Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

viernes, 30 de abril de 2010

"El barquero", de Gemma Gorga, en versión castellana






El barquer  ( de El desordre de les mans, 2002)











Llevar-se d’hora i comprovar que tot és al seu lloc,
que les finestres no han envellit tant en una nit,
que el pa d’ahir segueix tendre per a les dents de llet
del nou dia, que a la cuina perdura l’olor groga
del curri, l’olor de les nostres mans fent el sopar, 
fent, lentes, l’amor sota els llençols blancs de la farina, 
que els llibres encara conserven, tossuts, la memòria
de les paraules, que tot és, en fi, on ha de ser,
començant pels ossos i acabant per les papallones,
pels meridians i els silencis que ocupen l’exacta
latitud celeste que algú els va assignar. I així, cada
dia, la mateixa feina per passar de l’ahir
a l’avui, per creuar les aigües fosques de la nit
amb èxit i tornar a començar com si res no hagués
passat, tret d’una mica de temps, el fang dels segons.
Fins que una nit embarcarem, però serà un altre
el riu i un altre el barquer. I aleshores, digue’m, ¿qui
mantindrà el nom, qui salvarà l’olor de tot allò
que hem estat, que per nosaltres ha estat, quina mirada
guardarà les finestres, el pa, les mans, la memòria,
els llibres? Quin llot s’atrevirà a engolir tanta vida?














El barquero  (de El desorden de las manos, 2002)


Levantarse temprano y comprobar que todo sigue igual,
 
que las ventanas no han envejecido tanto durante la noche
y que el pan de ayer sigue tierno para los dientes de leche
del nuevo día, que en la cocina perdura el olor áspero
del curri, el olor de nuestras manos preparando la cena,
preparando el amor bajo el lienzo blanco de la harina,
que los libros todavía conservan, tozudos, memoria
de las palabras, que todo está en fin donde tiene que estar,
desde los huesos hasta las mariposas, pasando por
los meridianos y por los silencios, que ocupan la exacta
latitud celeste donde alguien los dibujó. Y así cada
día idéntico trabajo para pasar del ayer
al hoy, para atravesar las oscuras aguas de la noche
con éxito y volver a comenzar como si nada hubiera
pasado –más que un poco de tiempo, el fango de los segundos.
Y así hasta que una noche embarquemos. Pero será otro ya
el río y será otro el barquero. Para entonces, dime, ¿quién
mantendrá el nombre, quién resguardará el olor de todo aquello
que hemos sido, que por nosotros ha vivido, qué mirada
recogerá las ventanas, el pan, las manos, la memoria,
los libros? ¿Qué lodo se atreverá a anegar tanta vida?














martes, 27 de abril de 2010

Último paseo orillas del "Charles"

Salimos del carril que lleva el tiempo
donde se amontonan las palabras,
desprendido por fin desnudo al margen,
soledad encendida en vilo alzada,

volver desde tan lejos lentamente,
quizá que sea así que se descansa,
mientras detrás de todos los futuros
quedaron las hogueras apagadas.

A la orilla del Charles han llegado
cerezos rosas, azaleas blancas,
robles que dejan sombra en los caminos 

de primavera, que la tarde alarga.
No queda más que este silencio abierto.
La tarde, el río y el verso se remansan.

(Harvard, 27.04.10)


Despedida

Mi colega y amigo Christopher Maurer se va con las manos en los bolsillos hacia las inmensas hayas de un prado urbano, en Brookline, cerca de su casa y de la que ha sido la mía durante estos días de trabajo (Sewall Inn, un lugar acogedor y simpático). La imagen parece significar su poco de abandono y despedida. Antiguamente una colega argentina, Florencia, me enseñó a medir árboles abrazándolos: una persona que se alcance las manos en el abrazo al árbol son cien años, y es la medida: Florencia y yo, en la pampa argentina, abrazamos ombús sin llegar a las manos, enormes. El haya de la foto tendría unos 200 años, calculo, y andaba remolona sin sacar brotes, que ya habían asomado en las otras que componían ese bosquecillo. Tejos y robles que necesitarían la solidaridad de muchos brazos he visto en Boston. 
Hoy he paseado, para venir a Harvard, por la orilla del Charles, donde es cada vez más evidente que la primavera va a hacer de las suyas, y entiéndase bien que en todos los seres vivos. 
Esta es una despedida cariñosa de una ciudad y unas gentes acogedoras, donde espero volver para charlar con los unos y para medir con los otros.
(NB: notad que "haya" es masculino).




