Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

viernes, 14 de enero de 2011

Libro de sonetos: "Dejan las manos huellas en la arena..."

Dejan las manos huellas en la arena
huellas deja el vacío en la mirada
y así vamos dejando que nos marquen
huellas que piensan aparecen sueñan

desaparecen y cumplen su misión de enhebrar la vida de extraña manera]
sugieren el capricho del dolor
pueden llenar una tarde cualquiera de melancolía
lo mismo que nosotros ignoran                          su tiempo

a veces parece que no las vamos a poder soportar
y que deberían permancer al margen  en rincones  sin importancia
y sin embargo asoman y se van                        misteriosamente

e intervienen sin motivo en nuestra vida
para que no olvidemos nunca que somos ya siempre
lo que empezamos a ser casi sin darnos cuenta

miércoles, 12 de enero de 2011

Soneto de las condicionales, del Libro de sonetos

si pudiera
si sirvieran para algo estas condicionales
si al terminarlas
si las palabras

si fuera verdad al menos una parte de lo que
si no escondiéramos tantas cosas
si alcanzáramos a saber al menos si
si alguna vez

si entonces
si cuando te dije
si cuando me miraste

si pudiera enseñarte sin temor todo lo que
si pudiera decirte de verdad cuanto he
si

Algo más sobre Páez de Castro. Humanismo comprometido

Este humanista alcarreño que compartió tareas con lo más granado del humanismo europeo non deja de deparar sorpresas, y aun habrá más, pues su nombre salpica la documentación histórica en Roma, Trento, Bruselas.... Ya hemos dado noticia diversa en otros momentos de este cuaderno, aportando incluso documentación desconocida. Quisiera ahora añadir algo más sobre un  un manuscrito de su propiedad y en parte de su letra, el   de la BNE, conocido en parte, pues en 2006 se publicó la versión de unas páginas de Plutarco sobre préstamos, logros e intereses. No he podido tener acceso todavía a una tesis doctoral, al parecer inédita, sobre Paéz; en todo caso el comentario que añado es para la descripción total del ms., primero, y para otorgarle algún tipo de valor histórico después. Véase lo más importante en
 http://www.archive.org/details/1cartadeljuanpae00paez

Ante todo hay que remachar su autenticidad, pues va precedido (f. 1) nada menos que por una nota de Uztarroz, que lo señala, seguida de  Gayangos que señala que fue comprado en Toledo a los herederos de Bartolomé José Gallardo. Todo autógrafo. De manera que parece que se pusieron de acuerdo los tres grandes bibliógrafos para certificar su autenticidad. 
He aquí su contenido: 

Manuscrito en 4º, que se abre con la “Suma de los reyes de España, desde el rey don Pelayo” (f. 2-13; en blanco los f. 14-16), copia en limpio, aunque con múltiples lagunas en el texto debidas a perdida de hojas con texto; así el f. 20 copia un fragmento del Dotrinal de caualleros sobre las behetrías, al que siguen otros de Alonso de Cartagena y sobre la descendencia del infante don Fernando de la Çerda (f. 22-3). “Embaxadores y otros ministros del rey cathólico” (f. 25-8); el f. 39 recoge una interesante memoria de los libros que se pueden comprar en Venecia (otra letra, algunos llevan fecha 1565, lo que indica que el manuscrito fue manipulado en fechas más tardías). La portadilla del f. 30 anuncia Libro para conoscer los cauallos y Cartas entre el Comendador Griego y doctor Villalobos y, después de un f. en blanco (el 31) copia la Regla para conoscer los cauallos y mejorar las casta dellos ordenada por Gonçalo de Ayora de Córdoba (f. 33-40v), que lleva correcciones autógrafas de la misma mano que el texto. Sigue, con otra letra, “El dotor Villalobos al comendador Fernando Nuñez” (f. 40v-42v). Añade, con una medio portadilla “Nombres de linajes cuyos escudos están en el libro del señor Car[denal?] de Burgos” (f. 43-52). Y siempre con la misma letra que había comenzado a escribir en el f. 40v, “Al muy magnífico señor Francisco de Erasso secretario de su majestad real y de su consejo real. El doctor Paez” (f. 53), cuyo prólogo, de letra de Páez es el f. 53-v, pero que termina con el fragmento del f. 60; y cuyo texto se hace copiar por amanuense (f. 54-56v), pero con pequeñas enmiendas del mismo Páez. F. 57-58 en blanco y f, 59 portadilla de la traducción de Páez antecopiada. Es nuevamente Páez quien saca notas del fuero de Alarcón (f. 61-65 con su letra, que cambia inmediatamente, hasta el f. 68). El ms. termina con una “Oratio de recta puerorum...”

