Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

domingo, 27 de enero de 2013

Fonseca y Covarrubias en Salamanaca



Fonseca y Covarrubias se han juntado
a resolver el sol de la mañana;
ocho arcos carpaneles cada tramo,
en piedra rosa las ocho arcadas.

Hacia las cuatro calles del jardín
se encaminan las dos escalinatas
que al claustro superior llevan despacio
y a una torre que los vencejos guardan;

pináculos y nervios y arbotantes,
medallones, escudos, hasta gárgolas;
don Diego y el prelado se pasean
discurren sobre Trento y sobre el papa.

Este lugar es para ver la historia.
La limpia luz del cielo. Salamanca.

De la exposición sobre Diego de Covarrubias (1512-1577) en el palacio Fonseca (Salamanca)






miércoles, 23 de enero de 2013

Un siglo antes

Hurgando en la colección de manuscritos que conservo digitalizados, para preparar los volúmenes II I y IV de una Biblioteca de Autógrafos Españoles, me encuentro, entre otras curiosidades, con estos tres dibujos de hace más de un siglo, aproximadamente de unos 110 años, para ser exacto, alusivos a la independencia de Cataluña. Los dibujos están rodeados de otros muchos papeles y documentos; casi todos anticatalanes, como los dibujos. No hace mucho incluí un post sobre el tema de la autodeterminación, y allí expuse como mejor pude lo que sobre ese tema me parecía. Lo único que me llama ahora la atención es que más de un siglo después, después de esa larga travesía que nos ha traído a tantas situaciones y circunstancias nuevas.... el curso de la historia parece que –al menos en algunos aspectos– vuelve, se repite. Y para corroborarlo, unas horas después, al escuchar las noticias, salta como la primera la votación llamada "soberanista" del parlamento catalán.




Los dibujos son rudimentarios, probablemente "malos"; el tema, controvertido; pero la coincidencia del tema me ha hecho pensar, y para la consideración de lectores y curiosos reproduzco los dibujos.

Camino del espejo....


Camino del espejo voy pensando
que habría que cambiar las madrugadas:
queda noche todavía, dice al paso
la luz de una farola en la ventana;

no se puede leer hasta tan tarde
ni tanto discurrir sobre una página;
dormir sin más las horas que se duerme
y ponerse en la mesita un vaso de agua.

Recobrar lo que antaño eran las noches
tarea es cada vez más complicada;
hay en mi mesa un verso que me mira
y en la mano un mentón que mucho raspa.

“Necesito un café y un largo beso”,
medio en sueños le digo a un naranja.     


martes, 22 de enero de 2013

No se sabe lo que pasa, cierto


Esto de no saber qué es lo que pasa
cuando viene rondando la ternura
nos tiene –la verdad– acorralados
al borde de la pena y la locura;

que no se sepa bien lo que pensamos
y que lo que ha de ser sea aventura
no se le ocurre a nadie en sus cabales
solo cabe en la mente de los curas,

y aun así y con todo y malamente
uno tira uno sigue y aun procura
sonreír al trascurso de los días

evitando sufrir que la tortura
como forma de ser no nos invada....
Que me muerdas quisiera con ternura. 


lunes, 21 de enero de 2013

La batalla todavía no perdida del verso libre. Flautas desechadas


Me ocurrió en un congreso de hispanistas (de la AIH) que se celebró hace poco, en Nueva York, en donde yo peroraba sobre el verso libre, porque estaba terminando una Métrica y quería contrastar algunos aspectos, los peor tratados, los más controvertidos. Me encontré con una sorda resistencia del escaso auditorio, que afloró finalmente en el argumento de que los contradictores parecían creer de verdad que, así como existe un pentasílabo o un alejandrino, existía un verso "libre"; y era inútil preguntar sobre su medida y su ritmo porque, me contestaban, era libre. Tampoco querían discutirme ejemplos concretos.


