Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

miércoles, 29 de febrero de 2012

Organiza tu cuerpo cuando vaya....


Organiza tu cuerpo cuando vaya,
elige los lugares que prefieres,
prepara las caricias de mis manos
y dime dónde esperas que se queden;

con los labios haremos tema aparte,
que viajen lentos, dulces, permanentes,
si recorren la piel, que la humedezcan,
y con mucha  dulzura, si te muerden;

la savia de los besos derramada
en la voz de los venas se estremece,
que han abierto las rosas encendidas
y gime la azucena cuando asciende.

Solo entonces consiento que tus ojos
se vayan de mis ojos y se cierren.


Pimientos y ensaladas para un poquito de verano

Eso es, después de las olas de fríos y con la sequía en ciernes, ha asomado el buen tiempo. Apetecen más las ensaladas y los platos fríos, de modo que abrimos con pimientos asados, para acompañamientos, para bocadillos, para cuadrar unos huevos fritos o hacer más jugosa la carne; además, los pimientos rojos, que es una de las verduras con mayores variaciones en el mercado, bajan de precio, lo que suele coincidir con la subida de las alcachofas y las llegadas de las primeras fresas, todavía algo ácidas y carillas. Tengo que hablar con las vecinas.
En el mientras tanto he comprado la primera red de pimientos rojos y, una vez lavados, los he puesto en bandeja de barro, con un tomate jugoso, tierno, y una cabeza de ajo. Nada más. 

El horno, al máximo y con aire caliente, si lo tuviera. Lo normal son unos veinte minutos para un primer dorado, darlos la vuelta, y otros veinte por el otro. Mejor, luego, dejarlos enfriar, con la bandeja inclinada levemente para que no se pierda la salsa, mientras se descorazonan, se apartan las cabezas y la piel, y se hacen tiritas. Todo el jugo que han soltado los pimientos, más el tomate y el ajo se mezclan y machacan –mejor con mortero– formando una salsa a la que se añade aceite de oliva y vinagre de jerez. No hace falta sal.

Este cocinero recomienda encarecidamente que no se lave la bandeja utilizada para cocinar, sino que se rebañe deleitosamente con un trozo de pan del día –el de la ilustración, de levadura madre, es candeal.

Cartas autógrafas de Bartolomé Leonardo de Argensola

Cuando redactamos el primer volumen de la Biblioteca de Autógrafos Españoles nos resultó muy complicado dilucidar lo que eran autógrafos poéticos de BLA y los que eran de su hermano, Leonardo, lo que tampoco terminaba por estar claro en las ediciones al uso. La búsqueda de ambas cosas me ha ido dando resultados a medio plazo y ahora me encuentro con una notable cantidad de autógrafos de ambos: solamente del AHPM hay medio centenar de firmas; en la BNE encontré otras tantas páginas de Bartolomé, procedentes de libros de actas napolitanos (di noticia en este blog); muchas más localicé en los archivos del Palacio Real, procedentes de las Descalzas (también di noticia aquí), en donde Bartolomé había sido secretario de la emperatriz....; sin duda los autógrafos más limpios son las cartas que que cuelgo aquí, de 1603-1604, dirigidas a don Fernando de Borja, y con las que espero dar por cerrado el asunto. 
Transcribo la primera, para que el lector coja carrerilla y lea las demás:


28 de abril de 1603
Para don Fernando de Borja
De Bartolomé Leonardo y Argensola

Fernando de mi alma, esta hago recién apeado molido del camino, mohíno de haber llegado y dejado a Madrid, tanto que a no haber sido por tan justa causa como acudir a la duquesa perdería el juicio; esto me lo entretiene y el creer que allá tus padres me hacen la merced que sé yo que desean hacerme y en virtud de eso espero que daré presto la vuelta. Ya yo dije a mi señora duquesa que fue (¿) a la partida, y a tu padre mil veces que yo no tengo voluntad propia sino la de sus señorías. Ahora ratifico esta misma verdad y te suplico que en recibiendo esta representes ante tu padre y me representes a mí suplicando a su señoría todo lo que acerca desto se le debe suplicar, con protestación que iré a México y más lejos y a los disiertos de Libia....





