Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

miércoles, 24 de julio de 2013

De la hermosura


hermoso fue     pasar por las estrellas
desprendidas de alguna luz    lejana
recorrer     los caminos de la noche
y el despertar    azul    de las mañanas

hermosa fue    la chispa que prendió
en la flecha del tiempo    que traslada
el cuerpo     que parece que me habita
a algún lugar remoto     de llegada

hermoso fue     inventar algo tan frágil
y enseñarle los sueños     las palabras
el modo de inventar   lo que queremos
el modo de nombrar   lo que se escapa

hermoso fue    que la belleza existe
y que a veces     cerca    a nuestro lado      pasa
                                    



martes, 23 de julio de 2013

AIH y la lengua española del siglo XVII

La exposición de Concepción Company



Son las siglas de la Asociación Internacional de Hispanistas, la más extensa y universal de las asociaciones de este tipo, que se reúne cada tres años, normalmente en continentes distintos (recuerdo: Birmingham, Madrid, París, Monterrey, Nueva York, ahora Buenos Aires....) para que medio millar –a veces más– de hispanistas se reúnan durante cinco días, suele ser en julio, la segunda semana, y además de exponer (ponencias y comunicaciones) lo que están trabajando, se encuentren, hablen, discutan, se conozcan, etc. Como todos los grandes congresos de especialistas más valor tiene por el contacto y conocimiento directo de colegas y de lo que se está haciendo que por lo que realmente se expone allí. Y así ha sido también esta vez.

La mayoría de los actos se han celebrado en la imponente y neoclásica facultad de Derecho, construida entre los años 1940-1949, lo que explica la agresividad de su arquitectura; y en la neogótica y medioderribada facultad de Ingenieria Industrial. La arquitectura de esos años pretendía una grandeza muy especial, como documentan sus salas, galerías, columnas, estatuas.... Todo es mucho mayor que cualquier modelo real.

Sería inapropiado –e inútil, puede haber más de 10 sesiones simultáneas– intentar hacer crónica o dar cuenta de la AIH, cuyas tareas, por lo demás, he compartido con otros trabajos de campo; pero sí que lo voy a hacer de la última sesión, la última plenaria, que me interesó mucho, a cargo de la hispanista mexicana Concepción Company (UNAM), que planteó muchas cuestiones sobre –digamos– lengua y estilo durante el siglo XVII, siglo al que calificó de "una gran paradoja" en cuanto a historia y desarrollo de la lengua y, de su mano, del resto (literatura, cultura, vida, etc.). Y en efecto, lo es, y buena razón tiene en señalar que pocas veces se ha entrado con pie firme en el avispero cultural de ese siglo, en el que parece ocurrir todo.

Ella lo ha hecho con pie firme, para observar lo que significan esos años en la evolución de la lengua; bien pertrechada de ideas claras y de abundancia de datos que, en principio, ha manejado estadísticamente, desde la sintaxis y no desde la fonología, la morfología o la lexicografía, que tienen razones distintas. Desde la sintaxis, en efecto, a partir de toda una batería de calas que, en este caso, se han ido ejemplificando con la posición de los adjetivos, la adyacencia de los adverbios de tiempo, las construcciones de "A + FN locativo" o de "entre + FN vocativo", las consecutivas de intensidad, los adverbios largos (en "mente"), las construcciones de "por + sustantivo abstracto" y alguna más, puesto que se trata de un arduo trabajo en marcha, que ojalá vaya dando resultados.


Al tiempo que se mostraba la historia de cada una de esas referencias sintácticas, la investigadora repetía y explicaba conceptos fundamentales para mejor entender la historia de la lengua: continuidad y discontinuidad, estratificación, "quiebres", etc. e iba dejando un rosario de interesantes observaciones –están también en su amplia obra como investigadora–: "las sociedades opacan la oralidad", "el individualismo logra pasar a la lengua", etc.


