Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

domingo, 23 de mayo de 2010

El Lazarillo (8). Santa Teresa Y un nuevo libro,

Aprovecho esta octava entrega para anunciar la publicación de un nuevo libro sobre el Lazarillo, en donde se da importancia fundamental a varios elementos de carácter histórico, por ejemplo y en el trabajo de mi colega Reyes Coll-Tellechez, a Juan López de Velasco y a la edición expurgada de 1573.


Entre esos elementos históricos traigo a colación una conexión curiosa, que se ha investigado, en lo que se me alcanza, muy poco: el círculo teresiano, el de las carmelitas, y su relación con don Diego Hurtado de Mendoza quien, sí, es verdad, presumió en alguna ocasión de haber tratado a la reformadora y de tener como joya una carta suya. Mercedes Agulló ya me advirtió en su momento que lo de tener un escrito u otra prenda de Teresa de Cepeda fue casi una moda. La conexión, sin embargo, llega vía Juan López de Velasco, de quien habla en sus cartas la santita, con cariño, deferencia, complicidad y, quizá, algo más.
De las cartas de Santa Teresa sabemos que una hermana suya, probablemente con problemas de salud mental (según me recuerda Reyes Coll-Tellechea) había profesado carmelita y estaba en el convento de Segovia con el nombre de Juana de la Madre de Dios. “El buen Velasco… A él y al padre maestro fray Pedro Fernández y a don Luis creo que son a los que debemos todo el bien que tenemos”. Así se suele expresar la santa sobre nuestro personaje. En enero de 1580 le emplea como trasmisor de su correspondencia y comenta continuamente todos los asuntos que con él trata. Por alusiones sueltas, sabemos que mantenía correspondencia asidua con Velasco: “…recibí sus cartas y quisiera responder a ellas…” Desde luego era uno de los que asiduamente socorría al Carmelo. En 1582 encarece desde Burgos al padre Ambrosio Mariano que para las diligencias que necesita acuda a Velasco “y escriba lo que han de hacer para que con brevedad se recaude esa licencia”, la de solicitar el favor de la duquesa de Alba, para poder celebrar misa en la fundación de Burgos. En fin, los cronistas del Carmelo también lo dijeron: “…entendíase en Madrid con hombres muy discretos y cristianos que guiaban sus cosas, especialmente con un hidalgo muy pío y de mucha prudencia, criado del rey don Felipe II, nuestro señor, que se llamaba Juan López de Velasco; éste le daba aviso de lo que pasaba…”.
Lamentablemente muchas cartas de la Santa andan todavía o mal editadas o sin editar, al menos algunas de las que yo he visto manuscritas. Autógrafas hay varias firmadas en el Convento de la Concepción Francisca de Madrid, es decir, en el convento que se llamaba “De la Latina”, por vieja alusión a Beatriz Galindo. Quien se haya interesado por los pasos de don Diego a su vuelta de Granada y, sobre todo, durante los últimos años en la corte, recordará que al lado vivía don Diego y allí pidió que le enterraran, como comenta cumplidamente Mercedes Agulló en su reciente aportación documental.

No hay comentarios:

Publicar un comentario