Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

miércoles, 26 de mayo de 2010

POESÍA ESPAÑOLA ACTUAL (2). Carlos Piera. "...la falta de nombres que sufrimos"

Con pie discreto y a hurtadillas, como escribe y publica él su poesía, continúo esta vez con mi serie de poesía española actual, reseñando la de Carlos Piera, probablemente la voz poética más digna, actual y pura de nuestro abrumador universo poético. Sus libros aparecen cada diez años, si aparecen, aproximadamente, y apenas si son libros, pues por su extremada delgadez se les confunde con folletos. Puede ser compendio de su ideario  el poemilla que abre la Antología para un papagayo (Madrid: Hiperion, 1985):

La nostalgia del bien. Del mal,
quien seguía guardado dentro.
Del bien, pues, que las cosas pasan. Del mal que seguimos,
un adiós que dura una vida,
contenido como un ratón.
Es poeta quien no perdona. Tener esperanzas
es un tenaz recuerdo como todos los mayos,
verde y gris, donde esperan
(según, previsto azar, quebrando
vacío y solo las cortezas,
mayo mismo es su propia
desmemoriada conmemoración)
otras tristezas y otra vez canciones,
por solidaridad, por poco tiempo,
nuestra contribución.

El lector apreciará la contención lírica que se escapa, a pesar de todo, por entre las palabras, que juega con los símbolos sencillos, que esboza momentos y paisajes, que huye una y otra vez de dar la cara, pero que es capaz casi siempre de apresar ese momento fugaz del que pudo haber venido el poema, "que la belleza es ya lo que no eres", cuando se tuvo conciencia, simplemente, de tiempo, belleza, muerte, amor... Y casi siempre, por algún rincón, entre los versos, sin que sepamos si es cierta o no, una mueca irónica.



Revenant


Una conspiración de golondrinas
slenciada de pronto en el crepúsculo.
Se ha perdido la tarde.

Tardes que vas perdiendo. En la quietud llegada como a traición, el álgebra
se ha ido del horizonte de entre cuatro paredes.
Una vez, o a la vez, se te ha muerto el espejo.

Muerto el espejo que educadamente
hacía de ti un fauno,
en interior sostienes una bombilla eléctrica.
Luces que vas perdiendo, solo pides el sol
pero quieres decir: sol y un espejo. Dejadme volar, orillas del mar, tardes
yéndose, voy pidiendo
un espejo absoluto transparente en el aire.
Yo prometo que vuelvo, uno de tantos, no me
vais a reconocer pero yo vuelvo,
orillas del mar,
tardes, cumplido algún pasado,
simplemente pasando, queriendo no dar miedo.
Mar. déjame pasar
–iba diciendo.
               Pasa pidiendo como los mendigos.




Lingüista de actividad hacia muchos horizontes, dirigió durante una temporada La Balsa de la Medusa, reunió sus ensayos (Contrariedades del sujeto), y aparece y reaparece en bastantes páginas y lugares de poesía inquieta y actual. Después de reseñar bibliográficamente sus libros y de advertir que su poesía mantiene una calidad rítmica excepcional, nos despedimos de él mirando  bahías y canturreando una vieja canción  italiana:

Torna a Sorrento, o condenado a hacer turismo
 
Es de turista esa melancolía
hacia bahías donde no has parado.
Cuenta
que el pasar por allí fue en el pasado.
No cuenta lo que fueras, lo que quieres,
ni empeñarse en que hay sólo una bahía
ni haber averiguado
que la belleza es ya lo que no eres.




Nota Bibliográfica: Versos (Madrid: Visor, 1972). Antología para un papagayo (Madrid: Hiperión, 1985). De lo que viene como si se fuera (Madrid: Hiperión, 1990). Religio y otros poemas (Madrid: Abada, 2005).

1 comentario:

  1. Pues muchas gracias por escribirnos usted tan bella poesía de Carlos Piera que parece, como dice Nicolás Guillén, "hecha de esa sustancia conocida con que amasamos una estrella".

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