

    Sin duda Vd. conocerá la extraordinaria colección de ediciones –con facsímiles– que está sacando en la Biblioteca Montaniana, de la Universidad de Huelva (creo que han aparecido una decena), bajo la direeción de Luis Gómez Canseco y Fernando Navarro. Le doy la ficha de uno de os volúmenes que más le interesarían: "Libro de José o sobre el lenguaje arcano", Huelva: Universidad, 2006.

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  3. Su rápida contestación y el interés de su respuesta me mueve de forma inmediata a escribirle, agradeciéndole la misiva y el tiempo que le he robado. No dude que le mantendré informado si llego a buen puerto y, por su supuesto, remarcar su agradecida referencia. De nuevo, muchas gracias.
    José A. de Haro.

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