lunes, 26 de abril de 2010

Lazarillo (3): Tomás Tamayo de Vargas

He aquí otro personaje que pertenece al contexto del Lazarillo, aunque sea posterior: junto con Schotto (o Schot, que de las dos formas lo he visto escrito) fue de los primeros que atribuyeron el Lazarillo a DHM (siglas ya permanentes para Diego Hurtado de Mendoza). No existe una recopilación o una monografía sobre este madrileño insigne de actividad tan rica, que conecta con el padre Mariana, Quevedo, Góngora, Garcilaso, Lope, etc. Hace apenas un par de años se publicó la edición de su Junta de Libros, que es una de las primeras bibliografías españolas, de la que al menos existen tres manuscritos, los más tempranos de 1627. La edición no es muy buena, la verdad (reseñé el libro en la RFE), pero tiene la ventaja de poner al alcance de los interesados un texto que siempre se citaba de oídas. Pues allí se atribuye el Lazarillo a DHM, lo cual no sería más que un dato perdido y sin fundamento si en la mera noticia nos quedáramos.
Resulta empero que Tomás era toledano de vivencia, antes de recalar en Madrid a comienzos del s. xvii; y amigo, casi discípulo, del padre Mariana, en Toledo. En el próximo número de Voz y Letra publico un par de cartas autógrafas del historiador jesuita (que proceden de la British Library) en donde habla con gracia de su impetuosos y joven amigo, que había salido en defensa de su Historia. Mariana vivía en la casa profesa de los jesuitas, en Toledo, en donde se juntaron el Padre Ribadeneyra, Román de la Higuera... y el padre A. Schotto, el amigo y admirador de Zurita a quien veíamos hacia 1586 trabajar en Zaragoza con la biblioteca de cronista aragonés, cuyos libros, por cierto, acabaron en poder del Conde-Duque.Volvemos. Quiere decir que TTV sabía muy bien lo que estaba atribuyendo. 

La ilustración muestra el  Patio de la Public Library de Boston hoy, al marcharme. 

Hemos perseguido obras y papeles de TTV. El plural apunta sobre todo a Víctor Sierra, uno de mis amados discípulos, que todos lo son, amados, quien en el mismo número de Voz y Letra que decía antes (y cuyo índice va arriba del "blog") tiene en prensa otras cuantas cartas autógrafas de TTV, conspicuo representante del humanismo español del s. XVII, un humanismo que se va hacia la erudición, se deshumaniza, pero que todavía resulta interesante.Una de las razones de mi viaje a Boston, desde donde redacto el "blog", además de contemplar el estallido de la primavera junto al río que llaman Charles, el del poema algo desmayado de Dámaso Alonso, ha sido ver cuidadosamente autógrafos de TTV, particularmente los del ejemplar de las anotaciones de Herrera a Garcilaso (1580), que hoy por la mañana he fotografiado, por la generosidad y simpatía de la bibliotecaria, Miss Reynolds, antes de atravesar el patio de la biblioteca y de venirme otra vez a la Widener, desde donde redacto estas líneas, ya excesivas. 

Como he conseguido que me funcionara el Bluetooth, acompaño la ilustración de una de las páginas del ejemplar, sé que también se la he enviado a una chinita que trabaja en la mesa de enfrente, porque, para que no hubiera complicaciones, he configurado la trasmisión "abierta" y mi telefóno me ha dicho que sí, que lo esta mandando a mi MAC y al MAC de Chai Wung. Chai ha puesto una mueca de disgusto primero, yo he disimulado, y luego no parece haberle desagradado del todo. Esas cosas pasan ahora. A lo mejor le mando una poesía que he ido puliendo hoy por la mañana, como Roubaud, mientras caminaba.




domingo, 25 de abril de 2010

Recuperación e investigación del patrimonio ("Máster")

Una breve entrada para anunciar la III edición del Título Propio, que empezará en octubre del 2010 y llegará hasta febrero del 2011.

