Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

martes, 26 de octubre de 2010

Poesía española actual (7): Javier Yagüe (Madrid, 1963)

La imagen primera de Javier YAGÜE (Madrid 1963) y su voz poética se me confunde con otras aventuras suyas que recuerdo vagamente –el lectorado en Pekin, en Grenoble, su desgana en Nueva York...– el caso es que iba creciendo en versos, que era lo que yo mejor seguía: una cierta intensidad en la expresión vigilada siempre por la inteligencia; de ese cruce creía yo que surgía el hechizo de su poesía, sin saber a qué carta quedarme: ¿era porque había conseguido controlar la emoción y, –todavía, todavía– conservaba el hábito del poema pulido que dominaba el revoltijo vital y lo resolvía con destreza? Más tarde pude confirmar que detrás del poeta de tono contenido, pero que sorprendentemente conmovía, había un escritor complejo y formado, que se realizaba en traducciones (versiones del chino, siempre ya esa debilidad; Montaigne totalmente trasformado en un neosenequista del Renacimiento tardío que escribe en español...) Muchas caras, de manera que cuando he tenido que presentar brevemente su obra y he tenido la suerte de que me enviara algunos versos, entre ellos varios inéditos, he resuelto ilustrar con ellos su tarea, advirtiendo, en esta nota, que su gama es mucho más rica.















A una que sueña

El otoño ha borrado los caminos
y oculta entre doradas avenidas
huellas que habrían sido en otras vidas
caligrafía de nuestros destinos.

No son sus dedos lo bastante finos
para soltar inexorables bridas
en oblicua fusión de sendas idas,
en fuga diagonal de desatinos.

En ti sueña el otoño, a mí me lleva,
dibujando certezas de mudanza,
dejándonos en blanco frente a frente.

Y su pausado pálpito renueva
esa fantasmagórica esperanza
de perderse en su estela dulcemente.



A una que queda

Te sacaré despacio, con cuidado,
en trayectoria nítida y derecha,
como se extrae con precisión la flecha
que se lleva clavada en el costado.

Te sacaré, vencido y delicado,
sellando con tan docta piel la brecha
que no podrás reconocer la estrecha
grieta de luz que habías traspasado.

Plantaré en la certeza de ese hueco,
en el seco silencio de su centro,
el árbol sin abrazos de tu talle.

Y sonará entre su ramaje el eco
del dolor que algún día estuvo dentro
y ahora andará suelto por la calle.


[Publicados en En extraño lugar (2004)]

Mientras por competir con tu cabello
se derrama la noche más oscura
y la nieve antagónica perdura
en las altas laderas de tu cuello;

mientras dice la frente su destello
contrario al manantial de la negrura
y bajo el chorro del mechón augura
serenas aguas donde muere el vello;

mientras por fin las horas se adormecen,
y ya tu cuerpo al respirar se olvida,
y sueñan blanca piel y negra mata;

siempre en vela mis pensamientos crecen,
y escalando penumbras sin salida
se despeñan en turbia catarata.


La primavera en aire se devana
reclinada al caer mientras se posa
en el tarro del tiempo la viscosa
y traslúcida miel de la mañana.

No deja rastro de su más lejana
cacería de nubes la azarosa
mirada que atribuye a cada cosa
concepto y forma desde la ventana.

Vierten nueva belleza en la pupila
la silueta hechizada de las copas
y la esmaltada exactitud del cielo.

Ante los mudos párpados oscila
lenta la luz quitándose las ropas
que dejará esparcidas por el suelo.


[Inéditos]

Tu cuerpo sabe a soledad y a trigo,
a la insistencia de la hierbabuena;
huele a la huella de la luna llena,
a la tierra que espera sin testigo;

cede al abrazo con que yo lo abrigo,
es en los dedos ecuación de arena;
al oleaje de la noche suena,
al último perdón del enemigo;

arañando mis ojos consumidos,
el paso mineral de su belleza
me deja sólo números dispersos:

se rompe así tu cuerpo en mis sentidos
y para componerlo en mi cabeza
de muy poco me sirve escribir versos.


Pasaré sigiloso por tu vida
sin despertar al animal que duerme,
salvando de puntillas el inerme
cuerpo lejano que la noche cuida.

Pasaré como ignora la guarida
de vuelta el cazador, sin detenerme
a averiguar, sin que tú puedas verme
blandir el arma fría y homicida.

Pasaré como pasa la mañana
de otro domingo condenada a muerte,
tras la pared del cielo aprisionada;

pasaré por el vaho de la ventana
sin escribir en el cristal inerte:
me marcharé y no habrá cambiado nada.

[Publicados en la serie “Lo que pasa: ocho sonetos”, Abril (Luxemburgo), 28 (2004)]

7 comentarios:

  1. incluso demasiado, se pasa de bueno

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  2. FERNANDO PINTO DO AMARAL (II)

    Segredo


    Esta noite morri muitas vezes, à espera
    de um sonho que viesse de repente
    e às escuras dançasse com a minha alma
    enquanto fosses tu a conduzir
    o seu ritmo assombrado nas trevas do corpo,
    toda a espiral das horas que se erguessem
    no poço dos sentidos. Quem és tu,
    promessa imaginária que me ensina
    a decifrar as intenções do vento,
    a música da chuva nas janelas
    sob o frio de fevereiro? O amor
    ofereceu-me o teu rosto absoluto,
    projectou os teus olhos no meu céu
    e segreda-me agora uma palavra:
    o teu nome - essa última fala da última
    estrela quase a morrer
    pouco a pouco embebida no meu próprio sangue
    e o meu sangue à procura do teu coração.


    Fernando Pinto do Amaral, "Às cegas"

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  3. Para Javier: sólo tinta invisible para elegir de ti tal o cual cosa

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  4. Uno de los anónimos ha leído versos míos de hace muchos años...

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  5. Es una pena tanto anonimato, porque es difícil el diálogo; también es verdad que la gente tiene derecho a no mantener diálogos "públicos"... Aunque yo suelo terminar, después de dar alguna vuelta a todo esto, "¡y qué más da!"

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