Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

sábado, 31 de mayo de 2014

El sur

Playa de Almería

Este soneto acabará en bahía,
terminará en el mar el recorrido:
ciudad del sur, la vida a ras de tierra,
pasión e intensidad de los sentidos,

aire azul dulce brisa perfumada,
alrededor ya todo se ha encendido;
que se remanse tanta travesía
y allí quedar, la vida casi en vilo;

plenitud de la luz que no te deja,
en la quietud de solo ser sumido,
entre tanto que asciende lo que somos,
tacto color perfume aroma oído.

Tarde de mar mirando la bahía.
Culminar lo que somos, desprendidos.

Almería, barrio moro, cerca de San José

Paseo marítimo (Almería)


la flor de la luz


Mayo, temblando por las lluvias, dice
que tanto ser resulta insoportable,
que a descansar le lleve por las noches
y que no quiere más que lo que sabe,

que ojalá siga como siempre quiso,
que no le duela amar, como a los árboles,
que pueda cuando llegue primavera
como la lluvia limpia desnudarse,

sentir que por las hojas se resbalan
los gotas transparentes desde el aire,
que todo cuanto estaba por surgir
con la flor de la luz por fin se acabe.

A tierra húmeda huele en el Retiro
a tierra que se esponja y que se abre.


Bajo los tilos en el Retiro
menta, orégano, albahaca y geranios portugueses
para la ventana

La flor de la jacaranda
Ibiscos en Almería



jueves, 29 de mayo de 2014

Las cosas, que se rompen

Hace bastante tiempo que las cosas
que se estropean no se arreglan: tiene
su qué ese mango de la lavadora
definitivamente roto e inser

vible; la cafetera necesita
maniobras especiales para dar
café católico; y los platos llanos
de fajalauza, descascarillados,

casan muy bien con la cuchara vieja
y el mantelito que manchó la vela
ligeramente, por un solo lado,
que se debe poner de otra manera.

Creo que así está mucho mejor todo.
Este soneto lleva un verso cojo.

miércoles, 28 de mayo de 2014

La flor de la melancolía


La extraña flor de la melancolía
perfuma los silencios de la nieve,
que sea déjala por los caminos
no pretendas cortarla, no la lleves;

entre sus hojas los recuerdos guarda,
sin que lo adviertas muy despacio crece
ocupando el dorado de las tardes,
con la luz de la luna se entretiene;

esa es la flor que oculta los paisajes,
la flor del mar y la que el viento mueve,
la que logra un perfume tan intenso
que casi nunca soportar se puede;

escondida detrás de melodías,
es la flor que el amor mantuvo siempre.


lunes, 26 de mayo de 2014

A las seis menos veinte de la tarde


Ayer me enamoré, a las seis menos veinte,
en un descuido tonto de la tarde,
confabulada con una viejísima
canción de dylan y con unos ojos

claros que me pillaron con los míos
sin protección, a lo que salga alzados;
y aquello fue un desastre, la verdad,
para mis planes de llegar a ser

un prestigioso intelectual sereno
al que no afectan esas bagatelas
y deambula entre temas metafísicos
sin reparar en tales nimiedades.

Imagino esos ojos entornados
en el momento de aceptar el beso.

El muy especial tronco del árbol del amor o de Júpiter

domingo, 25 de mayo de 2014

Historias de la depre


I

Cuando la depresión mañana venga
sera mejor tener a mano aquellas
pastillas que tomé cuando me dejó
la dulce dama que me prometía

no abandonarme “nunca nunca nunca”
–lo repetía siempre tres veces–,
a la que sorprendí un buen día en brazos
de un conocido amigo y convecino

a quien también había prometido
amor eterno y verdadero, creo,
según se fue aclarando la cuestión
mientras que yo me daba a las pastillas.

Mano de santo las pastillas son;
mientras duran te dejan como tonto.


II

Lo malo de la depre es eso: deja
con pocas ganas de pensar en nada,
con la capacidad cognoscitiva
bajo mínimos, incapaz entonces

de admirar el transcurso de las cosas
ni de tener conciencia de la depre,
ni de acudir, como acostumbro, a viejas
socorridas argucias del magín:

lo que el amor me hizo cuando vino
a recorrer las viejas galerías
machadianas, lugar iluminado
donde uno se recoge dulcemente.

El descenso a las píldoras concede,
quizá, que somos, demasiado humanos.

  
III


No estamos preparados para ser,
al menos tal y como somos ahora,
con esas mezclas que dolor y risa
provocan a pasión, melancolía...

y que podrían hasta crear belleza,
pero también administrar la pena;
imprevisibles, tan inconsecuentes
que se desborda la naturaleza

por la absurda presencia de los hombres,
y nos lleva con ella y nos envuelve.
Lo cierto es que tampoco sabemos
qué podemos hacer si no es ser

en donde y como somos, sin descanso.
Por eso las pastillas de la depre.