martes, 28 de febrero de 2012

Aceptar la sencillez, expresar la emoción



Ya sabes que te quiero como siempre,
no hace falta que vuelva a repetirlo,
la voz con que lo digo es la más simple
y el verso que lo cuenta el más sencillo;

al lado de tu imagen me acurruco
que no busco ni quiero ya otro sitio,
lejos de mí ya sé que te has marchado,
cerca, cerca, te sueño y te imagino;

podría si quisiera complicarlo,
con gestos y ademanes  y con gritos,
pero nada dirá lo que yo siento
cuando estoy en tus ojos y te miro.

Con las voces que suenan cada día
estos versos de amor se van contigo.



lunes, 27 de febrero de 2012

Epístolas urbanas (II)


El tono natural de las epístolas
repele la emoción que no proceda
de un parco pensamiento sosegado
que controla los versos y somete
los efluvios vitales y vaivenes
al  modesto rigor de casi prosa,
de modo que si llega o se aparece
en medio de reflexiones sesudas
la fresca imagen de mi panadera
sonriendo a todos los que pan queremos
–el pan que viene de sus manos blancas–
he de seguir como si nada fuera
más importante que las tonterías
que se le ocurren a la inteligencia
cuando le da por aburrirse un rato,
porque se nutre la emoción de brumas
en las que el pensamiento no es capaz
de resolver lo que le envían desde
un árbol agitado por el viento,
el ritmo de la música nocturna,
el aroma dulzón y empalagoso
de una noche estival mirando el mar,
la soledad de un niño abandonado,
los ojos asustados del enfermo…

Inmensidad del desconocimiento,
inabarcable dimensión humana,
necesito palabras aun más largas
donde poder almacenar espacios
vacíos que jamás comprenderemos.

Acepto que los versos sean engendros
de la emoción; y las palabras, una
manera de traición a la que vamos
para disimular nuestra ignorancia
de animales heridos por el tiempo,
que reconstruyen su pequeña historia
como si todo sucediera dentro,
en un rincón oculto del cerebro
en el momento que nos decidimos
a imaginar que así sería el resto,
para que la armonía tranquilice
nuestra existencia y ni el dolor absurdo
ni la felicidad incomprensible
impidan proseguir nuestro camino.

Nuestro camino, que es el de llegada,
la llegada con los ojos cerrados.
Con los ojos cerrados va la tarde,
con su modo de ser siempre inclinada,
para que fluya sin cesar la fuente
de luces que creció cada mañana;
con los ojos cerrados va ya todo
luces fuego palabras barro piedra
y el mar del tiempo que al final aguarda.