Es demasiada frivolidad concluir yo ahora, a bote pronto, que el siglo XVII representa un periodo de convulsión entre   el siglo XVI y el XVIII, cien años en los que se producen picos y resoluciones que trasforman la serenidad de la evolución de la lengua, cuyos movimientos se miden por siglos. Lo he comparado con lo que yo mismo explico en mis clases –como profesor de ese periodo, precisamente–, a través, primero de una serie de juicios generales, que intentaré acompasar a lo que Concepción Company está diciendo.

A la derecha, la facultad de Derecho, sede de la AIH

Aldo Rufinato, presidente (2010-2013) de la AIH,
con Guillermo Carrascón (Universidad de Turín)
El siglo XVII representa un momento de intensidad lingüística. La competencia de los escritores de esa época se nos aparece como más amplia y rica que la de cualquier otra época del español, incluyendo la nuestra, desde luego: la capacidad verbal –y sintáctica– de Cervantes o de Quevedo se ha forjado sobre fronteras mayores. En ese momento de intensidad –también creadora– la lengua se alía (Company encareció mucho el anclaje cultural e histórico) con el desarrollo de la imaginación, que en esta oleada creadora del siglo XVII es sobre todo verbal (¡pocas posibilidades de expansión ideológica!), artística, y quiso romper moldes, pero llegó solo a dilatar formas. Y eso se reflejó en el uso de la lengua y en los abanicos de sus posibilidades, es decir, en el estilo.
Concepción C. trabaja solo con textos en prosa, para evitar las desviaciones extremas de poesía y teatro, sobre todo de la primera; aunque se podrían haber utilizado como campo de ensayos de la imaginación, motores de cambios que luego pasan a la prosa –y quizá que transitan por el habla. Esa sequedad de los testimonios parece excesiva.
El escritor del siglo XVII intentó decir más de lo que habían dicho las generaciones anteriores, y para hablar por boca de Montaigne, Descartes, Galileo o Quevedo necesitaba moldes más abiertos, romper los heredados, al menos doblegarlos y ampliar las costuras, para que cupiera una voz mucho más matizada, que había descubierto la incertidumbre de los horizontes.
Hermoso ensayo verbal el de Concepción Company mostrando como esa inquietud se refleja en las estructuras sintácticas y configura la rica armonía de aquella lengua.


lunes, 22 de julio de 2013

Escenas porteñas

Borges y Bioy Casares en La Biela (Buenos Aires)
I
Como La Biela estaba a rebosar
me he ido a La Rambla  a tomar café
con una media luna y el cuaderno
a donde van los versos –cuando vienen–,

y algunos libros para disimular
el horror del domingo por la tarde:
Oliverio Girondo, Girri, Orozco....
Casi siempre me atrapa la más médula;

largo camino el de Girondo, magia
de la poesía, que Gelman sufre
y no salvó a Pizarnik.... son los clásicos,
el refugio habitual del perdido;

tengo una resma de panfletos, hojas,
direcciones, plaquetas de lo de ahora,

aún apartados, en el estrambote.


La Rambla (en Buenos Aires, C/Posadas con Ayacucho)
La cualquerización llega a los versos
y hasta la servilleta pide cita
con los mismos derechos que la lluvia,
sin rima y sin ropaje que la cubra

las vergüenzas de ser tan poca cosa,
mientras la noche cae tras las ventanas
de la cafetería donde sufren
los aligustres y los pitosforos.

Habrá versos, sin duda, criaturas
que cumplís la función de no ser nada
esta tarde, ya noche, fría, triste,
en compañía de unos pocos versos

que llenan el vacío melancólico
que tejeremos silenciosamente.