Se trata de un "Máster" programado por convenio entre la UAM y la BNE, que forma a un grupo selectos de investigadores (pueden no ser licenciados) en las tareas propias de su campo (documentación, edición, bibliografía, catalogación, transcripciones, códices, incunables, archivos, impresos antiguos, ilustraciones...) en seminarios monográficos que enseñan de modo práctico los mejores especialistas de cada materia (Jaime Moll, Elisa Ruiz, Julián Martín Abad, Mercedes Fernández Valladares, Emilio Torné, Álvaro Torrente, Ramón Santiago, Pablo Moíño, Mario Hernández, Francisco Javier Hernández, Ian Michael, Agustín Redondo, José Polo,Pedro C. Rojo, Pilar Egoscozábal, Bernardo García, Carmen Simón, Enrique Pérez Boyero, Manuel Sánchez Mariana, Víctor Infantes, Delia Gavela, Mercedes Sánchez, Isabel Núez Berdayes, Concha Huidobro, Miguel Marañón, Arsenio Sánchez, sJosé Manuel Lucia,...)
Toda la información se puede recabar en 



patrimonioliterario@gmail.com


de nuestros actuales secretarios Víctor Sierra y Juan Cerezo.
El curso cuesta 1300 euros (la matrícula); se pueden solicitar becas y medias becas. El título que se obtiene, en su caso, es un título oficial de la Universidad Autónoma de Madrid, avalado por la Biblioteca Nacional de España.

FILOSOFÍA BARATA (de China destruida)


Hace un rato que acabo de morirme
y por aquí no hay nadie que responda
ni nada que se pueda comentar
de la llegada. Nada, esto está muerto.

No sé si es que no existe lo visible
o si realmente todo está vacío,
ni siquiera el vacío se distingue
porque no tiene cómo dibujarse.

Voy a desarrollar sin duda nueva
filosofía en un lugar tan raro,
ya no centrada en ser, en vida o en muerte,

se entiende que cuestiones superadas,
para la que no creo que me sirva
mi experiencia en el otro mundo, creo.




El Panteón (París), visto desde el hotel des grandes hommmes

sábado, 24 de abril de 2010

Lazarillo (2): Páez de Castro

He intentado saber lo que estaba ocurriendo en el círculo de los Mendoza entre, digamos, 1550 y 1573, para levantar el mapa de circunstancias históricas desde esa ladera. Los resultados han sido interesantes, pero abrumadores. Aparecían mendozas por todos lados. 
He acudido durante este tiempo a la ayuda y consejo de especialistas en archivos y en historias de ese periodo, desde luego, que conocen infinitamente mejor que yo cómo desenvolverse en la marea documental de la que surge luego la información histórica, pues aunque sé por donde empezar, difícil me ha resultado a veces abarcar el campo sin su ayuda (AHN, Simancas, PR, Zabálburu, BNE, BL...) De hecho ha sido rebuscando en Zabálburu, BL y BNE cuando mejor documentación he encontrado, y ha sido a través de la noticia de alguno de mis colegas archiveros cuando mejor he podido completar, relativamente, panoramas. Relativamente, porque la Historia nunca se puede reconstruir del todo y en algún momento hay que saltar y salirse fuera para trazar el conjunto. Vaya mi agradecimiento hacia Enrique Pérez Boyero y  Francisco Javier Escudero, investigadores con los que aun tengo que seguir aprendiendo.
No he podido conectar, sin embargo, desde Boston al menos, con Gonzalo Sánchez Molero, jlgonzalo@ccDocumentoucm.es, porque me devuelven el correo; si alguien sabe su dirección exacta... Anda en búsqueda y captura para intentar cotejar mis datos sobre Juan Páez de Castro con los que él hubiera podido hallar, ya que este alcarreño forma parte de los personajes implicados en la historia del Lazarillo, y no sé exactamente hasta qué punto. Los datos que nos devuelve la documentación son bastante conocidos, aunque, en lo  que se me alcanza, no se han nunca engavillado.
Protegido por Gonzalo Pérez, está en Trento, Roma y hasta en Siena con don Diego Hurtado, hacia el que manifiesta una enorme devoción intelectual, casi tan grande como la pasión por los libros y por el estudio. "Estudiemos", le decía don Diego, como quien dice "vamos a tomar una copa". Su correspondencia con Zurita es admirable, y delata pasión intelectual enorme, que por cierto le aleja del matrimonio, lo que va confesando poco a poco (se ordena sacerdote en 1547). Don Diego insiste tanto, que termina por irse con él a Roma, incluso viaja a veces a Siena, en la etapa final del diplomático. Desaparece durante los años desgraciados de DHM, para viajar a Bruselas, en donde se le ve sirviendo al Cardenal (supongo que a Francisco de Mendoza), y donde escribe un conocido memorial sobre los libros; cuando llegan los años de rigor, desde 1558 en adelante, entra en la vorágine de los intelectuales o los humanistas que viven lejos de la península y tienen demasiados contactos con los luteranos, y eso que desde 1556 el Emperador le ha nombrado cronista y secretario. Se implica en el proceso al arzobispo Carranza, pero no sé hasta qué punto. Lo más sorprendente es que vuelve a España y se retira a su pueblecito natal, Quer, en la Alcarria, en donde muere, probablemente asustado por todo lo que está ocurriendo, encerrado con sus libros (algunos han aparecido en Salamanca).
No acaba con su muerte la historia. Felipe II, sabedor de la noticia, escribe rápidamente al general de los Jerónimos para que avise a Ambrosio de Morales y se pase por Quer para hacerse con la biblioteca del humanista. Hay datoscuriosos sobre esta sabida reacción del Monarca cuando descubría libros valiosos a la vista: el primero es que le dice al emisario que ya que va a ir a Lupiana, como pasará cerca del lugar donde ha fallecido Páez... Lupiana tenía uno de los monasterios Jerónimos más prestigiosos, de donde Felipe II se traía sus monjes para El Escorial. Y Quer, el pueblecito de Guadalajara, está a media jornada de bastantes lugares mendocinos (Guadalajara, Tendilla, Pastrana...) La nueva documentación que yo he encontrado, y es otra curiosidad, se compone de unos treinta documentos originales en los que se intercambia información y órdenes entre el monarca, Ambrosio de Morales y Juan López de Velasco, en este último caso solicitándole que haga lo mismo que hacia Ambrosio de Morales con el legado de Paéz, que controle el legado de Diego Hurtado de Mendoza, que le ha nombrado heredero: Por quanto auiendo don Diego hurtado de mendoça comendador de las casas de Calatraua de la horden de Alcantara por su testamento dexadonos por su vnico y vniuersal heredero y nos a suplicacion de sus testamentarios aceptado la herençia y nombrado por administrador de lla a Antonio graçia nuestro secretario y por su muerte a Hernando de Biruiesca mi guardajoias para que tomase quenta a dicho secretario… por muerte del dicho… nombramos por administrador della a Juan Lopez de Velasco nuestro criado y le dimos comissión para tomar quenta de la dicha herençia… y él la tomó a uso doña Maria de Moscoso, muger del dicho… como heredera suya en la forma siguiente... [sic a todo]

El Lazarillo en Boston

Estrella ha colgado una simpática entrada en su blog (lo encuentras entre los míos, aquí al lado) explicando lo charla que mantuve antes de ayer en la Boston University, por gentileza de mi colega Christopher Maurer, sobre los avatares del Lazarillo. La sustancia de esa charla a modo de trabajo bastante sesudo se va a publicar en el número 1 de la revista manuscrt.cao, que tiene programada su nueva aparición (digital y en papel al mismo tiempo), al cuidado de Diana Eguía (editora) y del equipo de investigación de EdoBNE.com, para este verano, quizá con distribución en otoño, para que no se pierda en las playas. Notas de lectura que no he visto que se hayan hecho nunca, referidas al Lazarillo, hasta veinte, voy a ir colgando en este cuaderno, a modo de itinerarios de investigación que esperan ser recorridos por los lectores del Lazarillo que quieran profundizar en sus circunstancias, incluyendo las de la autoría. Todo ello, sin embargo, con cordialidad y sin que la pasión nos dañe, como homenaje a quien ha provocado este resurgimiento de los estudios históricos sobre el Lazarillo, Mercedes Agulló, historiadora de profundos y extensos conocimientos, que traza sus teorías desde la sólida base documental.
Por cierto que durante estos días he trabajado también en la Public Library de Boston, que posee una magnífica colección, la de Ticknor, en compañía de otra profesora e historiadora de Boston, Reyes Coll-Tellechea, que tiene un libro interesantísimo sobre el Lazarillo expurgado, del que daremos cuenta cumplida aquí. Ayer vimos en la PLB ejemplares de la edición de Amberes de 1555 y de la famosa de 1573. También pude ver los autógrafos de Tomás Tamayo de Vargas a la edición impresa de los comentarios de Herrera a Garcilaso. Algo de eso comentaremos en otro momento.



