Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

sábado, 24 de abril de 2010

Lazarillo (2): Páez de Castro

He intentado saber lo que estaba ocurriendo en el círculo de los Mendoza entre, digamos, 1550 y 1573, para levantar el mapa de circunstancias históricas desde esa ladera. Los resultados han sido interesantes, pero abrumadores. Aparecían mendozas por todos lados. 
He acudido durante este tiempo a la ayuda y consejo de especialistas en archivos y en historias de ese periodo, desde luego, que conocen infinitamente mejor que yo cómo desenvolverse en la marea documental de la que surge luego la información histórica, pues aunque sé por donde empezar, difícil me ha resultado a veces abarcar el campo sin su ayuda (AHN, Simancas, PR, Zabálburu, BNE, BL...) De hecho ha sido rebuscando en Zabálburu, BL y BNE cuando mejor documentación he encontrado, y ha sido a través de la noticia de alguno de mis colegas archiveros cuando mejor he podido completar, relativamente, panoramas. Relativamente, porque la Historia nunca se puede reconstruir del todo y en algún momento hay que saltar y salirse fuera para trazar el conjunto. Vaya mi agradecimiento hacia Enrique Pérez Boyero y  Francisco Javier Escudero, investigadores con los que aun tengo que seguir aprendiendo.
No he podido conectar, sin embargo, desde Boston al menos, con Gonzalo Sánchez Molero, jlgonzalo@ccDocumentoucm.es, porque me devuelven el correo; si alguien sabe su dirección exacta... Anda en búsqueda y captura para intentar cotejar mis datos sobre Juan Páez de Castro con los que él hubiera podido hallar, ya que este alcarreño forma parte de los personajes implicados en la historia del Lazarillo, y no sé exactamente hasta qué punto. Los datos que nos devuelve la documentación son bastante conocidos, aunque, en lo  que se me alcanza, no se han nunca engavillado.
Protegido por Gonzalo Pérez, está en Trento, Roma y hasta en Siena con don Diego Hurtado, hacia el que manifiesta una enorme devoción intelectual, casi tan grande como la pasión por los libros y por el estudio. "Estudiemos", le decía don Diego, como quien dice "vamos a tomar una copa". Su correspondencia con Zurita es admirable, y delata pasión intelectual enorme, que por cierto le aleja del matrimonio, lo que va confesando poco a poco (se ordena sacerdote en 1547). Don Diego insiste tanto, que termina por irse con él a Roma, incluso viaja a veces a Siena, en la etapa final del diplomático. Desaparece durante los años desgraciados de DHM, para viajar a Bruselas, en donde se le ve sirviendo al Cardenal (supongo que a Francisco de Mendoza), y donde escribe un conocido memorial sobre los libros; cuando llegan los años de rigor, desde 1558 en adelante, entra en la vorágine de los intelectuales o los humanistas que viven lejos de la península y tienen demasiados contactos con los luteranos, y eso que desde 1556 el Emperador le ha nombrado cronista y secretario. Se implica en el proceso al arzobispo Carranza, pero no sé hasta qué punto. Lo más sorprendente es que vuelve a España y se retira a su pueblecito natal, Quer, en la Alcarria, en donde muere, probablemente asustado por todo lo que está ocurriendo, encerrado con sus libros (algunos han aparecido en Salamanca).
No acaba con su muerte la historia. Felipe II, sabedor de la noticia, escribe rápidamente al general de los Jerónimos para que avise a Ambrosio de Morales y se pase por Quer para hacerse con la biblioteca del humanista. Hay datoscuriosos sobre esta sabida reacción del Monarca cuando descubría libros valiosos a la vista: el primero es que le dice al emisario que ya que va a ir a Lupiana, como pasará cerca del lugar donde ha fallecido Páez... Lupiana tenía uno de los monasterios Jerónimos más prestigiosos, de donde Felipe II se traía sus monjes para El Escorial. Y Quer, el pueblecito de Guadalajara, está a media jornada de bastantes lugares mendocinos (Guadalajara, Tendilla, Pastrana...) La nueva documentación que yo he encontrado, y es otra curiosidad, se compone de unos treinta documentos originales en los que se intercambia información y órdenes entre el monarca, Ambrosio de Morales y Juan López de Velasco, en este último caso solicitándole que haga lo mismo que hacia Ambrosio de Morales con el legado de Paéz, que controle el legado de Diego Hurtado de Mendoza, que le ha nombrado heredero: Por quanto auiendo don Diego hurtado de mendoça comendador de las casas de Calatraua de la horden de Alcantara por su testamento dexadonos por su vnico y vniuersal heredero y nos a suplicacion de sus testamentarios aceptado la herençia y nombrado por administrador de lla a Antonio graçia nuestro secretario y por su muerte a Hernando de Biruiesca mi guardajoias para que tomase quenta a dicho secretario… por muerte del dicho… nombramos por administrador della a Juan Lopez de Velasco nuestro criado y le dimos comissión para tomar quenta de la dicha herençia… y él la tomó a uso doña Maria de Moscoso, muger del dicho… como heredera suya en la forma siguiente... [sic a todo]

3 comentarios:

  1. Pablo,no hay quien te pare.Danos tiempo!

    ResponderEliminar
  2. Hola, Pablo: Supongo que ya tendrás a estas alturas una forma de ponerte en contacto con José Luis Gonzalo Sánchez-Molero. Si no, escríbeme a mi correo (que sale en la columna de la derecha de mi blog) y te mando el suyo.

    ResponderEliminar
  3. Pues no, Jesúss, todavía no lo he hecho; aunque también es culpa del relativo abandono del campo mientras Mercedes Agulló siga allegando datos.

    ResponderEliminar