Más tarde, como es obvio, expuse e intenté aclarar –en aquella Métrica sustancialmente, aunque también en otros lugares– que lo de verso libre no se basa en el análisis de versos concretos de tal o tal versificador, sino en la actitud que asume el artificiero al despreocuparse del metro y dotar al verso de un solo elemento formal: el final gráfico de renglón, si escrito; la pausa oral, si leído o recitado, en ambos casos, aunque no haya justificación sintáctica que lo pida. Defendido con otro argumento más simple y desde otra perspectiva: cualquier verso necesita apoyarse en un ritmo (no puede ser no pronunciado o no escrito) y, si verso es, es decir, si termina a su derecha según se mira sin razón de margen físico, posee al menos un rasgo que lo naturaliza como tal, frente a la prosa.
Admitir esa apreciación tan sencilla significa sencillamente que no existe el "verso libre" tal y como se admite como un modo de aparecer cada verso en un poema versificado.
Hay que añadir un considerando, que está sólida y profusamente explicado por A. García Calvo, en su tratado de rítmica, del que ya hemos dado razón en varias ocasiones. El profesor de latines señala que es mejor distinguir entre ritmo (que siempre se da) y metro (cuando se le somete a número u orden), puede que con términos medios. En efecto es imposible aparecer hablando o escribiendo al margen del ritmo. Es posible marcar el ritmo con todo tipo de elementos; pero también es posible reducir esos elementos que marcan el metro a lo mínimo, como hemos dicho, por ejemplo a solo marcar el final de un segmento (el final del verso).

La aparición del verso libre ocurre –al margen de polémicas nominales e incluso nacionales– muy a finales del siglo XIX y durante los primeros años del XX. Yo mismo he señalado que, entre nosotros,  fue Juan Ramón –posiblemente confabulado poéticamente con Villaespesa– quien ensayó esa modalidad como una más en Rimas (1902). Mi buen amigo y colega Mario Hernández me señaló hace tiempo que durante aquellos años Clarín lo usaba en sus sátiras periodísticas.

Vuelvo a darle vueltas al tema, porque dentro de unos días comenzaremos una asignatura en la Universidad Autónoma de Madrid, que se llama "Escritura creativa", titulillo que no tengo ni idea de quién lo ha inventado ni con qué idea en ese lugar tan extraño que es mi universidad, pero que debe de apuntar a la creación, no solo escrita, claro. Una de las cosas que de vez en cuando los más jóvenes me suelen entregar son muestras de su quehacer literario, en ocasiones poesía en verso; si les pregunto después de la primera lectura sobre su intención, su función, su formato, etc. casi siempre a la última referencia me contestan que es "verso libre".


– ¿Lo has elegido como apropiado para lo que quieres decir o hacer?
– Sí, no me suelo preocupar de ese aspecto, es libre.
– Pero, ¿sabes en qué consiste que sea verso libre?
– Pues eso, libre, espontáneo, lo que sale sin más.
– ¿Sabrías expresarte en otra modalidad distinta?
– La verdad es que no me lo he planteado.
– Entonces al menos no es libre en el sentido de que lo hayas elegido para expresarte libremente. En realidad no lo has elegido: es la única modalidad que conoces. No has elegido. 

Por más que volvamos a darle vueltas a esta curiosa cuestión, me gustaría terminar este post con un análisis métrico de un poema en verso libre, "A mí", de Oliverio Girondo (En la más médula, 1956-1963):

14     Los más oscuros estre / mecimientos a mí   2.4.6 + 3.6
12     entre las extremi/ dades de la noche             1.5 + 1.5
9       los abandonos que crepitan                            5.8
9       cuanto vino a mí acompañado                       3.5.8
10     por los espejismos del deseo                          5.9
11     lo enteramente terso en la penumbra             4.6.10
11     las crecidas menores ya con luna                   3.6
17     aunque el ensueño ulule / entre mandíbulas transitorias   7 + 10
14     las teclas que nos tocan / hasta el hueso del grito        2.6 + 3.6
14     los caminos perdi/dos del llanto en la tierra                 3.6 + 3.6
14     la esperanza que espera / los trámites del trance          3.6 + 2. 6
17     por mucho que se apoye en /las coyunturas de lo fortuito     7 + 10
14     a mí a mí la plena íntegra / bella a mi hórrida vida               2.4.6 + 1. 3. 6

