Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

viernes, 7 de mayo de 2010

La balsa de la Medusa

A la muerte de Gilles Deleuze (1995), mi colega granadino Juan Carlos Rodríguez escribió unas páginas en las que explicaba teoría y sedución del pensador francés; me las pasó y yo se lo comenté a Carlos Piera, por ver si interesaban a La balsa de la Medusa, que él dirigía con su habitual discreción, en donde creo que se publicaron. En efecto, la revista era entonces el lugar a donde uno acudía para no alejarse demasiado por los caminos de la historia, la erudición, el estilo, etc. sin la debida reflexión teórica que los controlara o los dirigiera. Aunque algo irregular en la calidad de sus entregas, y más analítica que continental, como me explica mi joven colega Vicente Muñoz-Reja, en La Balsa de la Medusa encontraba uno los vericuetos adecuados para no adocenarse en la investigación documental. A veces nos sorprendía abriendo un número con algún poema (clásico o actual), con una reseña sobre un libro de Quevedo, con versos del propio Carlos Piera... 

 
 
En verdad su espectro era multicolor, aunque guardando las formas de contribuir a los modos de resolverse el pensamiento actual en el arte y la cultura. Murió la revista con el siglo que se fue, no sé de qué mal. He aquí que el otro día me encontré con el número 1 de la "Nueva época", de diseño, formato y, al parecer, características semejantes; y es lo que comento, después de haberla leído, aunque bien sé que un solo número insinúa pero no define. Por lo pronto ha cambiado la dirección, que ahora llevan Valeriano Bozal y Francisca Pérez Carreño, y se ha engrosado la nómina del Consejo Editorial, en donde predominan los nombres del campo de las artes y de la estética y ya no hay ninguno, que yo sepa, que se asome desde la Filología, por ejemplo, lo que no es ni mucho menos lamento, sino constatación. Quizá llama la atención sobremanera que Carlos Piera, poeta excepcional de voz única, ensayista, casi siempre asomándose al lenguaje desde lugares recónditos, no haya querido montarse en la balsa; hay que respetar a los que quieren otros viajes y otros mares, o a los que se quedan en tierra.
¿Y este número? Interesante, algo pobre quizá: el cine, la actualidad de "archivo", la música, la ideología racista, notas y reseñas. "...imaginarse que la música solo habla de música es salirse por la tangente ante un fenómeno cultural e históricamente demasiado complejo como para reducirlo a un problema de ebanistería sonora", dice en algún momento Jordí Ibáñez, tras pasear sus acertadas consideraciones por Mahler, Copland, Pendereck, Gorecki... y sobre todo Shostakovich. LLamativo es el bombardeo teórico que está recibiendo la música desde hace pocos años, reflejo probable de su alcance social.
Volveremos a sus páginas –y las aconsejamos– sobre todo para que nuestras tareas, más de campo, se inserten debidamente en un saber "crítico y de humanidades", que así se subtitula La Balsa de la Medusa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario