Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

sábado, 24 de abril de 2010

El Lazarillo en Boston

Estrella ha colgado una simpática entrada en su blog (lo encuentras entre los míos, aquí al lado) explicando lo charla que mantuve antes de ayer en la Boston University, por gentileza de mi colega Christopher Maurer, sobre los avatares del Lazarillo. La sustancia de esa charla a modo de trabajo bastante sesudo se va a publicar en el número 1 de la revista manuscrt.cao, que tiene programada su nueva aparición (digital y en papel al mismo tiempo), al cuidado de Diana Eguía (editora) y del equipo de investigación de EdoBNE.com, para este verano, quizá con distribución en otoño, para que no se pierda en las playas. Notas de lectura que no he visto que se hayan hecho nunca, referidas al Lazarillo, hasta veinte, voy a ir colgando en este cuaderno, a modo de itinerarios de investigación que esperan ser recorridos por los lectores del Lazarillo que quieran profundizar en sus circunstancias, incluyendo las de la autoría. Todo ello, sin embargo, con cordialidad y sin que la pasión nos dañe, como homenaje a quien ha provocado este resurgimiento de los estudios históricos sobre el Lazarillo, Mercedes Agulló, historiadora de profundos y extensos conocimientos, que traza sus teorías desde la sólida base documental.
Por cierto que durante estos días he trabajado también en la Public Library de Boston, que posee una magnífica colección, la de Ticknor, en compañía de otra profesora e historiadora de Boston, Reyes Coll-Tellechea, que tiene un libro interesantísimo sobre el Lazarillo expurgado, del que daremos cuenta cumplida aquí. Ayer vimos en la PLB ejemplares de la edición de Amberes de 1555 y de la famosa de 1573. También pude ver los autógrafos de Tomás Tamayo de Vargas a la edición impresa de los comentarios de Herrera a Garcilaso. Algo de eso comentaremos en otro momento.



Vuelvo al "blog" de Estrella. También ha sugerido otro comentario suyo la admiración con la que he ido recorriendo Boston al estallar la primavera: nunca había visto una floración arbórea tan espectacular y variada. Si el "bluetohoth" del teléfono no me hubiera traicionado en el último momento, esta nota iría acompañada de alguno de los cielos florales que más me han impresionado, sobre todo para pedir opinión sobre nombre y categoría, ya que, castellano como soy, en la "palma de la mano" unamuniana de mi tierra palentina no pude aprender a casar la primavera más que con los tomillos, cantuesos, jaras, álamos, santolinas, etc. Lo colgaré cuando llegue de vuelta a Madrid, dentro de unos días.


Floración arbórea en el campus de Harvard (24-04-2010)

2 comentarios:

  1. Leyendo el final de esta última entrada, se me ha dibujado una sonrisa al recordar la divertidísima lección de Botánica que tuvimos a principio de curso en clase con el romero, el tomillo, el eneldo y la albahaca dejando de lado durante un rato a Garcilaso y a San Juan. ¿Te acuerdas? ¡Es inolvidable!

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  2. Los cielos florales siempre impresionan, como todo lo grande y magnífico pero, como usted bien sabrá, en los suelos incultos nacen esas plantas preciosas que usted menciona -cantuesos, santolinas ...- y que atesoran para regalar una multitud de aromas y propiedades medicinales que curan el espíritu y el cuerpo del hombre. Lo pequeño, humilde y sencillo hay que saber descubrilo, con humildad también, claro, para saber recibir ese regalo tan preciado que nunca un apabullante y precioso en su magnificencia bosque de Boston podrá nunca ofrecer. ¡Hay que recordar tantas veces bajar la vista al suelo! ... y cerrar los ojos y aspirar hasta muy dentro.

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