Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

martes, 6 de abril de 2010

La autoría del Lazarillo

El tema de la autoría del Lazarillo parece haber causado cierto revuelo. En el cuaderno de pantalla de mi admirado colega Fernando Valls, La nave de los locos, sugerí que los lazarillistas deberían suministrarnos material histórico suficiente como para esclarecer datos y contexto. Excepto por algún libro en prensa en Estados Unidos (The Lazarillo Phenomenon...; Bucknell University Press, 2010) y por las tareas de Reyes Coll-Tellechea ( "The Spanish Inquisition and the Battle for Lazarillo: 1554-1557-1559"), no parece que nadie se haya animado, a pesar de que, entre otras perlas, un centenar de documentos sobre Juan López de Velasco esperan que alguien los lea, amén de otros muchos papeles y circunstancias sobre el tema. Al parecer algún académico ha distribuido entre sus colegas algunas notas docentes sobre la autoría, que siento no haber podido leer, pues no me han llegado. Vamos a recordar a los sabios que esperamos su doctrina como agua de mayo, por ejemplo con la carta que don Diego Hurtado de Mendoza escribe al "Indio", su sobrino, desde Santander, nada más volver el Príncipe, ya Felipe II, en 1557, a la corte vallisoletana, para que le enseñe un librito, sin dejárselo ver demasiado...

El año está bien, pues cuando don Diego llega de vuelta de Italia, después de la famosa entrevista con el Emperador, y tras recibir  una encomienda (a la que se alude en el Lazarillo, como explicó cumplidamente la historiadora Mercedes Agulló, animadora de estos coloquios eruditos, a los que invito a académicos "meritorios") pasa por Valladolid, se entrevista con su sobrino el Indio, que está comprando jurisdicciones, como todo el que tiene algún dinero, y consigue que le nombren –pero la princesa Juana, pues el futuro monarca se ha ido a Inglaterra– proveedor de la armada (1554). Espera entonces a que el Príncipe vuelva, para hacerle llegar el libro...

En fin. Estos y otros documentos han de conjugarse con los criterios "ecdóticos", ya que el caso del Lazarillo es realmente paradigmático para los neolachmanianos. Lo extraño es que después de medio siglo de trabajos textuales no hayan conseguido aplicar la fórmula (un cálculo de predicados) que les permita dilucidar cómo van al menos las cinco ediciones que entran en juego, y que en consecuencia la solución sea distinta si leemos a uno o a otro.

Todo se andará.

2 comentarios:

  1. No sé qué notas docentes serán esas, pero por lo que se puede leer en la imagen, un tanto desenfocada, se trata de don Diego hablando de darle un libro al príncipe y que "no se lo dexe mucho en las manos". Blanco y en botella, leche, hermana.

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  2. Habría que leer esas notas docentes, sin embargo, por lo que se deja entrever en la desenfocada imagen, don Diego habla de entregar un libro al principe y que "no se lo dexe mucho en las manos". No se puede ningunear más estos testimonios. Hablan solos.

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