Vuelvo al "blog" de Estrella. También ha sugerido otro comentario suyo la admiración con la que he ido recorriendo Boston al estallar la primavera: nunca había visto una floración arbórea tan espectacular y variada. Si el "bluetohoth" del teléfono no me hubiera traicionado en el último momento, esta nota iría acompañada de alguno de los cielos florales que más me han impresionado, sobre todo para pedir opinión sobre nombre y categoría, ya que, castellano como soy, en la "palma de la mano" unamuniana de mi tierra palentina no pude aprender a casar la primavera más que con los tomillos, cantuesos, jaras, álamos, santolinas, etc. Lo colgaré cuando llegue de vuelta a Madrid, dentro de unos días.


Floración arbórea en el campus de Harvard (24-04-2010)

Valoración de revistas

Durante unos cuantos días he podido trabajar en la Widener Library de Harvard, particularmente en su extraordinaria sección de revistas, que he ido consultando personalmente para la inminente aparición del gran portal EDOBNE.com, en una de cuyas secciones se publicará la referencia de las revistas valoradas por nuestro equipo, en una pirámide temática que comienza con Literatura Española de los siglos XVI-XVII y se va ensanchando paulatinamente (Filología, Literatura Española también de otras épocas, disciplinas afines e instrumentales, literatura comparada, revistas de autor, género o época, revistas culturales, etc.). 
Esperamos que la publicación, valoración y exhibición abierta y periódica de estas revistas sirva a colegas, estudiantes y demás de nuestro campo, con mayor conocimiento, publicidad y rigor que las irritantes listas oficiales con las que (¿quién?) nos mide nuestra actividad y valora nuestros conocimientos. Somos nosotros los que tenemos que decir lo que vale y lo que no vale; no vamos a dejar esa valoración en mano de instituciones oficiales que degradan nuestra actividad, a veces caprichosamente.



Sección de revistas en la Widener Library (24-04-2010)

La misma valoración van a alcanzar otros aspectos fundamentales, particularmente las páginas www y direcciones, en general, de la red, en un intento no de clasificar lo que ya resulta inclasificable, sino de filtrar lo bueno y lo mejor, algo que curiosamente todos estamos haciendo al margen de la oficialidad, por ejemplo con las listas de cuadernos de pantalla (o "blogs") que cada uno se organiza.
La tarea obedece, naturalmente, además de al rigor filológico, a una necesidad cada vez mayor de conseguir que los diversos sectores sociales y organizativos no impongan sus criterios de casta sobre los individuos y sus actividades, frase que puede resultar muy teórica, pero que todo el mundo comprenderá cuando se le recuerda que en las ventanillas de Hacienda, de los Juzgados, de los Hospitales... se nos suele imponer una conducta, un lenguaje y unos conocimientos que no son los normales, sino los de la casta que rige aquel campo. Hacienda te entrega una hoja para que "reclames", con un espacio limitado y utilizando una jerga propia; y lo mismo te puede ocurrir en un juzgado, en un hospital, en un ministerio, en una universidad... Tenemos derecho a decir, reclamar y pedir desde nuestra simple condición personal.
Basta por hoy.






