Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

jueves, 20 de mayo de 2010

Invitación a la música del verso


No es habitual encontrar en la poesía actual en lengua española una voluntad rítmica y musical continuada en el taller del poeta que, por razones de estética actual –ideológicas– prefiere que no se vean los hilos de su trabajo; de donde fácilmente se va a desdeñar el taller y a  no conocer sus posibilidades, para terminar muchas veces en la ramplonería prosaica.  Es más frecuente ese cuidado formal y esa reflexión métrica en la poesía hispanoamericana, en general, y en algunos círculos de la poesía peninsular. A la prosa llegaron, sin embargo, los buenos artífices después de haber pulido las posibilidades del verso. Por esa razón traigo a noticia ahora la obra poética de un artífice muy consciente de la sonoridad expresiva que puede adornar y canalizar su expresión. Se trata de un poeta  actual, José Cabrera Martos (Jaén, 1977), de cuyos tres libros poéticos (tiene más cosas impresas) doy referencia rápida. He visto y leído que, por la rápida progresión experimental que lleva, ha conocido los lugares fronterizos del verso y de la lengua, lo que bien se puede apreciar en su último libro (Goethica), y he creído apreciar que, una vez que haya consolidado y fijado muchas de sus aventuras rítmico-expresivas, alcanzará la serenidad de la creación plena. Dejo que el lector interesado descubra los rincones de sus versos, y le doy un ejemplo de soneto de apariencia clásica, con rima asonante, en donde sin embargo el ritmo básico es el de 2.5.7.10, es decir, el desdeñado por la tradición hasta que Rubén Darío lo convirtió en dodecasílabo. El buen lector habrá de dejarse ir a otras sorpresas, que ejemplifico con la heterodoxia de los  endecasílabos en 3.8.10: "Nos aguarda con inquietud la noche", muy abundantes, lo mismo que los que ensayan otras nuevas modalidades sonoras; los juegos de rima atenuada con cadencias internas y proporcionadas, los sonetos invertidos, las correspondencias y contrastes de los diversos elementos métricos, etc. El soneto que reproduzco (de ritmo base  2.5.7.10) glosa un conocido verso de Jorge Guillén ("Amigos. Nadie más. El resto es selva"), el que termina el soneto, con nuevo orden sintagmático, precisamente para que consuene con el ritmo que trae:


Amigos, rumor de fronda en la noche               2.5.7.10
incierta de pájaros, si de sombras                    2.5.10
que envuelven clamor de agua en corola,        2.5.7.10 (de-a-gua)
fanales de luz para todo hombre.                     2.5.8 (sin sin. en do-hom)
Nadie más. Adiós, agonizante héroe               1.3.5.10
solitario, frágil. Arena y ola,                              3.5.8.10
adiós. He luchado siempre con todas              2.5.7.10
mis fuerzas. Vencí sin daros mi nombre.         2.5.7.10
El resto era selva deshabitada                        (2).3.5.(7).10
de gajos lucientes. Sol de caverna                  2.5.7.10
que nunca da vida ni luz al alba.                     2.5.8.10
Existe otra vida que da luz y calma                 2.5.(7).8.10
a la pura sombra hosca y perpetua.                2.5.7.10 (sin sin. en bra-hos)
Nadie más, amigos. El resto es selva.            1.3.5.8.10           




Y aprovecho para dar noticia de un libro recién aparecido sobre estas cuestiones, debido a José Domínguez Caparrós, atento experto a la historia de nuestra métrica, que ha engavillado una monografía sobre los endecasílabos dactítilicos, anapésticos o de gaita gallega, que así se llaman los que cantan sobre un ritmo fundamental 4.7.10.

16 comentarios:

  1. Pero supongo que el ritmo no lo es todo, amigo Jauralde. Porque las pequeñas combinaciones (los tiquitaca del verso) y las elecciones léxicas también contribuyen a la musicalidad de la poesía. No sé yo si gajos lucientes o agua en corola ayudan.
    Tómelo como aguijón de amable polémica. ;)

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  2. Claro, claro, arume dos piñeiros, aunque hay mucho ritmo en la poesía que me han mandado ayer de Finisterre...; yo espero, de todas maneras, que sea el propio poeta quien te conteste.

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  3. Eso espero, para saludarlo muy cordialmente. Pero espero también que el crítico anfitrión se moje.

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  4. Estimado Arume. A tus cuestiones cordiales me refiero y te contesto, breve por disposiciones de espacio, en tema tan arduo. Supones bien al referirte que el ritmo no lo es todo. Toda mi obra, y en especial Goethica, supone la búsqueda de la semanticidad de la forma y la musicalidad del contenido en aras de un conjunto armonioso -entiéndase armonioso no como eufónico, depende del contenido o la emoción que se pretenda ya que a lo seco o rugoso se le pretende un ritmo entrecortado o basado en lo supuestamente anti-ritmico, muy grosso modo-. Por otro lado, el ritmo no sólo se basa en la acentuación, también en el paladar sonoro de las palabras, en la utilización o rechazo de la rima, en la tipología versal o estructural, en la repetición sintáctica o morfológica -recuerdo las Sonatas de Valle, por ejemplo-. Creo que el tema da para varios libros, acaso para toda la vida ¿de ahí mis versos?
    En cuanto a la ayuda, o no, de "clamor de agua en corola", por ejemplo. Desde mi posición de autor que ya nada tiene que decir con respecto a la recepción. Pretendía simplemente semantizar la vitalidad rugiente de la vida, de la amistad que la ensalza, mediante la aliteración vibrante, de nuevo el ritmo como intento de significación: de ahí "rumor de fronda" del primer verso y la unión con "clamor de agua en corola". No sé si fructificara...