Centro cultural La Recoleta
Tendrá que haber una transición entre la cadencia del soneto final y la foto del puesto del mercadito artesano de la Recoleta, en donde hoy he comido una excelente empanadilla de carne, un jugo de naranja, un pastelillo de batata y membrillo o de alfajor  (se lo había prometido a Ivana) y unas garrapiñadas. Un banquete, mientras visitaba el Centro Cultural de la Recoleta, en donde, entre otras cosas, había una exposición sobre Les Luthiers. Elegí para el café –amenazaba lluvia, quizá nieve– La Biela, el café tradicional que saluda con ese recuerdo de Borges y Bioy Casares, allí enfrente, en la Plaza Alvear; pero todo el mundo había tenido la misma idea, de manera que me fui, muy cerca a La Rambla, más tranquilo, también de chaflán o esquina, donde terminé la tarde, con un zumo de pomelo, algo delicioso y habitual en Buenos Aires, a veces aderezado con gengibre.

En el mercadito de Recoleta

Palermo, varias ciudades en una

Palermo (a la derecha, "los bosques de Palermo")





domingo, 21 de julio de 2013

La Biblioteca Nacional de Buenos Aires




En algún momento parece un barco gigantesco, sobre todo cuando te mueves por dentro; pero es una muestra cabal del "brutalismo", nombre perfecto para esa moda arquitectónica que, proveniente de Francia, ha inundado edificios emblemáticos de latinoamérica a mediados del siglo XX. Y además de parecer un barco, se ve el río plateaado, como si fuera un mar: desde la sala general brilla a lo lejos surcado por los aviones que aterrizan en el aeropuerto.






¿Es funcional? El laberinto de cemento se remansa adecuadamente en los amplios espacios del salón general, lleno de rincones para trabajar, leer, extender apuntes, conectar a wi-fi, pasear, descansar.... algo que no todas las bibliotecas consideran ni tratan bien. También resulta funcional y anima al trabajo la curiosa hemeroteca (¿con pocas revistas para consulta directa?). Y ya, si se va a la planta donde se encuentra el "tesoro", uno se da cuenta de que es otro mundo, sumamente restringido, con salas especializadas para manuscritos y raros, mapas, etc. Allí también una exposición sobre el revisionismo.


La hemeroteca
Alfonso Reyes
El busto de Alfonso Reyes nos sirve para dar noticia rápida de cosas que allí hemos visto por encima: porque la colección más rica de manuscritos por hechos de política interna se llevó a mediados del siglo pasado al Archivo General de la Nación y ahora está en la biblioteca del Congreso: he visto el grueso catálogo de lo que había sin que haya advertido fondos demasiado interesantes desde el punto de vista literario. Me apresuro a decir que los fondos, en general, son muy ricos e interesantes para la historia de las dos últimas centurias, sobre todo para la historia, y en determinados momentos, para la historia literaria –empapada de historia, claro: buena muestra es la exposición a la que aludo (véase la ilustración siguiente).


En la sección de manuscritos he tomado nota de una muestra que incluye cosas tan dispares como: Rafael Alberti, A la pintura, 1951; los “diarios íntimos” de Alcides Arguedes (mecanografiados, de 1943); autógrafos de Berlioz, Francisco Luis Bernáldez; “La trama celeste”, de Bioy Casares (mecanografiado con firma);  un volumen de autos sacramentales de Calderón; facsímil del medio centenar de ms. cervantinos (documentos);  la Crónica del Rey don Rodrigo (c. 1443);  una decena de autógrafos de Cortázar y otros tantos de su seudónimo Julio Denis. ¡El memorial de Chumacero! de 1634, del que hay copias en todo el mundo; algún autógrafo de Oliverio Girondo; de Eduardo Mallea; poemas (3) de Ricardo E. Molinari, autógrafos de Manuel Mújica Lainez, un fragmento novelesco de Ernesto Sabato; otro autógrafo de Alfonsina Storni. Algo autógrafo del prolífico padre Isla ha llegado aquí también. Un poema de Rubén Darío, Carnaval (1912), dedicado a Leopoldo Lugones. Tres autógrafos de Juana de Ibarbourou. Una colección muy rica de Ricardo Güiraldes, bastantes de Bernardo de Irigoyen.