[Sobre este repertorio de revistas profesionales y sus visicitudes hay noticia posterior en en este "blog", en el que también he empezado a dar a conocer series varias].

miércoles, 21 de abril de 2010

Soneto I, de China destruida

su santidad tendrá preservativos     
y letrería griega en el portátil            
tercamente venid y vamos todos
es vulgar que lo digan las palabras         

yo lo tengo en la punta de la vida               
me sobra con un gesto y una manzana    
de lluvias sé lo que saber se puede          
distribuirán verdad la que nos falta

vaticinios dirigen imprecisos                   
hacia el mar hacia el mar nos amenazan    
contaremos millones cabe el río              

ya verás lo que se hubo a las espaldas       
amor ha pervertido a los rosales         
no me sirve la pena para nada 

        

Notas de investigación para el Lazarillo (1 de 20): Zurita y Schot

Lo que estaba pasando en la nueva y flamante corte madrileña en 1573, año en el que se publica el Lazarillo expurgado, tenía mucho que ver con Jerónimo Zurita, el historiador aragonés, buen amigo de don Diego Hurtado de Mendoza, con el que había compartido ilusiones de humanista en Roma, Alcalá, Valladolid y Madrid. Incluso habían pensado en publicar juntos y con Páez de Castro –otro personaje de nuestras historias– unas "anotaciones a Plinio". La correspondencia entre el diplomático y el historiador es tan copiosa como interesante, pero todavía no se ha leído enteramente y, en muchos casos, ni siquiera se ha recogido.




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Zurita se ocupó durante casi cuarenta años, como le gusta escribir al Rey, de asuntos de la Inquisición. El ascenso de Zurita en la estimación de Felipe II llegó a ser tan grande que Felipe II le consultaba casi todo lo concerniente a Inquisición e Historia. Desde 1565 Zurita era secretario de Cámara de Felipe II, y desde 1568 secretario del Consejo de Inquisición, nombrado por Diego de Espinosa. El Cardenal muere el 5 de setiembre de 1572 y para el nombramiento del nuevo inquisidor general Felipe II se sirve de los consejos de Zurita, cuyas recomendaciones se conservan. O sea que en ese par de años se imprime por Velasco un lazarillo expurgado, Diego Hurtado de Mendoza le pide a Zurita que le busque casa en Alcalá, y Zurita anda informando al rey de cómo debe de ser el nuevo Inquisidor general… y sugiriéndole el nombre de Pedro Ponce de León, obispo de Plasencia, que es a quien nombra el Rey, sin que el nombramiento llegue a ser efectivo, pues muere antes de alcanzarlo (en 1573), a lo que enseguida responde Zurita con una lista de los posibles nuevos candidatos. De todo aquello salió el Inquisidor Quiroga, como le comunica confidencialmente el Rey al historiador aragonés, antes de que lo sepa nadie y en tanto se notifica a Roma. Y una vez cumplidos todos los trámites, en Madrid, Zurita fue el encargado de entregar el nombramiento al nuevo Inquisidor. Por cierto que el buen obispo de Plasencia dejó al rey en herencia su biblioteca, y Felipe II, se apresuró a señalar que se diera copia de la cláusula testamentaria al doctor Velasco (a Juan López de Velasco)  y a Antonio Gracián, “aunque yo holgara harto más de que el obispo viviera”. En fin, si todos estos datos fueran pocos, Zurita está actuando en aquellos años como “último censor” de obras comprometidas, o de obras de su propio círculo, como es el libro de las antigüedades de Córdoba, por Ambrosio de Morales, aprobado en 1573. Zurita quiso retirarse a Zaragoza en 1578, aunque el monarca solo consintió que lo hiciera provisionalmente. Murió en su ciudad natal en 1580. 
El jesuita Andrés Schot, quien primero atribuyó el Lazarillo a don Diego, no es que tuviera noticia cercana de los papeles de Zurita, es que era lector en Zaragoza a poco de morir Zurita y se encarga de sus papeles (se los enseña su hijo, hacia 1584), trabaja en su biblioteca y hasta publica un epitafio. Sabía muy bien lo que decía.
Quizá con esta serie de noticias se pueda ir viendo más claro el tema del Lazarillo.


