Por ejemplo, es inevitable que quien viene de lejos se extrañe inicialmente del papel de los niños en estos lugares, como centros de atención, primero, de la pareja, luego de toda la sociedad; me dicen que es a causa de la norma de un solo hijo, que los convierte en príncipes; el corolario es la abnegación materna.
Lo de dormir apaciblemente podría ser la ocasión de otra serie de imágenes de gente: gente que se duerme encima de una mesa, reclinado sobre una pared, escorado en un banco, apoyado en quien está al lado... Yo mismo he mantenido compañía silenciosa con una elegante dama, más bien joven, que se durmió en un banco, sentada a mi lado, con la mayor naturalidad del mundo. También me explican lo de las largas jornadas de trabajo y los desplazamientos de más de dos horas para acudir y dejar el trabajo.
Hay muchos más rasgos de este tipo, pero si voy a ellos no llegarían nunca las imágenes: fumar es todavía un hábito, muy extendido entre los jóvenes, por cierto. El ir cogidos de la mano, adolescentes en su mayor parte, pero no solo, también damas mayores y madre con hija.

Grupo aparte pueden formar las parejas, de todo tipo, normalmente delicadamente cariñosas, sin los excesos europeos, digamos, pero repletas de dulzura y respeto mutuo, normalmente jóvenes, extremadamente jóvenes, incluso ya con el vástago único como centro. Luego estarían el sin fin de ocupaciones: los ejecutivos de los barrios financieros, la masa de empleados en los hoteles y establecimientos (restaurantes, comercios grandes, peluquerías, etc.), entre los que cabría destacar el de la absoluta dedicación, cumplida con una seriedad digna del mayor respeto (la barrendera que va pacientemente recogiendo colillas del suelo; la cobradora que cumple su función sin levantar la vista; el conductor del automóvil que se detiene cuando ve que alguien corre...)
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Pero todo eso me llevaría muy lejos. Para esta entrada he seleccionado una discreta procesión de gente, con niños en brazos, o de niños.
No hay nada más agradable que el calor que transmite un niño. Tenerlo cerca, escuchar latir su corazón, palpar su sonrisa..., ojalá que nunca se pierda esto!
ResponderEliminarEcribirás un libro sobre tus vivencias en China?
Bicos.