Después de un rato callados
comentó al gorrión el mirlo:
–“Esto parece cerrado
–dijo con lengua de pico-,
el aire resulta dulce,
parece el parque vacío,
con la invasión de cotorras
solo se escucha su ruido.”
El gorrión caviló un poco,
miró, tosió y luego dijo:
–“Siguen cerradas las verjas;
jardineros han venido,
controlan qué ocurre dentro,
lo guardan cuidado y limpio…"
–"¿Es del pp el consistorio?
¿Se sabe que ha sucedido?
Algo pasa en los humanos,
están como recogidos,
se disfrazan cuando salen,
se disfrazan de bandidos.”
“–¿Te has fijado, te has fijado,
todos quedan en el nido;
pero a las ocho aparecen,
aplauden, cantan, dan gritos;
hay veces que con gran saña
emplean como martillos
cacerolas y pucheros…?
Quieren hacer mucho ruido”
–“¿Oye, por cierto, tú sabes,
qué narices ha ocurrido
que no hay más que policías?
¿Y qué ha pasado a los niños?
De repente los esconden,
de repente han aparecido.
Y a las parejas de siempre,
¿qué les habrá sucedido?
se divorcian, se separan,
lejos, cerca, mal, unidos….
Y esos coche, esos coches,
aquellos coches malditos,
¿los han dejado de usar?
Estoy algo confundido…”
–“Los humanos son muy raros,
yo me aprovecho y respiro,
nunca estuvo así el jardín.
La primavera ha venido.”
–“Para mi la confusión
es por cómo van vestidos:
se ponen algo en la boca,
se tapan nariz y oídos
y así se van a las tiendas,
con unos guantes ceñidos;
se paran detrás del otro
con gran secreto y sigilo.
Se miran y desconfían,
y rocían con un líquido
–que llevan en botellitas–
a las bolsas y carritos.
Y el que vende, también va
del mismo modo vestido.
Ni se tocan ni se miran,
y aquello de estar tendidos
con arrumacos y besos
en rincones escondidos....”
––"Se acabó la buena vida,
al menos para el Retiro".
—Parece que ocultan algo,
semejan a forajidos”.
—“Los humanos son muy raros.
La primavera ha venido.
En la testa de Galdós
he quedado con amigos,
porque queremos oler
todo lo que ha florecido…"
––"Nunca estuvo así el aire;
nunca estuvo así el Retiro.”