¿Y  por qué en 1556, desde Bruselas, Páez enviará al poderoso secretario Francisco de Erasso estas hojas sobre préstamos, logros, intereses y demás? Empieza así la versión de Páez (transcribo directamente del manuscrito y modernizo todo): 

Revolviendo los títulos de las obras de Plutarco encontré con este tratado que intituló “Que no se debe tomar a logro”; y por ser el autor tan prudente y de tanta autoridad y tan acertado en muchas partes de su dotrina moral, quise ver si aquellos tiempos eran en algo semejantes a estos. Hallé tanta conformidad en la miseria y perdición que pasos, y en los daños que se acarrean por tomar dineros a interés, que parecía haberlo escrito ayer. Assí acordé trasladarle en castellano para V.M. conociendo que sería a su gusto, según que entendí hablando a V.M. algunas veces en esta materia. Que cierto no he visto quien así tenga entendida y calada toda esta máquina de los cambios como V.M., si por su buen natural como por la mucha prudencia que con el gran uso ha alcanzado. El presente es pequeño pero v.m. juzgue que Plutarco quiso remedar a naturaleza, la cual se ingenió  muchas veces de reducir a poco peso y cantidad cosas de gran precio.
Está trasladado en latín y menos mal que otras obras de este autor, pero quien lo cotejare todavía hallará algo mejorado. Como al principio, que por trasladar “de goteras” dijo “de prado florido”; y adelante trasladó “madero” por “toca”, con la cual escapó Ulises cuando arrojó la ropa que le dio Calipso, y otras algunas cosas desta manera. Todo es poco, mas sera como fruta, entre tanto que se concluye el tratado que escribo para mi señora doña Mariana, initulado “De las señales por donde se han de conocer las enfermedades del ánimo y cómo se han de curar". El cual, si no me engaño, será cosa provechosa........ [y sigue. Véase otra transcripción: ]
http://books.google.es/books?id=XEsf9WY-qykC&pg=PA146&lpg=PA146&dq=Paez+de+Castro&source=bl&ots=FdBwIVjkw7&sig=ch28mOiOJlatHSlAP1HJ4V36e8w&hl=es&ei=7iUuTe6_MYGR4QaFuPSjCw&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=8&sqi=2&ved=0CFYQ6AEwBw#v=onepage&q=Paez%20de%20Castro&f=false
En Bruselas primero de agosto de 1556.



La versión no deja de aludir a la ruina de poderosos e incluso reyes, que terminan arruinando la hacienda y la de sus vasallos: Dice una cosa que V.M. verá ser muy cierta, que es que los ricos son los que toman a logro, puesto que se ha visto que los más poderosos reyes del mundo vinieron por este punto de perder más que reputación...
Era pertinente, era importante, era fundamental en aquella situación histórica, cuando Felipe II vendía todo lo que se le podía vender para conseguir, dinero, armar la flota, enviar tropas.... y endeudarse. No es humanismo inocente, desde luego; al contrario. Poco después difundirá Busto de Villegas su famosa protesta por la venta de vasallos –que procede de la misma situación–; al fin y al cabo era la misma doctrina de los grandes teólogos hispanos, como la  "Instruzión del padre frai Diego de Vitoria en razón de las mercadurías que se venden a fiado” (firma también fray Domingo de Soto, en el ms. 17477 de la BNE, f. 14v-5).

El humanismo del s. XVI fue, casi siempre, humanismo comprometido.

Libro de sonetos: "Esta tarde por fin soñar con nada...."

Esta tarde por fin soñar con nada
y contemplar la luz cómo desciende
vencer con suavidad aquella roca
y volver al silencio intensamente

esta tarde por fin termina el viento
la fuga del instante permanece
vacía la memoria su futuro
sus alas blancas la quietud extiende

el puente hacia sus ojos ha perdido
los tajamares que la luz sostienen
un hilo labra todos los recuerdos
y todavía algún rincón enciende

¿quién permitió que sin llegar se fuera?
tiempo en paz tiempo azul  lejano y leve.

martes, 11 de enero de 2011

Arte, ingenio, circunstancia



Pasamos de manera rápida por una exposición el lunes –estaba cerrado El Prado– en la Casa de América, el Palacio de Linares, que ocupaba tres plantas con objetos irregulares: como muchas de las exposiciones de ahora lo primero que percibe el profano es el ingenio en un contexto de extravagancia y todo vale. El ingenio ha de apoyarse en circunstancias, es casi como el chiste del arte. No lo menosprecio en general; mi tantas veces citado viejo alumno y luego colega Pablo Moíño me enseñó la seriedad del ingenio en muchos aspectos. 
El comentario viene a cuento porque, además de las muestras de arte-ingenio-circunstancias que voy a integrar en esta entrada, hoy por la mañana he mantenido larga conversación con mi querida alumna Lucía, que está convencida de que la literatura es "innata" al hombre, a la humanidad, y de que ha existido siempre. Profe algo derribado ya, no he tenido fuerzas suficientes como para iniciar la siempre ardua batalla de las ideologías, y apenas le he podido insinuar que "la literatura no existe", que existe una actividad muy importante en nuestra sociedad –y en otras– que se suele denominar así –y esa sí que es importante–.... y después de unas cuantas vueltas por el campo, de concluir que en definitiva todo se resume en saber lo que denominamos "arte" y su parcela "literatura". 

