Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

martes, 29 de julio de 2014

España defendida, de Quevedo. Capítulo III (segunda parte)

[Recuerdo rápidamente que las transcripciones de esta obra no se han hecho con estrictos criterios filológicos, según se explica en mi propio artículo "La edición de textos", publicado en la revista on line Manuscrit.cao, número 14, de este año


Dion Chrisostomo, De fortuna, dice con muchos nombres ha sido nombrada la fortuna, su nombre igual es Nemesis, el incierto esperarla, el necesario hado, el justo fas o lícito, diosa de muchos nombres y muchas costumbres, a esta llamaron los labradores Ceres, y los pastores Panos, y los navegantes Leucothea, etc. Así que la fortuna según esto fue la que pasó a España o la fábula en hábito de historia. Dirán que fue otro Pan y no el de Arcadia el que vino con Dionisio, y no les quito que lo digan, mas no lo creo yo sin más razón que decirlo. //

el dotor Bernardo de Alderete en su Origen de la lengua castellana dice que a Pania que se llamaba le añadieron la s, diciendola spaña, porque a muchas palabras la añadieron, no por letra sino por acento sonoro que es propiamente y, en el efecto, silbido  xxx xxx xxx. Otros varios ejemplos trae doctamente en su libro el doctor Alderete; hállase en la antigüedad escrita hispania, con  h y con s; hispania con h es vulgar muestra, consta de las piedras que sobre los comentarios de Cesar juntó Otomano //
con s consta de una piedra de Roma que refiere Alderete
DIS MANIBUS T. LARCI CERINTHI T. LARCIUS SPANIVS.
Añade Alderete que en la epistola ad romanos, impresión antigua griega, se halla xxxx, y en Plutarco, hablando de la sierva que dio aquel español a Sertorio, dice xxxxxxx español varón popular, y los italianos dicen Spangna, que en griego xxxx quiere decir ‘rabo’, de aquí da a España nueva etimo //
logía Alderete [cruz para añadir, arriba, la frase: Spen llaman los ingleses al español] adviértase después desto dos cosas: la primera que, aunque Goropio Becano dice que en lengua Cimeria o Teutónica Spania u Pania, añadida esta partícula his, quiere decir ‘occidua’, ‘occidental’, a diferencia de otra que tengo por hierro manifiesto no entender que es libertad o hierro de la lengua latina en volver las letras griegas, y que de hispania griega hicieron hspania o hispania, que en griego se escribiese ispania sin h consta de Isaaco Tretros sobre Lycofron, donde dice declarando estas palabras: xxxx xxxx   xxxx xxx xxxx xxxx ‘Iberi serás junto a la puerta de Tartesiu' // 


Vuelve Josefo Scaligero: hispana Tarthesi fretrum tangenzia. Dice pues Tretzos declara a Iberia por Ispania con i, y los que la escribieron con h en griego la escribieron bien, y en latín no. Y fue el mismo yerro de los que hallando escrito en griego xps. ‘christo’, porque la che griega parece x y la p r parece p; escribieron con p. y i x el nombre que no se puede pronunciar con ellas; y lo que mejor lo declara es el modo con que cifran en latín a Jesús, IHS, no siendo ache latina la de en medio, es eta griego, con que dice xxxx [se inicia un tachado que pasa a la página siguiente: y es más fácil //
// [sigue el tachado: para volver la h H latina el de la] y así sospecho que se ha de leer España latino, del griego, o Hispania con el artículo is hebreo, que quiere decir ‘varón’; y eso debió  de quedar de los primeros famosos hombres a quien llamaron varones de Pania. Otros refieren que fue dicha Hispania de los capitanes de los hunos, que en su lengua se dicen Hispanos. Y aunque son dignas de todo respeto las autoridades que afirman haberse dicho spania o ispania o hispania o españa de Pan, he querido poner //



todas estas dudas y canonizarlas con mas dificultades y no levemente como los extranjeros contentarme acerca de mi nación con ocupar el crédito en cosas que no merecen ninguno, como se ve en la mal fundada vanidad de Alemania, en el libro que se intitula De la admirable antigüedad de los reyes de Alemania, de Juan María Bélgico: “Como es más cierto que lo cierto que el Oceano es padre de todas las fuentes, arroyos y ríos, así es más verdadero que la verdad que Alemania es madre de toda la nobleza //

de Europa”. Y en comprobación destas palabras y en disculpa destas locuras no da razón ninguna si no hacen ley su voluntad y dan autoridad a sus imaginaciones; y con esto desprecian a los españoles que sola de la verdad desnuda hacemos pompa, y aun la adelgazamos en nuestro favor; de manera que deja de ser cuidado y pasa a rigor; y nosotros no parece que averiguamos sino que contradecimos, y ellos no parece que escriben sino que sueñan. //