En el que se conjugan todos los elementos –o casi todos– característicos del llamado versolibrimo. Los versos tradicionales que aparecen, el endecasílabo suele ser un buen termómetro, son un sáfico y un melódico perfectos. Casan bien con los alejandrinos, que son modernos, es decir, se permiten palabra puente que cruza la zona de final de hemistiquio. Como el poeta va tomando versos sin remitir o intentar un poema de ritmo único (todo alejandrinos, por ejemplo) o ritmo armónico (una silva de alejandrinos, endecasílabos y heptasílabos, por ejemplo), aparecen también versos de 9 y 10. En un determinado momento el verso libre puede alargarse a versículo, como en los dos casos de versos de 17, que por cierto fue uno de los metros ensayado por los modernista (recuérdese el soneto Venus de Ruben Darío).
Resulta el más "libre" o extraño de todos el dodecasílabo, que podría ensartarse en una serie hemistiquial de 1.5 + 1.5 o ejecutarse de otras maneras; es decir, es el más alejado de la tradición ritmica, muy avanzada, que hereda Oliverio Girondo.
Perto todos los versos tienen su ritmo, mayoritariamente un ritmo tradicional o biensonante, por cierto: eso sí, el poeta no le ha hecho ascos a las novedades (palabra puente entre hemistiquios) y no ha cuidado que en su conjunto armonicen a modo tradicional, en cada caso ha elegido libremente el verso que le convenía. Y a eso es a lo que se llama versolibrismo, nacido por un exceso de armonía, un exceso de flautas, posiblemente, justo en los momentos en los que Rubén Darío convertía muchos de sus poemas en conciertos. ¿Tendrá que ver? ¿Será una revuelta contra el exceso de flautas? El más sesudo de todos los poetas castellanos, sin embargo, Unamuno, intentó (desde 1907) orquestar con flautas los miles de versos a los que se dio, con resultados muy desiguales.

En la poesía actual se destruyen casi siempre las flautas, casi siempre, ¿eh?

El post va ilustrado con unas cuantas flautas desechadas, de entre las que obtuve para la cubierta de un libro reciente. Tanta flauta compensa, con su música, las posibles disonancias del verso libre.


sábado, 19 de enero de 2013

El universo de los manuscritos. Autógrafos

La riqueza de manuscritos, incluso de autógrafos, en nuestras bibliotecas y lugares en donde se deposita nuestro patrimonio documental es tan grande que bien se podría organizar y abrir un museo de manuscritos, como el que ya funciona –en nueva sede, en Saint Germain– en París. Por el momento y con mi grupo de jóvenes investigadores hemos iniciado y vamos a completar la Biblioteca de Autógrafos Españoles, cuyo dos primeros volúmenes –ambos referidos a autores de los siglos XVI-XVII– aparecieron ya, editados por Calambur, no hace mucho; ahora, según se va terminando mi proyecto de investigación apoyado por la DGICyT, estamos realizando un enorme esfuerzo para que se publiquen los volúmenes referidos al siglo XVIII y al siglo XIX. Durante estos días, precisamente, vamos completando las entradas. Tibi (L. García) y Juan (Cerezo) organizan el volumen del siglo XIX; Víctor (Sierra) el del s. XVIII. En proyecto y andamios quedan tres más (del siglo XX, del XXI e Hispanoamericano). Ya veremos.


autógrafo, con la firma, de Galdós

No hay nada semejante en nuestra historia –un viejo diccionario de calígrafos, del siglo XIX, y mucha dispersión–, de manera que podremos darnos por satisfechos si dejamos, al menos esbozada, esta primera colección, que ayudará a identificar textos y obras de autores que habitualmente escribían a mano.
Comienzo del Adios, Cordera, de Clarín (en la BNE)
Escribir a mano va quedando como oficio raro; a mis alumnos siempre les he dicho que prefiero que me entreguen los trabajos a mano, aunque tengan alguna deficiencia derivada de su factura artesanal; sin menoscabo de los que lo entregan a partir de la impresión del ordenador, pues también considero que es obligatorio saber, conocer, utilizar los nuevos modos y artilugios. Ya se ve que ambas cosas son compatibles.
Autógrafo de Iriarte
Lograr esta biblioteca tiene varios objetivos, el primero y más general el de inventariar lo mejor de nuestro patrimonio documental y literario, cada día más lejano y disperso en algunos rincones y campos –la salvedad sirve para aplaudir las digitalizaciones que se están llevando a cabo–, es decir, salvar lo mejor de nuestra historia. Los filólogos –enuncio el segundo objetivo– necesitan de estos testimonios para el correcto conocimiento y establecimiento de los textos, de nuestra memoria en ellos conservada. Finalmente, sé que el conjunto patrimonial de autógrafos y manuscritos constituyen un pilar necesario para el conocimiento de nuestra historia, en todos sus aspectos.

