Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

domingo, 23 de septiembre de 2012

"Estos días azules y este sol de la infancia...." Para bien leer a Antonio Machado (I)

Escultura de A. Machado (Serrano) en la fachada de la Biblioteca Nacional de España
Creo que fue en la biografía de su hermano Jose en donde se contó que ese verso lo llevaba o lo había dejado escrito Antonio Machado, que se lo encontraron cuando murió en Colliure. Es  apropiado y hermoso: nostalgia, infancia, naturaleza... contiene motivos de su poesía de siempre. Yo no creo que sea suyo. Vamos, me extrañaría sobremanera.
Se trata de un alejandrino, distribuido en dos hemistiquios con cesura que deja para el segundo, sin sinalefa, la copulativa, como Machado hacía siempre, no solo en los casos de yod:

eterna compañera / y estrella de Quijano

también forzando la dialefa:

la hija del ventero / y tantas como están (AM aspira la h-)

El verso que le atribuyen a modo de autoepitafio tiene ritmo melódico, es decir: oo óoo óo / oo óoo óo  (3.6 + 3.6)


Lo diré con suma sencillez: Antonio Machado escribió muchos alejandrinos, muchos y muy logrados, pero nunca –ya se verá la excepción– empleó ese ritmo, que tampoco estaba entre las melodías de la época, hasta que Rubén Darío cantó con él, en un gesto musical maravilloso, la sonatina "La princesa está triste / ¿que tendrá la princesa?...", en donde es ritmo único. Ya lo dejé escrito en un Manual de Métrica –esas cosas no las lee nadie, claro. Machado solo empleó ritmo que hoy nos resulta tan logrado –y sistemáticamente, con voluntad de serie, forzando su natural gravedad de los sáficos y heroicos– en todos los alejandrinos que dedicó a la muerte de Darío, sin mezclarlos con otras variedades:

"Si era toda en tus versos la armonía del mundo
¿donde fuiste, Dario, la armonía a buscar....?

Era una cortesía habitual de Machado, que veo que ha pasado las más de las veces desapercibida, incluso en las mejores ediciones –manejo la de Ribbans, en Cátedra, estupenda; y los cuatro volúmenes de Macrí; aunque como poeta dilecto que me resulta, amontono los libros que a él se refieren–, ediciones en donde se anota incluso mal el metro. Las series rítmicas que empleó en sus homenajes a Juan Ramón Jiménez –Machado quedó deslumbrado sobre todo por Rimas (1902); los juegos imitativos en los versos para Unamuno, Valle Inclán, etc. Solo se ha captado y se repite monótonamente el eco de Berceo, en donde lo que hay no son alejandrinos, en rigor, sino arte mayor (El primero es Gonzalo de Berceo llamado = oo óoo óo / oo óoo óo)

Fijémonos como ejemplo en este breve poema, el XXIV de Soledades:

El sol es un globo de fuego

la luna es un disco morado.
Una blanca paloma se posa
en el alto ciprés centenario.
Los cuadros de mirtos parecen
de marchito velludo empolvado.
¡El jardín y la tarde tranquila!....
Suena el agua en la fuente de mármol.

Macri anota (II, p. 854): "Silva-romance (3 eneasílabos y 5 decasílabos) en a-a"; Ribbans dice (s.u.), por su parte"... nótese  el metro eneasílabo, excepcional..." ¡Pero si se sabe lo que es cuando se lee en voz alta!: son tiradas rítmicas con el pie óoo; para nada sirve contar las sílabas:


o óoo óoo óo / o óoo óoo óo / oo óoo óoo óo / oo óoo óoo óo /......