Corresponde el centro de este círculo a la ilustración anterior, con la leyenda
yo no tengo ningún inconveniente en llamar arte a esa lámpara de los años cuarenta hecha con bolígrafos bic, al poster redondo del coleccionista de estampas de la Virgen (¡precioso cuadro!) o al resultado de recoger cartas de avisos varios para componer un mosaico del ingenio, la estupidez y la capacidad de echar a risas todo que tiene la condición humana.


Pero a renglón seguido añadiría que también me gustaría designar como arte a los modos que tiene de cubrirse con un manotazo la calva Ángel Gavilondo –mi ministro– o a la capacidad de encontrar el ritmo y la presión suficiente en la delicada tarea de concluir un asunto animal, sea el hombre o sea la mujer, con dosis distinta –supongo– de dulzura, tenacidad, ritmo y presión. 


La vieja pelea por las palabras. Los poetas deberían ser todos nominalistas, por principio. Un poeta de acción, un pragmático, quedaría entregado a una infinita melancolía –ausencia y pérdida de lo que no se sabe bien qué es– y sería un parado más en el universo de esta crisis que se han inventado. Vamos a dejarlo, porque voy a pedir otra vez la revolución, cuando en realidad lo que muchas veces se necesita es el arte animal al que antes aludía, prendido de unos ojos, como los que vi el otro día –no me había fijado– el domingo, grises. ¡Qué hermosos son los ojos grises! Y no es arte. La naturaleza no es arte. ¿Será arte el modo de mirar de aquellos ojos grises que se escondían detrás de unas gafas? ¿Dónde empieza el arte, en el ponerse las gafas, en elegirlas, en mirar detrás de los cristales? O más difícil todavía, ¿en combinar el gris de los ojos –natura– con el artificio de las gafas? 
Vinieron luego otros buenos alumnos a preguntarme, casi con avidez, cuestiones de filología –de lo que se llama literatura, vamos– que querían resolver con mi contestación, de manera que en algún momento me sugirieron que definiera con mayor contundencia, casi que cuantificara. Ahí es ello, que es una de las vetas espirituales –no vayamos a confundir todo, que esta entrada va muy mezclada–: no solo no hay que cuantificar, ni siquiera se debería alcanzar la definición, lo mejor es devolver al mar todo y que siga en su lograda y real complejidad; esa solución es más exacta que la otra, aunque no satisfaga nuestro imposible deseo de llevar al magín grandes dosis de conocimiento, para lo cual reducimos la realidad a perlas sintéticas, casi siempre falsas.
Tengo que volver a a hablar con Lucía.
Y tengo que hablar también con Moíño.
Y tengo que volver a mirar aquellos ojos grises.

***

Uno de los resultados inmediatos de esa Ortografía que las gentes se ha regalado estas navidades, con las 800 páginas y sus buenos dineros, es que es un modo de dar carta blanca en los usos. Un poco el ¡viva la virgen! al que íbamos a llegar por nuestra propia desventura vital. Ello explica los usos con caja baja que a veces rechinan a los más pacatos, cosa que da hasta vicio, fíjense si no qué bien se leen: víctor garcía de la concha, esperanza aguirre, zapatero, la ortografía de la real academia española, pedro álvarez de miranda.... tienen su encanto, a veces no se sabe bien si huelen o no, si hacen milagros o no, si son iglesia, calle o si tienen los ojos grises: azucena, almudena, recoletos, domingo, etcétera. Es una golosina. Y en el sin embargo encontramos cosas como: Ojos Grises, Chinita, Revolución.... (Recordad: siempre cuatro puntos suspensivos, como César Vallejo, con caja alta.)

domingo, 9 de enero de 2011

Ejercicios de mecánica poética en Móstoles


Hoy por la mañana he acudido a la convocatoria que dice el cartel, los ejercicios de mecánica poética, en el Centro de Arte Dos de Mayo, en Móstoles, que me ha sorprendido por su calidad arquitectónica, sus espacios y algunas de sus exposiciones. Un MOMA en el pueblecito de Madrid, el del alcalde Simón Hernández, que, como se ve por las otras dos fotos que siguen, guarda todavía en algún rincón el aire de pueblo.

Sandra Santana ha conducido la sesión, que acababa con una sorpresa, la de una máquina de fotos oculta que iba a tomar una instantánea del público asistente, como las que estaban contemplando. Quizá SS no dramatizó bastante el momento de descubrir la cámara.... que era un gran espejo. 