Hay dos manuscritos gongorinos importantes. Otros dos de Antonio Hurtado de Mendoza, uno con poesías y otro con la Guerra de Granada;  copias tardías de Hernando del Pulgar: poesías de Juan de Salinas y Castro (1645) en un mamotreto de 300 páginas. Varios papeles de Antonio Pérez. 
De Quevedo: las cartas apócrifas desde San Marcos (excelente copia del s. XVIII), atribuida La Cueva de Meliso, una copia de Grandes anales, otra de obras varias (con los Monopantos, la Perinola, La cueva), otro de varios discursos jocosos prohibidos (de 1765).
No he podido ver detalles, obviamente: y sé que bastantes de estos manuscritos han sido tratados críticamente. 
Algunos parecen muy interesantes como el viaje desde Buenos Aires a Mendoza de Miguel Rivera en 1845, que me hubiera gustado leer mientras los aviones sobrevuelan el río de la Plata, lo que se admira en los enormes ventanales de las plantas quinta y sexta.
Quizá ya todo el mundo sabe que a esta biblioteca vino a parar parte de la rica biblioteca del hispanista francés Foulché-Delbosc, subastada en París; y que si se consulta el viejo catálogo del hispanista francés, el comprador argentino eligió cuidadosamente lo que adquiría: por ejemplo, desechó los cancioneros de los Argensola, pero compró los de Góngora; desecho dos copias de la Guerra de Granada, compró otra; etc.
La sala del tesoro cierra a las 18. La chica que protege la entrada me preguntó al salir: "¿Usted pronuncia la zeta?". "Creo que sí", le dije. "Por qué me lo preguntas?" A veces uno no sabe muy bien lo que sorprende al otro. 
Estupenda la cafetería de al lado, de la que ya di cuenta en mi primera jornada bibliográfica.



es inútil la lucha del que piensa

tú estás dentro sobre la vida tú
donde viven las cosas que no acaban
las galerías que iluminan todo
lo que existió una vez y nunca pasa

por eso a veces hacia ti me asomo
y voy dejando versos y palabras
un modo de quererte como cuando
encendías mi ser con tu mirada

versos de amor serán que todavía
este dulce tirón que nos retrata
lo que entonces sencillamente somos
animales que viven cuando se aman;

que es inútil la lucha del que piensa
cuando siente la fuerza del que ama.


Pablo Curatella Manes (1925),  en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires



viernes, 19 de julio de 2013

callejeando


Verás en Buenos Aires  las mejores
zapatillas, decenas y decenas
en los escaparates, con diseños
atractivos, graciosos, ocurrentes....

se podrían comprar pares y pares
y ajustar formas y dibujos para
ocasión y circunstancias nuevas
como hace el tiempo siempre con su marcha

y sin embargo no se ven, la gente
quizá las use como objeto lindo
para alegrar la vista y decorar
sus viviendas, el coche, yo no sé....

El desconcierto de las zapatillas
que tanto me sorprende en Buenos Aires.





es el cincuentenario de Rayuela
el otro día asistí a un homenaje
un texto suyo ilustra el mantel
del desayuno que me sirve celia

que llamó a uno de sus hijos julio
como se llama la plazuela que hay
ante la biblioteca nacional
de buenos aires, simple, algo coqueta

no estoy nada seguro de qué pasa
con todas estas raras concurrencias
que afectan a las plazas, las comidas,
el nombre de los niños, las modas....

mientras cortázar muere cada día
un poco más, lejano, triste y solo.


“la rosa tiene su porqué” (Borges);
es complicado sin embargo que,
de mirar y admirar, la rosa exhale,
además de su aroma y su color,

su razón, así sea con la ayuda
de los mejores versos del poeta;
parece que hacen falta artilugios
mentales sin perfumes ni pinturas

que dejen a la rosa transmutada
en una insípida burbuja en donde
pueda ser acosada inútilmente
por sutil pensamiento y riguroso.

¿Pero a quién le interesará la rosa
gris imperecedera y sin perfume?