Machado sabía muy bien lo que hacía. De hecho, suprimió o dejó sin publicar los dos o tres casos en los que en largas tiradas de alejandrinos se le fue la melodía, como en la silva de  treinta y siete alejandrinos  que empieza Pensar el mundo es como hacerlo de nuevo.... (Macrí, II, 3782-3); y los dos melódicos se encuentran significativamente al comienzo (el segundo: de la sombra o la nada, desustanciado y frío) y al final (el 35: en la barra del puerto bate la marejada). Compárese con los cincuenta y dos de la Mujer Manchega o los cuarenta de Recuerdos y otros grandes poemas, en donde no se encuentra ni un solo hemistiquio melódico. 

No creo que ese verso final sea suyo.

Seguiré anotando versos de Antonio Machado, sobre el que me gustaría organizar mi comunicación a la AIH el año que viene. Necesito lo mismo que pedía don Antonio: tiempo.




Madrid histórico y madrid actual

Este rapsoda va a reiniciar sus paseos por el Madrid histórico; de hecho tiene ya organizada la entrada que tratará de San Ginés, una de las viejas parroquias de Madrid (data de finales del s. XIV, probablemente); pero tiene tanta documentación acumulada que necesita dos cosas: pasear nuevamente el San Ginés de hoy, que no es exactamente el mismo que el viejo –el que luce la lápida de Quevedo, Lope y el padre Victoria–; y filtrar y resumir la documentación de archivo, a ser posible contrastándola con la de la propia parroquia, que no he podido todavía encontrar abierto.

En el entretanto, vaya un homenaje discreto a ese otro Madrid, el nuevo, un madrid que yo he alcanzado ya a ver de niño, de adolescente, empezando por el de Cuatro Caminos hacia arriba (metros de "Alvarado, Estrecho Tetuán....")
Siempre me ha emocionado bajar desde la plaza Castilla a Cuatro Caminos por Bravo Murillo, la arteria más sugestiva de Madrid, del viejo Madrid obrero, que ahora se ha convertido en el Madrid universal y popular. Y al llegar a Cuatro Caminos –liberado del horroroso escalestrix que le afeó durante treinta años– contemplar el cruce con Reina Victoria, el bulevar que baja hacia la universidad, por donde el sol se acuesta, como en esta foto tomada apenas hace un par de días, que me recuerda los cielos encendidos, cuando vivía allí, en la calle Doctor Santero, con las ventanas dando a las cocheras: adolescencia penosa y solitaria –venía de provincias– que entretenía yendo en tranvía al Instituto Cervantes o mirando desde lejos, en otoño, a la castañera que se ponía en la glorieta, de la que estábamos enamorados todos los hermanos, supongo que todo el barrio.

Anochecer en Cuatro Caminos
No voy a contar historias viejas; solo la nueva cuando ahora recorro esa calle empinada, torcida, irregular en la que se han instalado todas las razas y pueblos que los sistemas europeos arrinconan hacia la miseria: magrebíes, africanos, orientales, occidentales....; en la que han ido abriendo tiendas, negocios y voces, entre las que también suenan las de la lengua española llena de matices, en algunos casos mayoritariamente, quizá porque buscan formar pequeñas colonias o porque se llaman unos a otros y comienzan por instalarse cerca de lo que ya conocen, la solidaridad de la pobreza, el instinto de saber que –aunque de distintas razas y pueblos– pertenecen a una misma clase, la de los ignorados.


La experiencia inyecta un chorro de frescura vital. No cabe mayor belleza, mayor sensación de vida que la de recorrer esa larga calle mirando todo, oyendo todo, entrando en las tiendas, curioseando las ropas, asombrándose con los niños –muchos, muchos– disfrutando de la energía de la condición humana, escuchando los corrillos de las pocas plazoletas que dejan los ensanches de la calle, hablando con dependientes, aprendiendo convivencia.... A lo mejor consiguen desequilibrar a esta vieja raza gastada, mohosa y aburrida, que se ahoga con nada y se ha instalado en la envidia, la holgazanería y el fútbol. Probablemente resisten a duras penas esto que se llama la crisis, es decir, la acumulación salvaje del capital, apoyados en los clanes, las tribus, quizá en una especie de solidaridad racial o sabe dios si de barrio.