domingo, 26 de febrero de 2012

Último viaje del Marqués de Villanueva del Fresno, en cuatro machuelos


Al Marqués de Villanueva del Fresno, hombre divertido sin duda, dirigió Quevedo uno de sus Sueños, el Alguacil endemoniado, y con él corrió algunas aventuras en el Madrid frívolo y festivo de comienzos de siglo, una vez que la corte hubo vuelto allí. Hace unos días, buscando trazar con documentos los itinerarios verdaderos que llevaban a la frontera francesa y, desde allí, unas veces hacia Inglaterra –viajes de Luisa de Carvajal– y otras a Niza –viajes de Quevedo– me entretuve con un legajo que recogía multitud de contratos de arrieros, alquileres de mulas y caballos, etc. en donde se describían detalladamente varios de esos viajes, por ejemplo la "Cuenta de carruaje que Pedro Martín Cabello... dio para la jornada que su majestad mandó hacer a don Carlos Baudequin y a Juan Zorrilla Baraona, guardadamas de la Reina nuestra señora, con las damas francesas desde esta corte a la de París, conforme a la escritura de asiento que para ello sigue". Y siguen una decena de folios (AHPM, 5358, f. 419-422) que detallan jornadas, carruajes, posadas, precios, etc. durante 1621 y 1622. Excelente documentación costumbrista, que se puede completar –en el mismo legajo– con los documentos del viaje a Londres para llevar moneda.
Fue, decía, viendo estos documentos cuando me encontré con otro algo diferente, de apenas dos folios, la muerte y traslado del cuerpo del Marqués de Villanueva del Fresno a su lugar, jornada complicada que llevó –en pleno verano, finales de agosto– veintiún días, supongo que con el cuerpo del marqués, sobre cuatro machos, embalsamado, y una comitiva muy cervantina, fraile descalzo incluido; es el que parcialmente reproduzco ahora:
En la villa de Madrid, a veintisiete días del mes de agosto de mil y sescientos y veintidós años ante mí el escribano público.... Manual Manzano, alquilador de mulas.... en conformidad del asiento del carruaje que hizo con Juan de Casares, mayordomo del señor Marqués de Villanueva del Fresno, ya difunto, para llevar el cuerpo de su excelencia desde esta corte a la dicha villa de Villanueva del Fresno, el cual asiento de una y otra parte pasó ante Anton io de Herrera.... según la cuenta armada de la forma siguiente:
.... sirvió la dicha jornada con 24 mulas y seis mozos a razón de cinco reales cada cabeza, que cada día montan treinta reales, ocupáronse veintiún días.... Ytem sirvió con otra mula que fue un fraile descalzo desde Valparaíso, pagáronsele siete días, que montaron treinta y cinco reales....
Ytem sirvió con cuatro machos de litera para llevar el cuerpo, a tres reales cada uno...
Ytem otros dos machos.... otra litera en que fue el señor don  Martín....
Ytem sirvión con cinco acémilas....
Que todos los dichos carruajes contados en cinco partidas montó.... 5736 reales
...........................................

 
 

"La tarde de trabajo llena Brahms...."


La tarde de trabajo llena Brahms,
recuerdos imprecisos o inventados;
el tiempo, que confunde sus caminos,
no sabe qué vendrá ni qué ha pasado;

finalmente dará todo lo mismo,
ni el tiempo ni tu ausencia me hacen daño,
hay un rincón de sol para la vida
y de tierra un rincón para el cansancio,

y en tus ojos, serena, la costumbre
de volver a soñar con lo soñado,
un hilo de oro casi trasparente,
me dicen que es de amor lo que ha quedado;

yo no lo sé, sería, si amor fuese,
estar con tierra y sol contigo al lado.



Garcilaso el melodioso (V)

Hemos de ir abandonando a Garcilaso el melodioso para acompasar estas notas al ritmo de las clases que doy en la UAM, ya que las próximas estaciones de lectura nos van a llevar a fray Luis de León y a Juan de Yepes, y para ambos casos quería ilustrar su lectura –la lectura de los textos, que es lo fundamental, claro– con documentación genuino, con fuentes primarias. Para fray Luis, verbo y gracia, he rebuscado –y he encontrado– la documentación original de sus últimas actividades en el Madrid finisecular, actividades entre religiosas, oficiales e intelectuales: además de sus pequeños negocios mercantiles (se encuentra documentados en el AHPM), las que se refieren a su intervención en los casos de las carmelitas descalzas (1590, que se encuentran en otras colecciones documentales), mientras, por cierto, preparaba la edición de las obras de Teresa de Cepeda o de Jesús (todavía no era santa). Actuación curiosa la de fray Luis, que residía en su convento, el de las gradas de San Felipe –donde hoy están las casas de Cordero–, al lado de la puerta del Sol, enfrente de la mancebía. 
En el cruce de papeles y documentos hay un momento en el que Felipe II, de su puño y letra, corrige un "prender a fray Luis de León" por "reprender", ya que, contrariamente a lo que se suele comentar, el agustino se mostraba reacio a las órdenes de Loaysa, que trasmitía las del Rey, pues había un mandamiento apostólico de por medio y la sede papal estaba vacante. Ya lo veremos, pues es un ingrediente conocido de la personalidad de fray Luis: firme en sus convicciones y combativo con sus ideas.