He aquí unas cuantas muestras del paseo y del Centro: 





Al terminar, llovía en Móstoles y todo se iba vaciando, busqué algún lugar donde comer; en la plaza, al lado, había un bar pequeñito, en donde el menú de a diario es de 7,50 euros el de los domingos de a 9; comí mientras el caballero del sombrero tomaba el vermú y no pude resistir la tentación de hacer una foto, porque a pesar de que estábamos solos y el local era muy pequeño, tenía una particularidad, había dos grandes televisiones encendidas, una en cada rincón: por una se trasmitía un partido de fútbol, por la otra se explicaba en que consistía un eclipse del sol, y lo hacía un físico inglés –de Manchester– que se había desplazado a la India para mejor observarlo, sobre el Ganges. Vi las dos cosas, claro. El café solo me subió la cuenta hasta los 10,20 euros.
A lo mejor no se tienen que contar estas cosas; pero como le expliqué brevemente a Sandra, la vida está contaminada de la vida, y está bien que así sea, porque aunque frágiles, perecederos y sentimentales, también nosotros somos complicados.


Me he dado cuenta, al final, de que no iba documento gráfico del ejercicio artístico-poético. Ahí va:



Viejas glorias, batallitas.... Edad de Oro en sus inicios




NO he querido que se pierdan conmigo algunas de las fotos que he desenterrado de EDAD DE ORO y que pertenecen a uno u otro seminario; muestras gráficas en esas fotos (de arriba a abajo), de Antonio Armisén (presidiendo la mesa) que habla con Dolores Noguera, frente a Carmen Valcárcel (con el codo en la mesa) frente a Florencio Sevilla (con corbata), frente a Angelina Costa (hoy catedrática en la Universidad de Córdoba), en mesa que rematan Antonio Rey y Ángel Gómez Moreno. 

En la segunda, preside la mesa Carmen Gallardo, que está a mi lado (fumaba en pipa), rodeado por Martín Muelas, frente a Antonio Rey. Joaquín González Cuenca (en el centro) habla con Teodosio Fernández (enfrente) y remataban la mesa Angelina Costa y Carmen Valcárcel.
Y en la tercera de esta primera serie, estoy hablando (de espaldas) con Harry Sieber (de la John Hopkins) y Elias Rivers (de Stony Brooks); al fondo, varios de mis fieles, queridos y recordados colaboradores.

La primera foto de la segunda serie lleva en primer plano a Mario Hernández, que tiene al lado a Ana Cruz (Universidad de Chicago, entonces) y a Pierre Civil (Sorbona).
Debajo, Rafael Alberti habla a Mario Hernández ante el grupo de alumnos organizadores.
Finalmente, en la tercera, la mesa que preside Carmen Gallardo, flanqueada por una excelente alumna –no doy los nombres de los alumnos, porque no sé si lo desean–, al lado de Antonio Rey y de A. Costa, que están frente  a Lina Rodríguez Cacho y Ángel Gómez.

En la tercera serie, que solo incluye dos, yo mismo voy hablando con James O. Crosby (Florida University), detrás se ve, caminando, a Mercedes Sánchez; los tres estamos en la Universidad de Navarra. Debajo, un recital poético, también con motivo de EDAD DE ORO, en el salón de actos del Círculo de Bellas Artes, con Mario Hernández (que enciende un cigarrillo), Luis Alberto de Cuenca, y Carlos Piera.

La galería sigue con una foto en Córdoba (también de congreso de Edad de Oro) en la que yo mismo estoy con dos prestigiosos profesores americanos, A. Trueblood y J. Crosby. En la de al lado, Pedro Rojo, que ya trabajaba en el Seminario, explica cómo era un libro antiguo a alumnos del Seminario.



Se sientan a la mesa en la de abajo Ángel Gómez y Trevor Dadson. Siguen, ahora a pie, Harry Sieber y MIguel Marañón. En tanto que Lía Schwatz es la figura que mejor se ve en la siguiente, delante de Delia Gavela (de rojo).



Las dos finales nos enseñan, la última, el acto de clausura con la charla de  Rafael Alberti, en mesa en la que se sentaban Paloma (alumna organizadora), Domingo Ynduráin, Teodosio Fernández, yo mismo, y Mario Hernández. La de arriba, en la cena tradicional de Cuenca, que cerraba el seminario, muestra a Alan Deyermond hablando, le escuchan Agustín Redondo, Agustín de la Granja y Teodosio Fernández.

Y así se termina este camino, concesión al chismorreo y, para el que quiera, la nostalgia. Yo me quedo con un lema que abre la página, que he leído y me he traído hoy del Museo de Arte de Móstoles:

NO ES EL PASADO SINO EL FUTURO LO QUE DETERMINA EL PRESENTE