Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

domingo, 19 de agosto de 2012

Toma de decisión contra la melancolía


Me voy a enamorar de ti, marisa,
lo tengo decidido, será pronto,
cuando volvamos en octubre a vernos
y nos contemos cómo fue el verano;

entonces me pondré nervioso y tonto,
y no sabré más que mirar tus ojos
y decirte unas cuantas naderías,
de las que ocultan la verdad secreta....

a ver si así remanso esta inquietud
con la que has ocupado los paisajes
del corazón durante tanta ausencia,
obligado por sabe dios qué miedo.

Iré esta tarde a ver el mar despacio.
Mi decisión le va a dejar de piedra.

Mar al que se alude

6 comentarios:

  1. ¡Muy buena decisión, ... ¡ay, la pobre Marisa, menudo susto se va a llevar! Que sigan esas vacaciones con buen ánimo, a la vez que con contención. Tiene mala prensa, la contención, pero hace fuerte al alma, al espíritu y da fuerza.

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  2. NO estoy muy seguro de compartir esas ideas, anónimo, las de la contención....

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  3. Seguro que nos las comparte, es un largo debate; ante todo la libertad de elegir. Lo primordial es el respeto a los demás, antes que a uno mismo, por eso la contención emocional es esencial. La contención como el honor, respeto y dignidad para uno mismo, por extensión, a los demás, para no molestarles. Para poetas, además: según Matisse, "sólo el que puede ordenar sus emociones sistemáticamente es un artista",de ahí cierta contención necesaria. Desde luego, lo contrario, la una cierta no contención, genera brutalidad, hacia uno mismo y hacia los demás. En la magnífica película Harakiri la no contención sobre las ideas genera horrores.

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    Respuestas
    1. En efecto, hemos ido al lugar de siempre –debe de ser el bueno–: dejar que las emociones sean siempre que no perturben las emociones ajenas; y ahí "flota" el problema, ¿verdad? A gallardón le perturban y molestan mis ideas sobre el aborto y a mí me parecen tremendamente dañinas las suyas. Propongo que distingamos entre ideas y su realización. Mis ideas y pensamientos sobre xxx son maravillosamente perturbadoras en tanto queden controladas al pensamiento y la imaginación; pueden hacer daño cuando quiero realizarlas. Gallardón quiere realizar buena parte de lo que piensa (supongo que también piensa guarradas con esperancita) sin darse cuenta del daño que hace.
      No es que sea conciliador –tengo fama de peleón–, pero creo que estamos de acuerdo, anónimo.
      No estoy de acuerdo con Matisse.
      Brazos

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  4. Mejor ejemplo imposible de nula contención dañina y peligrosa, la Espe y Gallardón. Tal vez más temible el segundo; la otra no disimula.

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