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  5. Jose Cabrera Martos21 de mayo de 2010, 13:23

    En cuanto al libro de José Domínguez Caparrós, recomiendo su lectura enardecidamente tanto por el recorrido teórico -deslumbrante y esclarecedor- como el histórico llegando hasta preclaras voces actuales.

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  6. No es que no me quiera mojar o no; realmente en este tipo de diálogos casi siempre subrayo que el campo intelectual en el que nos movemos no debería cuantificarse nunca, sea con elementos objetivos de tipo léxico sea con guarismos impertinentes: la belleza de la dispersión intelectual es más real, por eso digo belleza, que su encapsulamiento. Vuestro diálogo, y un poquito solo de mi intervención, forman parte, son, por tanto, lo que en otro campo hubiera se hubiera presentado como ecuación o fórmula.

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  7. Lo del tiquitaca del verso me recuerda a uno de Luis García Montero: ^"tu me llamas amor, yo cojo un taxi", o algo así.

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  8. Está bien citado (es un endecasílabo 1.3.6.8.10, muy sonoro, en efecto), que disimula el traqueteo por el coloqualismo y la imagen sin aparente pretensiones poéticas.

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  9. ¿Y cuál es la lógica dentro de este apasionante debate de haber colocado la portada del libro al revés? ¿Acaso se condigue así cambiar la realidad existente entre sus páginas y dar a entender que finalmente no es el pez grande el que digiere al pequeño? Porque yo creo, que por muchas vueltas que se le dé al tema los malos no sólo han ganado, sino que seguirán ganando durante mucho tiempo.
    Abrazos

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  10. Anínimo, que no tienes por qué serlo, el pez al revés de la portada es clarísimo error del menda lerenda, que los comete en abundancia, porque se maneja solo en estas cosas de la técnica; no me deja´re derrotar fácilmente, sin embargo. Esta tarde lo cambiaré. Y los malos no es que hayan ganados, arrasan.

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  11. El verso de García Montero tiene, creo, otra puntuación en otras versiones, ignoro si autorizadas, donde amor es vocativo. El que pone Elvira mejora el texto, al parecer, original. Al ponerlo así, hasta parece una combinación de 7+5, algo más chusca, si cabe, dentro del coloquialismo. A mí, tengo que confesarlo, los versos sueltos, descontextualizados del poema al que dicen pertenecer, me gustan, incluso, más que incorporados al texto completo.
    Algún día habría que hacer antología de versos desgajados*.

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  12. "La paciencia todo lo alcanza" rezaba Santa Teresa. Es cuestión de tiempo porque, como muy bien dijo fray Luis: "quien se opone al cielo, cuando más alto sube, viene al suelo". Tenemos que ser fuertes y valientes para que no nos hagan daño. ¡Re-sis-ti-re-mos!

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  13. Con respecto a los versos sueltos, lexicalizados, y pido perdón, hay un articulito en el Homenaje a Agustín Redondo (en Castalia), de hace unos tres años o así, que los recoge, vamos, recoge los mejor petrificados. Pedía perdón porque el articulito es mío.
    Hay muchos más, desde luego.

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  14. Jose Cabrera Martos24 de mayo de 2010, 19:43

    Definitivamente han ganado los malos y arrasan, corroboro la opinión de Pablo. Pero, esto no quiere decir abolición de la lucha ni apatía spleenada. No hay que cansarse de mirar al cielo y reflejar el azul en nuestra mirada -esto blog es ejemplo y constatación-. Ahora bien ¿Cómo le contamos a nuestros hijos los cuentos tradicionales donde al final el bien vence? ¿Qué es el Bien? ¿Quién lo dicta? ¿Reciclamos y BP contamina más que todos los habitantes de un país completo? ¿Les enseñamos el cuento desde el punto de vista del lobo? ¿Nos hacemos los malos? ¿Cómo mirarmos a la cara a nuestros hijos y les decimos que esto es lo que hay? Hobbes llevaba razón: No. El lobo no tiene culpa de cómo somos los humanos ¿todos o algunos? Acaso el poder conlleva lo anterior, Acaso la educación incivilizada nos sirva. No lo sé Tibisay.

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  15. perPero, ¿cuál era la competición, cuál era el trofeo?, ¿qué conseguían los buenos ganándolo?, ¿les obligó alguien a competir?. Si hay buenos y malos es porque existe un concurso, una competición o una lucha. En el caso de la lucha, si uno se construye lo que piensa que es un reino pequeño, por miedo, lo va amurallando. Cada día la muralla es más grande por miedo a que asalten el reino. Los supuestos malos ven en la muralla el gran atractivo de poder asaltarla algún día. Si uno es generoso y deja abierta sus buenas cualidades para los demás, es imposible que ganen los malos. No hay lucha ni competición posible. No hay muralla ni reino que asaltar. "Exige atención y aprendizaje continuos buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio" (I. Calvino). Espacio y no murallas. Ni los malos son tan malos ni los buenos son tan buenos, eso ya se sabe.

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