Volvemos a Garcilaso el melodioso. Las nuevas apreciaciones, también técnicas, son para mostrar la constante aspiración de la h- (f- latina), pues lo habitual es que no aparezca la que h- (del latín h-): Umana, ora, ombre..... Véase un ejemplo entre decenas:
 

1.4. 8       O hermosura sobre el ser umano

Que un editor moderno hubiera escrito ¡Oh, hermosura sobre el ser humano! en donde solo la h- de hermosura es aspirada. 

Entre los casos menos conocidos, merece la pena señalar la aspiración de  la h- de “helo” (o helo alli, dichoso tú que afloxas). Convendría decir que "he" es un resto arqueolingüístico de un presunto impersonal.

Pero vamos,  la aspiración de la h- es general:

1.4.6             Mas que haré? que el alma ya barrunta,
2.6                que quiero renovar en la memoria
3.6.8             la herida mortal de aguda punta…
1.4.6             antes de aqueste, al val de la hortiga
4.6                a le hurtado alguno o escondido
2.6.8             o cuerpo e te hallado y no lo creo
1.3.6             antes nunca te hartas de mirarme
2.4.6.8          que hasta aquí, qué dices tú Salicio?
2.6                Virtudes y hazañas de los hombres
2.4.6             pudiendo qué hará, sino hacello
4.6                como de un solo hijo deseado
2.4.6.8           del oro ya tirado en rico hilo
1.4.8              iva de hayas una gran montaña

Hiatos y diptongaciones /dialefas y sinalefas, etc.

Es Garcilaso el que comienza a alargar o distender sílabas formadas por agrupaciones vocálicas, en un juego sonoro que alcanzará la exquisitez en Góngora, sobre todo en Góngora, aunque hay palabras –¡todavía hoy!– que prefieren determinadas realizaciones acústicas, su-a-ve, ma-es-tro, ru-i-do, etc.

2.4.6             el suave olor del prado florecido

Sin embargo, el fenómeno más abundante y curioso es el de la sinéresis (diptongación) de los hiatos en "ía", normalmente cuando no ocupan el axis rítmico: es decir, uno de esos casos en los que la estructura métrica se impone sobre la de la lengua, que prevalece en los buenos poetas actuales (los que componen de oído y no contando sílabas). Los ejemplos también podrían multiplicarse (pongo una tilde métrica en los primeros casos, para entender lo que ocurre): 


2.4.6                        podrián tornar d’enfermo y descontento
2.4.8                        seguiá la caza con estudio y gana
2.4.8                        que della un punto no sabiá apartarme
2.4.6.8                      que via volar aquella vanda amiga
1.4.6                        todos venián al suelo mal su grado
3.6.                          pareciá que mirando a las estrellas
2.4.6                        rompiá con gritos ella i convocava
2.4.6                        veniá por nuestra mano y la cuitada
4.6.8                        a conocer mi mal tenía el intento
2.4.6.7                     veria de quella que yo tanto amaba
2.4.8                        de cuantas digo quien debrias escucharme
2.4.6.8                      tras esto el puerco alli se via herido
4.6.8                        y temerario error que avia seguido
2.4.6.8                      que nunca dia ni noche cesan dellas
2.4.6                        allá os iría a buscar como perdido
2.4.8                        gentil cabeza¡ no daria por ella
2.6                           estuvo halagando las culebras
1.4.8                        parte del aire que solia dar vida
2.6.8                        pintado el caudaloso rio se via
2.4.6.8                      yo avia jurado nunca más meterme
2.4.6                        a poder mio y a mi consentimiento
2.4..7.8                    señora mia, si de vos yo ausente
2.4.8                        hermosas ninfas que en el rio metidas
4.6.8                        mas con la lengua muerta y fria en la boca


Y todo este fenómeno métrico-fonético no ha encontrado modo de solucionarse en la edición de textos. Como tampoco en el fenómeno semejante que ocurre con las palabras esdrújulas que terminan en hiato (ebúrnea, mediterranéo, purpúreo....); pero que métricamente son diptongos.

2.4.8                        Con prestas alas por la eburnea puerta

2.6.                          O hermosas oreades que teniendo
2.4.8                        Cestillos blancos de purpureas rosas


La casuística de estas ocurrencias resulta, sin embargo, más compleja, pues intervienen factores cruzados: el tipo de palabra o de diptongo, su lugar en el verso, las necesidades métricas del poeta. Véase este ejemplario, que comienza por documentar que no ocurre con todos los hiatos, sino con los que se abren ( x-a)

2.4.6.8             Del seco estío el gran calor ardiente


pueden aparecer como diptongos en pleno axís rítmico, aunque ahí se dan todo tipo de soluciones: 

2.4.6          Adiós corrientes rios espumosos
1.2.4.6        ay dulce fuente mía y de cuan alto
2.6.8           y cierta confïanza claro davan

Para la variante de las sinalefas en el axis rítmico:

4.6            ni lo traté como otros con engaños
3.4.8         a ningún ave o animal natura
1.4.6.8      aunque pedir tú eso no es cordura
1.4.6.8             heme entregado heme aquí rendido
1.4.6         mientras la ardiente ora de la fiesta  
3.4.6.7             me dexó aquí y aquí quiere que muera


A veces ocupan ese axis:

2. 4.6         No estáis, haced que sean las ocasiones
1.4.6          nunca entre sí los veo sino reñidos
3.6.           figurado se via estensamente

Puede ocurrir  en otro lugar que no sea en 6ª:

2.6            de áspera corteza se cubrían
2.6.8         en fin que como quiera estoy de arte

siempre con las peculiaridades del alma, ejemplario perfecto para terminar, pues en esta serie los elementos históricos –ideológicos– afectan muy claramente a la métrica:

2.6               mi alma, si es contrario lo que creo
1.4.6.8          dentro en mi alma fue de mi engendrado

2.4.6.8          escrito está en mi alma vuestro gesto….
2.6                mi alma os a cortado a su medida….
3.6                y dejé de mi alma aquella parte

2.4.6.8           El caro hermano buscas, que solo era
3.6.8              la mitad de tu alma, el cual muriendo
defectuoso      no quedará ya tu alma entera.

1.4.8              Libre mi alma de su estrecha roca
Edición manejada, la de las anotaciones de Herrera (1580)
































jueves, 23 de febrero de 2012

Epístolas urbanas: Del porvenir de la existencia vana



Andan descompensados tiempo y vida,
cualquier persona un poco seria sabe
que la existencia lleva pie cambiado
y que los desajustes nos perturban.
Huelga lo que llaman experiencia,
calificable como mangas verdes;
solo muy tarde salen bien  los versos,
se aprende a degustar buenos pescados,
se inclina uno por quesos exquisitos,
se sabe donde está lo que se busca,
o donde se quedó –maldita sea–.

Cuando niños pensamos que a los versos
solo iban flores, amoríos, cantos,
todo lo que sonaba dulcecito,
con su poco de qué, sin mezclar nunca
el corazón con la vecina fea,
ni la comida con la inspiración,
ni los poemas de amor con los zapatos;
y cuando luego llega lo que llega
en la lágrima azul de aquella anciana,
en la sonrisa de mi panadera,
en las veces que nada te diré,
en el  bocata que hoy hemos zampado,
en los colores de los calcetines,
en el silencio con que pasa todo
lo que realmente más nos interesa,
cuando nos llega y nos sorprende sin….
sin no sé qué nos pilla, desarmados;
o cuando el subidón, por el contrario,
embeleca un rincón intrascendente
de nuestras ceremonias cotidianas
y sube la emoción de donde menos
piensas….
dios mío, hasta rajoy parece
haberme conmovido con su casto
beso delante de las masas –aunque
sin ramalazo incitativo sexual,
lo admito, ni deseo de ir a escenas
procaces contra rouco y sus secuaces.

