Keelung es un nombre que ha pasado por todos los idiomas, y al final anda desfigurado. ¿Quién diría que es el puerto que los españoles a comienzos del siglo XVII bautizaron como de "Santísima Trinidad"? Mal pudieron haberlo "fundado" o encontrado los portugueses hacia 1592, fecha que se da, porque para entonces Portugal formaban parte de la llamada Monarquía Hispana (desde 1580). El caso es que el viajero tomó el tren del norte desde Taipéi, en la estación de Guangnan (es decir: puerto del sur) para ir en un tren "local", parando cada dos minutos en estaciones, apeaderos y lugares, porque quería ver alguno de los lugares en donde los españoles anduvieron, buscando oro, ya que había oído hablar de restos de castillos, fortalezas, incluso de haberse asentado en alguna de las islas cercanas. Van mapas, el primero de todos los lugares que he recorrido:

El camino no me abrió ningún horizonte: todo el camino, la península, el puerto, etc. estaba superpoblado, lleno de gente... Solo al encarar la península, al final, desembocadura del río y mar daban un respiro al espacio. Eso sí, el lugar –río, puente, barcos, sol de poniente...– era pintoresco, espectacular, muy hermoso, es con el que he intentado encabezar esta entrada.
No pude ver las minas de oro; pero intenté hablar con la dueña del último restaurante que me ofreció comer todo tipo de crustáceos, vivos, que allí se exponían. Le comenté "wo chi shu" ('soy vegetariano'), y se dio la vuelta riéndose y mascullando algo que no entendí.
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