[Sobre el Lazarillo, Zurita, Velasco, etc. hay abundantes noticias en este cuaderno, que se pueden ir viendo a partir de los índices. De Zurita he publicado incluso varios autógrafos, entre ellos las normas para el proceder de la Inquisición, de un manuscrito de la BNE. Y de todo el conjunto tengo, conservo, y ya veré, medio centenar de documentos más]. Por ahora, va un florero, del Orsay.




miércoles, 14 de abril de 2010

El codicilo del testamento de Quevedo

Mercedes Sánchez ha encontrado recientemente el codicilo del testamento de Quevedo, (1645) que no aparecía  en inventarios ni series documentales, porque de los testimonios recuperados o se había sustraído o se había desgajado. La quevedista ha encontrado ademas el original (de los testamentos se hacen copias y copias indefinidamente), por lo que interesa no solo su contenido, sino también la materialidad misma de la escritura y de sus circunstancias, de lo que ofrecemos una muestra, en tanto aparece la nota crítica de histórica con la que Mercedes Sánchez  acompañará a su reproducción completa.


lunes, 12 de abril de 2010

Sin que de mi nombre quede otra memoria

Geddes Lecture Fund 
Department of Romance Studies 

le invitan cordialmente a una charla de

Pablo Jauralde Pou

“Sin que de mi nombre quede otra memoria”:  

Sobre la autoría del Lazarillo


22 abril, 5:30

685-725 Commonwealth Ave. Sala CAS 222



El Catedrático Pablo Jauralde Pou, director del equipo Edad de Oro en la Universidad Autónoma de Madrid, autor de numerosos libros sobre la literatura de los siglos XVI y XVII,  analizará los datos publicados recientemente por Mercedes Agulló, que iluminan uno de los misterios más antiguos de la literatura española: la autoría de Lazarillo de Tormes.



Con la colaboración de Aula Cervantes-Boston, Acción Cultural en el Exterior
Consulado General de España en Boston



La charla se planteará sobre cuatro aspectos: ediciones de la obra y crítica bibliográfica (aportaciones de Jaime Moll y J. L. Canet); Juan López de Velasco, con aportación documental; Diego Hurtado de Mendoza, con documentación; la crítica histórica (de Bataillon a Reyes Coll); la crítica textual (Caso, Blecua, Rico, Carrasco, Ruffinatto...). 

El título de la conferencia procede del prólogo de don Diego a las Guerras de Granada.

"... el tiempo es breve y la materia larga y porque no se pierdan los papeles y se acaben las personas que pueden dar noticia de las cosas..." 
(Juan López de Velasco, autógrafo encareciendo a Felipe II para que se escriba la historia de su reinado).

domingo, 11 de abril de 2010

Góngora en edición bilingüe, al francés



Creo que merece la pena dar a conocer este libro, tan especial por muchas razones. El hispanista francés Robert Jammes acaba de publicar (2009) una antología bilingüe de Góngora, autor al que ha dedicado buena parte de su vida académica y a través de cuya obra ha llegado al conocimiento de nuestra historia literaria y nos ha enseñado a todos a leer, entender y disfrutar de ese universo poético, exquisito, popular, difícil, que todo lo puede ser la poesía de Góngora. No es la novedad la antología, aunque viniendo de Jammes hubiera bastado con su selección, su edición y su comentario; lo es ese añadido asombroso que encierra el "bilingüe". Góngora traducido, ¡y en metro, con ritmo!, al francés por el mejor conocedor de su obra. Queden para reseña más sesuda los detalles; encarezcamos por ahora la presencia de esta entrega, en la que el gran hispanista francés, sospechamos que imponiéndose a modas y editoriales, ha desplegado los textos a modo de cuaderno apaisado, para que de un solo vistazo el lector tenga a manos y a ojos todo: la versión española (que es la de Carreira), la francesa, las notas explicatorias y una breve entradilla. Parece mucho, pero en  toda la juiciosa introducción late la preocupación de R. Jammes por lograr, por fin, que el poeta cordobés llegue a  todos los lectores, sin enredarse eruditamente en los preliminares de la crítica.

La segunda ilustración lo muestra con la página que corresponde a O sublime rempart, tours couronnées..., es decir, con el soneto a Córdoba.





