Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

sábado, 1 de mayo de 2010

Olmos machadianos, olmos quevedianos, olmos americanos...

Una silva de Quevedo, la décimo cuarta, A un ramo que se desgajó con el peso de su fruta, que comienza: "De tu peso vencido...", en sus 45 versos contiene una alusión al Pisuerga, índice de tempranería (circa 1603-1606). Blecua (numeración de la ed. 201) la editó entre los poemas "líricos a diversos asuntos".  Recibe ya la forma métrica de la silva (mezcla de hepta y endecasílabos) y en ella aparece el tono meditativo e intimista, que se desarrolla por un motivo natural, el que expresa el título, a través de una serie de imágenes y de pinceladas comparativas que terminan por consolidar el tema: ‘como esa rama tronchada y caída, yo’. Según va alcanzando el final se inicia la fusion de las dos escenas, al igual que en una muy conocida imitación tardía, “El olmo seco” machadiano, de Campos de Castilla

Y porque tengo miedo que el invierno
pondrá necesidad a algún villano
tal, que se atreva con ingrata mano
a encomendarte al fuego,
yo te quiero llevar a mi cabaña,
por lo que mi cansancio, estando ciego,
a tu sombra le debe.
Descansarás el báculo de caña
con que mi vida tristes años mueve…



Silva temprana, en la que, a pesar del disfraz pastoril (“soy pastor de la Ribera”) y del artificio de que la corte de la Monarquía hispana sea un prado, o de que el joven poeta cree un yo lírico cansado, escéptico y con canas, silva en la que, decía, asoma tímidamente el poeta, y medita al contemplar un elemento del paisaje, lejos de la prisión del tema amoroso que ocupaba todo.  
Hace muy poco, en el Common Garden de Boston me sorprendió la elegancia de los viejos olmos (como el de la ilustración, arriba; o las dos fotos, abajo) que competían con hayas y alguna secuoya, pero que eran de hoja más fina; he entrado en varias páginas de Elm/olmo para discernir entre unos y otros. No lo he conseguido del todo, pero me he quedado con esa impresión fugaz de que, contemplándolos, sentimos el lento e inexorable paso del tiempo.

Sobre las silvas quevedianas ha escrito, y muy bien, M. Candelas, profe de la Universidad de Vigo.

6 comentarios:

  1. En efecto, los poemas de Machado y del Estacio español se entrelazan como esos bellos árboles del Common bostoniano, donde hay algunos olmos muy antiguos:
    http://www.flickr.com/photos/waveofmodulation/7639766/
    ¿Y qué árbol sería ese de Quevedo? El primer editor tituló el poema “A un ramo que se desgajó con el peso de su fruta”. ¿Qué fruta? Difícil imaginar un manzano o un cerezo, p. ej. como “verde honor del prado”. Hay un buen comentario de ese poema? Los versos finales no se entienden del todo.

    En muchos de los pueblos de Norteamérica hay un "Elm Street", pero siguen desapareciendo los olmos, víctimas de la llamada Dutch Elm Disease,
    http://seprl.ars.usda.gov/is/espanol/kids/plants/story1/sp.elmsframe.htm
    y del hongo
    http://articulos.infojardin.com/arboles/enfermedades-hongos-arboles.htm#grafiosis-olmo
    Mueren también de los escapes de gas de las agrietadas tuberías subterráneas.

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  2. Visitaré esas páginas y, si hiciera falta, remito a comentarios del poema, que son algo extensos, con indicación de fuentes clásicas y todo eso. LO que no se entiende, ¿es el final del poema o del fragmento copiado?: El "baculo" o bastón en que se apoya porque la vida le tiene fatigado se sentirá aliviado cuando el poeta descanse a la sombra del olmo'.

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  3. Qué gracia, Adolfo, que acudas a infojardin. Soy antigua socia de esa página.
    Espero no haber abusado, Pablo, por incluir tu entrada de la BNE en mi blog. Si fuera así, te ruego disculpas.
    http://www.cuartopoder.es/otromilagro/

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  4. Querida Elvira, cómo te gusta llevarte a los buenos…aunque ganen los malos.

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  5. ¡Qué alegría encontrarte en esta entrada antigua! Los malos siempre ganareis, Estrella: sois los mejores.

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  6. !!Dale con Adolfo!!

    Si. el Sardina.

    He llegado aquí a través del blog de Elvira

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