Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

miércoles, 22 de octubre de 2014

El mercado

Muchas cosas se me han quedado en el tintero, y eso que me he preocupado de señalarlas casi al mismo tiempo que las vivía, para dejarlas en el blog, a veces con conexiones extrañas y en lugares lejanos. El caso es que no quiero que, aunque ya no pueda dar noticia, por falta de tiempo y de espacio, de los mariscos de Qingdao –todo un espectáculo–, de la fábrica de cervezas más famosa de China, del cielo artificial, del museo del vino... y otras muchas más de este tipo, no quisiera olvidarme, aunque solo sea en imágenes, de los mercados de China, algunos de los cuales –no los de la calle, que son todos los mercados y todas las calles– grandes y céntricos son muy representativos de la vida de estas ciudades.


Daré noticia rápida de uno de los más grandes y populares de Qingdao, que recorrí una mañana, entre tenderos sonrientes que siempre respondían con amabilidad a mis preguntas, normalmente las de cómo se llama o cómo se cocina, aunque luego no entendiera lo que entre ellos hablaban y reían, que merecido lo tengo por hablar tan mal su lengua.


El espacio se dividía más o menos en verduras y frutas, carnes, pescados y platos preparados, aunque había lugar para las especias y las hierbas y otras tiendas más localizadas (las de animales vivos, por ejemplo, con patos, gallinas, etc.) La exposición puede ser casi visual, pues ya empezó con unas berenjenas alargadas:















































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