Es la vida, es la vida y es la vida
la que conmigo viene al metro goya,
sube al quince, se sienta al lado, baja
en puerta de alcalá y emboca luego
la calle recoletos –hiperión
cerrado– duda si comprar El público
o esperar al gratuito, por si acaso
los reparte la misma chica aquella
del otro lunes que me trastornó
mientras repartía las nuevas  viejas,
sobre cómo lograban arañar
los bancos a los griegos más humildes
el pan nuestro de cada día
y por fin limitaban estipendios
–no más de trescientos mil euros, porfi–
a senadores y banqueros, gentes
ocultas que conocen los subterfugios.
Subterfugio y evento y prima y crisis,
magia de la palabra engaña bobos
para robar con aire intelectual
sacralizando algún galimatías.

Nada podrás si tu quehacer resulta
ser el de un maestro, médico, tendero,
enfermera, portero, cobrador,
electricista,  conductor, niñera….
o el de parado, oficios son de menos
valer con los que no podrás pasar
las vacaciones de los telediarios,
ni comprar las colonias que se anuncian
en el dominical de los periódicos,
ni asistir a las fiestas de paquirri,
ni invitar a tu suegra a una de gambas,
ni que el congreso te regale un aifon
y lo lleves con un sin manos negro
en un audi de miles de caballos.

¡No consintamos los divorcios laicos
de los homosexuales que no tengan
una hipoteca en bancos del opusdei!
¡Que se ponga orden a tanto desconcierto!

Esta epístola creo que se va,
y se me va de madre porque el molde
de la poesía ya avisé que era otro,
y si acabamos con las tradiciones
se tambalea nuestra sociedad
y acabarán por abortar los curas
en la seguridad social, con monjas
de enfermeras,  y un objetor de médico;
y no: pongamos coto a los cambios,
pongamos límite a las demasías.
Necesitamos para tiempos recios
banqueros impolutos, sarcosíes,
mérqueles sin piedad, mierda abundante
y responsablemente repartida
para que todo se mantenga acorde
con la complejidad de las finanzas,
muy distante de las entendederas
de quienes nunca intentarán saber
cuáles son artilugios eficaces
para lograr el triunfo del mercado,
porque quieren vivir, sencillamente.

Esta epístola urbana se me va.





Garcilaso el melodioso (IV)



Corresponde, después de habernos empalagado con su dulzura, volver a algunas otras cuestiones métricas de la nueva melodía; porque la nueva melodía –con sus técnicas y artificios– acarreaba curiosos problemas que pocas veces, si alguna, se habían planteado antes, por ejemplo el dejar que en aquellos sintagmas largos y biensonantes –los endecasílabos– aparecieran dos acentos fuertes juntos, lo que luego se ha llamado el “antirrítmico” y hasta se ha analizado entre nosotros (Ferguson) y en otras lenguas (Menichetti).  Garcilaso y sus lectores pudieron resolver la contradicción o bien de oído o bien teóricamente, además.

La resolución es muy sencilla para el caso que el antirrítmico aparezca, precisamente, al lado del lugar de mayor intensidad: de la sexta sílaba o de la décima, sencillamente la elevación del ritmo escala alturas apoyándose en el de la quinta o novena, que quedan subsumidos en el más alto que le sigue. Otra fue la solución, sin embargo, para el caso de la séptima (cuando precede el de sexta, ya lo veremos), que produjo una sonoridad nueva, casi hemistiquial, aprovechado hasta lo exquisito por poetas posteriores, verbo y gracia por Herrera y Góngora.

Esa concurrencia de dos acentos rítmicos seguidos, por lo demás, se produce cuantas veces la lengua lleva a versos sintagmas de esas características; cuando la resolución es dudosa, conviene señalar que se impone el ritmo sobre la lengua, es decir, la estructura métrica sobre la sintáctica.