Carece nuestra gloria de la ostentación con que ellos crecen sus mal fundados principios; pues si, como dijo Aristoteles, ideo in antiquis novilitas quia in antiquis antiqua fuit virtus, por eso hay en los antiguos nobleza, porque es antigua en los antiguos la virtud. Por eso mismo hay  propia no mendigada nobleza en España, porque hubo antiguos españoles en quien la virtud lo fue, que cuando los godos vinieron a España gente había española valerosa y noble, a la cual trujeron trabajo y guerra, y no virtud y nobleza aquellas gentes sobradas, mez- //
clando con nuestra santa y valerosa simplicidad sus robos y tiranías.
Calamidad han sido en España godos y cartagineses, no fueron gloria ni  nobleza suya que, como tierra tan rica,  tan fertil,  tan favorecida de la naturaleza y del cielo, a todos dio codocia de vivirla, y a muchos invidia de [borrado: ultrajarla] para ultrajarla. Así llamó las gentes remotas y los pueblos bárbaros; y valerosa, los que no venció los supo sufrir; y porque el dotor Bernardo de Alderete esfuerza en favor nuestro que no tenemos el nombre de iberos de los asiáticos, sino que antes le tienen de nosotros, //



me es fuerza detenerme algo en apurar la verdad a la opinión que más lo pareciere, porque quien a un hijo tan docto de España como el dotor Alderete le viere hacer tanto caso de esta opinion, juzgará que es de importancia al honor de España, que es tanto mayor cuanto más escuro.
En su antigüedad tiene menos certeza; bien que sea en parte agravio del tiempo. En los autores que de ella han tratado, cita a Aviceno, que cita a otros; luego esfuerza con palabras de Plinio que se llamó Iberia del río; son estas las palabras: “Ibero, por el cual a toda España llamaron los griegos Iberia”; y no se colige de aquí que ella se llamase Iberia sino //

que los griegos la llamaron así del río. Cita también sobre un verso de Virgilio a Servio; Virgilio en el verso solo nombró al mar ibérico, y el declaró por España. Ya hemos concedido que se llamaba así como los asiáticos, y el añadir Servio “del río” no hace fuerza, pues es tradición creída la que se lo hizo decir. Cita luego a San Isidro, a Trogo, a Quinto Curtio, a Solino, Nicephoro, que todos dicen que se llama así del río. Y luego a su parecer concluye con que Amiano Marcelino dio así la causa por todos: “Como se llamó Egipto de los grandes ríos, y la India y la Eufratrea, y de Ibero Iberia, que ahora es España, así del Betis se llamó Bética”. //


Pero ni Amiano Marcelino lo miró bien de dos o tres particulares exemplos en hacer proposición general, ni en escribirlo así, porque Egipto no se llamó así de los grandes ríos, antes el Nilo se llamó de ella en su primer voz, como yo pruebo en mi libro que intitulo Homeri Achilles adversus imposturas maronianas Ludoviçide de la Cerda (redivivi Tersitis) con estas palabras: “El Nilo, Josue, 13, 3 xxx ‘sichor’, se llama el Nilo, porque sichor quiere decir negro, porque tray aguas negras por el mucho linio que trae; otros dicen que de una fuente de donde sale el Nilo que se llama //
Nigrim; otros llamaron al Nilo Mela, que en griego quiere decir ‘negro’; y añade Eustaquio sobre Dionisio que a Egipto la llamaban Melanbolon, ‘tierrra negra’; y si al Nilo llaman negro por la negra tierra que tray y la de Egipto es negra, por serlo o por fértil, que a la que lo era llamaban así los griegos (véase en Anacreón). Claro es que el río tomó el nombre de la tierra y no Egipto del río. Esto confirma Heliodoro, en sus Amantes, en su segundo libro, oráculo: ”Oh tú extranjero, que en la fértil tierra que el grande Nilo riega vas dejando, pensando huir el hado inevitable, ten corazon y sufre, que muy presto verás de Egipto los morenos campos”; con que se ve que eran negros por fértiles y por negros. //