Se defenderán como pueden. Entre Valdeaceras y Cuatro Caminos me han entregado al menos una decena de papeles con anuncios, muchos de ellos los de "Compro Oro", otros tantos para que entre a comer o a tomar algo en algún bar, también sé y lo he visto que es abundante la "oferta" de servicios personales –vamos a llamarlos así– por el modesto precio que cuestan unos zapatos. Y quien no puede vender o comprar esos favores vende o adquiere la magia de las palabras y adivinanzas, los ritos, como esa serie de "profesores" que distribuyen su oferta al pasar por delante de los capuchinos o por delante del mercado. El rapsoda que escribe en este blog podría contar que ha probado todo –sí, todo– y que en cada ocasión ha encontrado de qué maravillarse; pero que no lo va a hacer, porque hay gente que no lo entendería cabalmente, aunque en todos los casos ha encontrado cualidades, razones, engaños, etc. 





















Donde mejor se aprecia tanta riqueza es en algunos supermercados –incluso de cadenas conocidas– que han empezado a abrir secciones de comida "china", "árabe", "peruana", "cubana", "rumana"....  y donde mayor confluencia se observa en esos dos lugares que he citado antes: la vieja iglesia de los capuchinos, que hace cincuenta años era refugio de "rojos", y el mercado.
Este también es Madrid, histórico, de la historia actual.

viernes, 21 de septiembre de 2012

"labrador viejo que en el surco deja..."


a María

labrador viejo que en el surco deja
sin apenas esfuerzo la semilla
o que hunde los esquejes en el barro
al pasar por el campo que cultiva

arrugas en la cara y en la tierra
le dicen lo que sabe y necesita
le dicen si el campo que ha sembrado
el agua bebe y al calor germina

el viejo labrador quiere en los versos
el ritmo de los mares y las brisas
el ritmo de la lluvia en lo que intenta
y el ritmo que no cesa de los días

labor de las palabras en el tiempo
sembrar las más cercanas y sencillas



jueves, 20 de septiembre de 2012

Cómo se hace una hagiografía

Iglesia de la Encarnación (Madrid)
En varias ocasiones nos hemos ocupado en este blog de Luisa de Carvajal, cuya biografía real se resuelve en los sucintos datos que ahora encadeno, empezando por la portada que culmina el proceso de lograr una hagiografía: 



Su biografía se condensa en estos datos
Jaraicejo  (1566, Extremadura) - Londres (1614). De uno de los grandes clanes nobiliarios, los Mendoza, huérfana (1562) pronto, se educa en la corte con las infantes y la madre del futuro Cardenal Sandoval, con su tío el Virrey Francsico de Mendoza, en Almazán (1576) y Pamplona (1579), luego en Madrid –donde se independiza, c. 1590– y en Valladolid (1601). Deja toda su fortuna a los jesuitas (1604) y en enero de 1605 parte a Inglaterra, donde vive nueve años bajo el amparo de los embajadores ayudando a los católicos e intentando convertir herejes. Detenida varias veces. Muere en enero de 1614. Uno de sus valedores, Rodrigo Calderón, se hace cargo de su cuerpo cuando se trae a España y lo lleva a Portaceli de Valladolid, de donde lo manda exhumar Felipe III para depositarlo en el monasterio de la Encarnación de Madrid, en donde hoy está y ha recibido varias veces la visita curiosa de este rapsoda

Informe del Conde de Gondomar (es copia del original, en el Archivo del Palacio Real)