1558 (y nótense los antojos)

En los ejemplos que siguen, de todo hay; para empezar una muestra de falsos melódicos (3.6.10), que en realidad pueden ser ejecutados como sáficos

3.4.6            renovar tanto el mal que me atormenta;
                   porque dél pueda tanto entristecerme

modalidad muy abundante en Garcilaso quien, probablemente lo oía como sáfico (4.6) y no como melódico (3.6), acentuando el ritmo par sobre el impar. Lo mismo que en estos otros ejemplos, también muy abundantes:

3.4.8            que a morir venga de tristeza pura.
3.6.8            Y por esto Salicio entera cuenta
                   a do quiera estáis estad comigo
                   sin comer y dormir bien cuatro días.

En donde el ritmo sáfico se asienta en 4.8  y 6.8, en el primer caso aceptando un antirrítmico –subsumido– en tercera; en el segundo despreocupándose del primer acento de apoyo para lograr el ritmo 6.8. Cierto es que en este vuelo hacia el ritmo, lejos de la lengua, puede llegar hasta la falsa sonoridad:

2.3.8                Aquí está quien te ayudará a sentillo

En donde el apoyo en cuarta resulta muy forzado.
Sin que falten ejemplos de todo tipo, bien logrados:

3.6.8                             con los miós que de tal calor movidos

No suele haber problema, en general, con el antirrítmico, que se utilizará muchas veces como marca de estilo y expresividad. La serie siguiente, si bien se analiza, presenta ejemplos de todo tipo

1.4.6.7                     Tú conociste bien una doncella
2.3.6                        de dos árboles altos la colgávamos
2.5.6.8                     que mientras estás vivo ser podría
3.4.6.8                     yo seré dulce más que sano amigo
3.4.6                        y daré buen lugar a tu tristura
4.6.7                        diversamente así estaban oliendo
4.6.7                        como pudiste tan presto olvidarte
2.4.6.7                     adiós montañas, adiós verdes prados
4.6.7                       que pues buscalla a mí no se consiente
3.(5).8                     a requerir de un ruiseñor el nido
2.4.6.7                     Camila es esta que está aquí dormida
1.5.6                        mientras con razón clara te demuestro
2.5.6                        y luego con voz clara y melodiosa
4.6.7                        para que solo en mí fuese probado
1.4.5.8                     y no os detendréis mucho según ando
3.4.6.8                     y por sol tengo solo vuestra vista
3.4.8                        donde vi claro mi esperanza muerta
2.5.6.8                     y el golpe que en vos hizo amor en vano
1.4.6.7                                        bien es verdad que no está acompañada

Todavía nos quedan más observaciones a Garcilaso el melodioso.
Lo importante es ahora que recalquemos una vez más cómo el poeta toledano estaba inventando una nueva lengua poética, y no solo ya en sus fuentes, modos, temas, estilo, etc. , sino incluso en su melodía y ritmo, disponiendo –por ejemplo– de qué manera habían de sonar aquellos segmentos sonoros y de qué manera disonaban.

Variaciones sobre un tema de Garcilaso


Mírame con los ojos claros mírame,
cállate con los ojos, di tu ausencia,
galerías del amor por donde paso,
puentes de luces que el camino ciegan,

por donde cruzan sueños sin destino,
por donde todo va mientras te quedas
y con el gesto de quien nunca vino
anidas en el pecho y allí te enredas

con un resto de vida que en secreto
tenia guardado para que vinieras,
claros y azules tus ojos los mares
mares y risa que hacia ti me llevan,

mientras me paro a contemplar tu paso,
miras callada y callada te alejas.


miércoles, 22 de febrero de 2012

Se terminan las cuentas entre Felipe II y Diego Hurtado de Mendoza

Hasta 1587 no se terminan las cuentas y pleitos en los que derivó la herencia de don Diego Hurtado de Mendoza, como dice Martín Pérez de Arriola, a Mateo Vázquez, que es el contador que escribe la carta para dar por terminadas sus cuentas en el pleito entre Felipe II, como heredero de don Diego Hurtado de Mendoza y doña  Madalena de Bobadilla, la protegida y corresponsal de don Diego. Y todo se notifica a Juan López de Velasco.