Vamos a a que dice que Andalucía se llama Bética de Betis, el río, que es, aun no dando más razón de decirlo, tanto disparate creérselo y mayor que escribirle él, porque que el que lo miente créese a sí mismo y yo creo al mentiroso. Véase lo que escribe en la historia de Sivilla Alonso Morgado que, aunque él se llamo indigno sacerdote, lo debía de ser bueno, sino que el epíteto se le quitó al nombre de escritor, donde encajara con propiedad. Dice así, después de haber dicho mil disparates de la venida del patriarca Noé, Tubal y Japhet, como si aquello no fuera de Beroso, y del embustidor y burlador //
Anio. Dice luego, y concuerda bien Juan Anio [tachón de una frase], cuando dice que del rey Beto se dice bética. Quizá mudando poco del rey leyeron río los críticos, que más son desespedazadores de libros y roedores de palabras. Añade Anio que, según los talmusdistas, se debe escribir este nombre Beto con ditongo, desta suerte, Boeto, que sinifica lo mismo que Bechin entre los hebreos y los sirios, y entre los latino[s] es lo mismo que ‘región o provincia de la vida’; y que lo aprueba san Hierónimo en la declaración hebrea. Y añade que los aramenos dicen que Beto quiere decir provincia dichosa y bienaventurada; //



y de ninguna manera dice que se diga Bética del río, antes demuestra decirse del rey y de la palabra hebrea. Apiano [borrado] ni niega ni afirma; refiere que hubo quien dijo que los iberos de Asia eran de allí naturales; otros, que los de Europa fueron allá.  Hacen fuerza en que no refiere que ninguno dijo que los de allá viniesen acá; y dejando a Marco Varrón que, como confiesan, lo dice, tomemos de propósito esto para desconfiar un poco de su opinión.
Al doctor Alderete y a que no le reduzgamos, los que dicen que Tubal vino a España lo fundan en estas palabras de Josepo: “Fundó los tobelos Tobelo, que ahora se llaman iberos, en el tiempo del //
mismo Josepho”, de donde San Hierónimo coligió que Tubal había sido primer poblador de España.

Ya Josepho Escalígero notó arriba sobre Eusebio esta confusión en san Hierónimo de llamar iberos a los españoles y a los iberos; mas en el tiempo de Vespasiano no se llamaban iberos los del occidental oceano en Europa, de las gentes con quien trataba Josepho; llamábanse los que cerrados con el Cáucaso habitan el mar Caspio y el Eugino; aquellos llámanse entonces españoles, lo cual no pudo esconderse de ningún modo a Josepho, como a quien era tan familiar con el emperador y la cohorte, de donde se colige que de aquellos se llamaban antes iberos // 
es lo más cierto que tomamos el nombre de iberos antes nosotros de los de Asia que ellos de nosotros. Cosa que ni nos quita la gloria ni nos ofende la antigüedad con que nacimos, que es igual con el tiempo, bien que borre la que nos finge el miserable Tárrafa entre otros inútiles escritores, hombres vanos de mal juicio, religioso observador de Beroso.

Quien quisiere ver largamente desprestigiada la venida de Túbal [a] España lea a Goropio Becano, hispánica, 2 tomo, al fin, y verá muchas y buenas autoridades, aunque el mayor bulto de su obra tienen las conjeturas sutilmente fundadas en varia dotrina. // 
//Da Goropio la razón por qué y de dónde tuvo nombre Iberia la oriental, de la cual se entiende de dónde le tuvo el río de España ibero; en la lengua antigua, que en vulgar llamamos doutse, liber o liver significa ‘celos’, dícese así de li, que quiere decir ‘unidad’, que no se comunica con nadie, y de ‘ber’ que es defenderse o esconderse y esquivarse de todo. Claro se ve por qué se llamó Iberia la oriental, pues no pueden ser tan grandes los celos de un marido con una mujer como los de los montes y cuestas desta tierra, que de todos la apartan, no solo la dividen, pero la esconden.
Y mientras otro no trajere mejor declaración de por qué Iberia se dijo, así no desprecie lo que con dicha halló el ingenio //


y el cuidado de Goropio.
El licenciado Andrés de Poza, en el libro del antiguo lenguaje de España, folio 22: “Hispania en griego quiere decir rara y verifícase en las poblaciones”; así lo había de decir Poza, no que significa rara en poblaciones.
El propio, folio 17, dice: “Ibero, río famoso, si lo aplicamos a Heber, voz hebrea, no tendrá mal sentido, pero si nos atenemos a como siempre se ha hallado escrito será el vocablo puramente vascongado y de significación muy apropiada, porque ibero quiere decir ‘tú hacia abajo’, ‘tú abuchornado’, ‘tú caliente’, todas las cuatro propiedades concurren en él y; según esto, nos llamamos iberos del río, sin tener necesidad de la razón que da Estrabón, libro II, Golchis Iberia:  “Aiut apud hos aurum deferri a torrentibus, idque barbaroso excipere aureolis perforatis, et velleribus lanosis, unde etiam aurei velleris existerit fabula, nisi forte iberos occiduis ibe-// 
ribus qui hispani sunt congnomines vocant ab auri utrobique metala”.
Y no lo afirma Estrabón y tengo por dudoso, no declarándose el poeta, que se entienda de Nebrija la de España primero que de Nebride, de que hace mención Herodoto, Melpomene, libro IV: “El uno de los ríos que están en los scitas es el Ystro; después el Tyre, que caminando del Aquilón, tray su nacimiento de cierta laguna, la cual aparta la tierra de Scythia de Nebride. A la boca desta habitan los griegos que se llaman tyritos”.

Aristóteles, en el VII Politicorum: apud iberos belicosame gentem. Así el original y así Acciaolo; mas el docto Giphanio vuelve: Apud hispanos belicosam gentem. Cleomedes en su libro De circulis Celestibus, libro 2: “At is anniile fabelle persuasus, credidit quod iberes comenti sint lapsum occeano solem sonitus edere extruendo”.// 

Manilio la llama Hispania [tachado], libro IV, Gallia pratentis Hispania macima bellis. De aquí se da razón a la versión de Giphanio, que él no autorizo: Hispanos bellicosam gentem. Más adelante: Asperior solidos Hispania contrahit artus.
Silio Italico: Altera complebant Hispaniae castro cohortes. Plinio y los latinos: Hispania. El Itinerario de Antonino Augusto, y no hay nombre de Iberia.
Prisciani Paeriegesis: “ad cuius summum prope metas Herculis alti, magnanimae gentes dederat, cui nomen Iberus”. El propio: Prima, est Hispano. Fest Avieni, Ora marítima: “At Hiberus inde manat amnis, et locos fecundat unda: plurime ex ipso ferunt dictos Hiberos: non ab illo flumine, quod inquietos Vasconas praelabitur”. Prisciano tradujo en Dionisio Afro: Hispanum, mas en el original griego dice “Iberon”.//
Trasladó en todo esto Alderete el Lexicón de Roberto Constantino, médico, solo añadió una mala declaración, pues la voz xxxx, que vuelve por ‘pobreza, rareza, penuria, inopia’, él la toma por raro en el sentido más gallardo, sin considerar que es su significado siempre a miseria y penuria. Lo mismo spanios y spanis. En español, cosa rara, se dice por de tan sumo precio u tal hermosura que no hay otra como ellla, lo cual denota también pobreza, no en el sujeto sino en la multipliación dél. Rara es la fénix, no porque ella sea pobre de hermosura, sino porque siendo una, es pobre de ella el mundo. No se entiende en este sentido xxxx ‘rara’; entiéndese como cuando decimos “Por milagro veo dineros; raras veces tengo descanso”. Y esto significa la voz griega que disimulaba Alderete en el Lexicon, tras haber ostentado a San Pablo y a Hesichio” [tachado:]
  

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