Primer panegírico, de Salom
El proceso crítico se condensa en este párrafo
Acabo de terminar, para una reunión sobre  Vies d’écrivains, Vies d’artistes dans l’Europe moderne (Espagne, France, Italie, XVe-XVIIIe siècles) que va a tener lugar en París la semana que viene, acabo de ordenar, decía, los materiales con los que se va construyendo  la historia de su vida, deslizándose poco a poco hacia la hagiografía; y lo que allí expondré tendrá que ver con esas significativas derivaciones de los biógrafos que parten, primero, no de la historia, sino de lo que les ha llegado de la historia, y sobre ese material seleccionan y desechan al mismo tiempo; y después de tan arriesgada operación –desde su condición histórica y de su formación ideológica– se lanzan a redactar la vida: la biografía en la que culmina este proceso veinte años después de la muerte de la Mendoza (en 1614) aboca a un verdadero tratado doctrinal cuajado de pasajes sermonarios: todo lo que la dama hizo, trasfigurado por el tiempo y el biógrafo, es ahora materia sacra. Véase el modelo e este arranque de capítulo, uno entre muchos:


Los pasos que han jalonado esa construcción comienzan por las honras fúnebres y los panegíricos, a poco de morir o de conocerse su muerte. En el caso de Luisa de Carvajal se acrecientan con las numerosísimas deposiciones de testimonios para su beatificación. Si ese es, digamos, el material ajeno; como material propia se echa mano de las cartas –muy numerosas– y del propio relato de Luisa, el que le mandaron escribir sus confesores. Existe un conjunto de textos menospreciados: sus poesías, que sin embargo ella copió con esmero y conservó con cuidado. Son poesías místico-pastoriles, que fácilmente podrían leerse como profanas.


Plaza de la Encarnación, en Madrid, con la fachada del monasterio en donde se encuentra el cuerpo de Luisa de Carvajal
Obra: dejó papeles varios, entre los cuales, un regular conjunto de poesía lírico-religiosa; un rico epistolario; un conjunto de escritos y papeles referidos a sus actividades, como el relato de sus propias experiencias evangelizadoras. En 1626 se abre expediente para la beatificación, que no se termina, y que también se conserva.

Camino hacia la hagiografía (testimonios)
1616 Informe del Conde de Gondomar, embajador de España en Londres. Manuscrito.
1616 papeles biográficos de su proceso de beatificación en el Achivo del Palacio Real
1616 Oracion panegirica, es a saber exortatoria y consolatoria de la muerte de... doña Isabel de Velasco y de Mendoça, Marquesa de Carazena...: con una breue Relacion de la muerte de doña Luysa de Carauajal y algunas cartas suyas... / compuesta por... Fray Miguel Salon (Valencia: Patricia Mey)    
¿1618?  En las honras de doña Luisa de Carvajal…. sermón fúnebre por el padre Juan de Pineda, de la compañía de Jesús, en el seminario de los alumnos ingleses de San Gregorio de Sevilla.
1632 Luis Muñoz, Vida y virtudes de la venerable virgen doña Luisa de Carvajal y Mendoza…., Madrid: Imprenta Real, 1632  Empleado en las colecciones más conocidas de la BAE (1965), en la ed. de Barcelona (1966), etc. hasta los trabajos críticos actuales.

El libro de Luis Muñoz (1632) culmina el proceso hacia la hagiografía.




Sobre libros y su destrucción

Se puede ampliar en este enlace http://bibliosol.wordpress.com/2012/09/20/breve-historia-del-denunciante-del-c-s-o-casablanca/

En cuanto a las ilustraciones, son de la última vez –hace muy poco– que estuve en Casablanca.



Bicicletas del Retiro



Cuando no pueda recorrer en bici
las cuestas del Retiro y los senderos
–plazoletas con niños, marionetas,
patinadores, damas, vendedores,

parejas escondidas en la hierba,
gimnastas sudorosos, extranjeros,
músicos ambulantes, paseantes
perdidos, chuchos y perros de raza;

cuando no pueda ser uno más, uno
de los que forman la marea humana
que corre por las venas del Retiro
recogiendo las risas de los juegos;

cuando entonces mi vieja bicicleta,
mientras sucede entonces, el Retiro.