Urge acabar la tarea, antes de que la ventolera (creo que ahora se habla ya de ciclogénesis) de vaciamiento ideológico  con el que se ha proclamado el sálvese quien pueda, con los bolsillos llenos, y que está arrasando este país, termine con cualquier rincón en donde no haya una moneda.
Quizá haga falta ejemplificarlo con extrema simpleza:
con los 200 millones de euros que al parecer se fueron desde la política a una cuenta suiza se podría dar trabajo durante un año a 180 bibliotecarios: se acabaron los problemas de la Biblioteca Nacional de España. Con los 300.000 euros que "oficialmente" se permite que tenga un banquero de banco salvado con dineros públicos, podría ampliarse en quince profesores el instituto más cercano a ese banco. Con el acomodo que se ha buscado a ese chico joven –de las juventudes de algún partido– traído y excarcelado de Cuba, en algún ayuntamiento, como "consejero", mantendríamos a cuatro enfermeras más de cualquier hospital y no necesitaríamos bajar el sueldo a los barrenderos de Granada ni a los empleados de la cafetería de la Biblioteca Nacional de España. Y así sucesivamente.
El "volverán las oscuras golondrinas", de Bécquer, en el autógrafo (de la BNE),
como ejemplo de cómo se está perdiendo el original

Es posible que el vaciamiento ideológico, acentuado por el deterioro de la educación y la avaricia de las clases privilegiadas esté dando un fruto de todavía peor cosecha. La gente está dejando de hilvanar hechos de la vida cotidiana con querencias políticas y, por tanto, votos y actuaciones públicas. No sabe hilvanar su voto  con los  tres meses que le han dado para operarle en un hospital; no sabe referir a lo que dejó en la urna con ese pago de medicamentos, después de haberlos estado pagando durante treinta años a modo de cotizaciones; no es capaz de construir la sencilla ecuación que lleva de los 38 alumnos por clase a la determinación de una clase política; no argumenta para ir de la "prima de riesgo" y el dinero que le han robado a un modo de gobernar; no se da cuenta de que va a tener que pedir dinero prestado si su hija tiene que viajar a Londres a que le atiendan en algo que antes se podía hacer aquí; no ve en Gallardón más que un señor con corbata que habla de modo pretencioso.... A qué seguir. Ese camino se acentuará más y más a medida que se deteriore la enseñanza y la vida pública se convierta en selva.
Vamos a terminar con Teresa de Cepeda, mujer de pro, que no hubiera permitido este estado de cosas, sin duda, y se hubiera alzado a mayores, además, se trata de un autógrafo, publicado por una excelente joven investigadora del grupo, en nuestra propia revista de la red (manuscrit.cao).
Y ya que algo de eso hemos insinuado arriba: la letra de Santa Teresa está ya formada, pero es difícil, denota carácter, persistencia, orden, voluntad, rigor.... 










viernes, 18 de enero de 2013

Camisas y decanos




De todas las camisas que te vistes
bien sé cuál es la que mejor te sienta,
pero no lo diré, para que sigas
probándote las otras, las que quedan;

y mientras que te pruebas yo miro
y saco del armario las más viejas
y pido que te cambies de una a otra
y comento y te ríes y comentas....;

vestida como yo vas por la casa,
esperas que el espejo nos devuelva
el abrazo que doy a mis camisas
tan largas, tan distintas, tan abiertas.

Mi vida reducida a unas camisas.
Que los grises decanos no lo sepan.