Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

miércoles, 19 de mayo de 2010

Poesía española actual (1). José María Micó


José María Micó ha ido lentamente hilvanando poemas, que suponemos que le sirven de fuga libre hacia ese universo de poesía sobre el que ha trabajado (crítica, ensayo, traducción), que le sirven para implicarse como creador, y a  nosotros como lectores, en esa continua reflexión bordeando los parajes de la belleza y su constelación, no siempre gozosa, a la que nos invita el buen verso. Su obra empieza a ser considerable. Se le puede leer en los momentos de fatiga intelectual, dejarse llevar por sus reflexiones que casi nunca alcanzan la pedantería, a pesar del constante juego con los clásicos; canturrear con él alguna milonga, sonreír, viajar, volver a pensar –como todos hacemos, una y otra vez– lo mismo con nuevas palabras, llenar con silencios los versos, ir y venir a la historia y pasearse por sus escenarios. Y cerrar el libro con la sensación de no haber logrado nada nuevo; y volverlo a hojear porque la sensación del lector es que sí que ha dicho algo de lo que queríamos oír.  Me gustaría subrayar la calidad "formal" de sus versos, lo que no quiere decir alarde, sino ropa adecuada, que no se note demasiado, como su voz, que sin embargo es inconfundible. La enumeración de obras que sigue enlaza con su página y con cada una de sus obras.

Silbo sin aire  (de Verdades y milongas, 2002)
Yo nací sin mujer
el tiempo luego
fue y me la puso al lado
se olvidó de explicarme que las cosas
como vienen se van
que él mismo se las lleva
con invariable indiferencia
con el despego con que nos raciona
el ciclo de la luz
con la apatía con que nos despliega
este mapa de sombras cotidianas
flores de un día iguales a otras flores
y a flores de otros días
que brotan de repente
como una noria quieta
igual que llega un hijo
y otro hijo y un perro
que gimen o que ladran
sin saebrlo y que un día
cuando giman otros niños
y ladren otros perros
volverán a no estar
cuando todos nosotros
quiero decir tú y yo
nacidos de mujer
padres tal vez de alguna mujer nueva
que el tiempo entregará postizamente
a quien no la merezca
gimamos y ladremos
creyendo que hemos sido
bestialmente felices
y que estaremos juntos
también cuando la muerte nos separe.
***

De esta silva moderna, que se mueve entre lo trascendental y lo irónico, sin desdeñar lo coloquial, nos vamos a otros versos de La sangre de los fósiles (2005), en donde se anuncia un ciclo "De senectute", más poético que real, claro:

 
Con el vigor reflejo de una fiera,
el cuerpo de esta joven
te hace saber que esperaba otras manos,
que las tuyas no sirven,
que tu lenta caricia ya es obscena
antes de ser caricia,
que tus manos
son de un hombre que acude
con pesadez de mano enflaquecida.
Ahora y aquí,
en la espesa vigilia,
hundido ante el espejo, me contemplas.
 ***
Y nos despedimos con dos ejemplos más de una poesía, que él frecuenta, reducida a casi sentencia, y que en este libro último, al que pertenecen, se califican como "fósiles":
 
Erguidos en el fondo del paisaje,
los árboles ofrecen
una falsa impresión de permanencia.
***
Si el tiempo existe,
no es necesario que la muerte acuda.

1 comentario:

  1. le invito a leer este blog:
    salvadornegro.blogspot.com

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