Dos más de China destruida




AMANECER EN MADRID

Y mientras van los versos y los besos
la mañana desgrana vocativos
nos andamos diciendo tonterías
me sumerjo en la duda de si vivo

me llaman al teléfono tres veces
me cobran otras tantas un recibo
leo el correo vas te duchas vuelves
no hay forma de no estar más que contigo

inicio un poema lamentable besos
sobre la sien la espalda y el ombligo
tú buscas con la mano adónde llego

extravío la rima y lo que digo
once dedos no caben en dos manos
tuya es mi ropa amor y mi destino











AMBGUO
 

ambguo

esta palabra no sugiere nada
ni creo que genere un verso

además le falta una letra

siglos y siglos de civilización
almacén de misterios
para llegar a este lugar absurdo

a esta ruina
que nos devuelve la mirada
entretenidos como niños con el arcoiris
y el azul generoso de cielos y mares
pero incapaces de saber
si la i
 






martes, 6 de abril de 2010

El Madrid de los Austrias y el plano de Texeira


María Isabel Gea ha publicado recientemente (Madrid: Ediciones La librería, 2007; 2ª ed. corr. y actualizada) una  Guía del plano de Texeira (1656), hermoso y práctico libro que sirve para conocer el Madrid de nuestros clásicos, lleno de sugerencias, reconstrucciones y explicaciones que, al margen de otros detalles y de ajustes continuos, convierten al libro en un precioso instrumento de trabajo, además de en una guía para recorrer el Madrid de los Austrias, lo que de él queda. Convendría casar el plano, sin embargo, con el manuscrito 5918 de la Biblioteca Nacional de Madrid, Las casas de Madrid, con sus propietarios y las tasas que pagan por ellas, mucho medjor que, como se hace, con la planimetría de 1757-1767, ya que ese minucioso listado de casas, calles y vecinos se redactó entre 1625 y 1658, cuando se interrumpe. El año 2000 el manuscrito fue objeto de una excelente transcripción de Roberto Castilla Pérez, por sugerencia de Agustín de la Granja –lo que es un índice de fiabilidad–; así transcrito por el doctor Castilla Pérez, no creo que nadie se haya lanzado a editarlo; pero el trabajo fue muy bien hecho. Y con los dos instrumentos delante el curioso madrileño podrá viajar mucho mejor en el tiempo y en el espacio hasta la vecindad de Lope, Quevedo, Velázquez....


Monasterio de La Encarnación

[Esta entrada se debe de completar con las dos o tres que posteriormente, y con mayor información, se han ido añadiendo].

Vino el futuro...,

     Vino el futuro de los ojos ciegos
y se quedó a vivir como si nada;
le haremos lugar entre los sueños
en un cuarto soleado de la casa;

   papillas le daré, miel sobre hojuelas,
llenaremos con versos las veladas,
los versos que anunciaban que vendría;
pasearemos las calles y las plazas,

   y tanto que soñaba con sus risas,
para él fue que inventé las esperanzas;
pero ha llegado un poco de repente,

   y tendré que volver a las rebajas
a comprarme un batín, unas pantuflas,
un gorro para el sol y un par de mantas.




A veces ocurre que

A veces ocurre que. Y entonces uno queda como suspenso durante un tiempo, sin saber nada más sobre. Como los ojos de Mercedes, abiertos hacia lo desconocido, en una esquina de una mirada sorprendente que recoge la luz que hubieras querido compartir, hacia donde hubieras ido y que, sin embargo, se desviaron, y alejaron caminos claros del mar, irremediablemente; lugares donde nunca estarás. A veces ocurrre que. Como con aquel hombre que esperaba a la puerta de la panadería a que abrieran, desaliñado y sin afeitar; mendigo no era, porque al pagar buscó entre billetes, tarjetas de crédito y llaves la moneda que le diera el pan. Y lo empezó a comer mientras salía al frío y enseñó la tristeza y en la tristeza el cansancio y quizá la solución. Ocurrió que; pero era casi imposible hablarle desde el lugar en donde nos han colocado. Y como el chaval que se reía en el parque sentado en el respaldo del banco, él solo, contemplando algún invento de su imaginación o el paisaje de sus recuerdos, al que hubiera ido para compartir la risa, el asombro, la belleza. A veces ocurre que. Seguiremos renunciando. Es difícil ya restaurar tanta costumbre perdida en ese avance continuo, pertinaz, casi programado hacia la soledad. Pero cuando hago un alto en el trabajo para descansar, me doy una vuelta, y paso por delante del asiento de Mercedes, salgo a la calle, frente a la pastelería y deambulo por el parque sin rumbo.

[Denis Antonio]